Economía y salud en tiempos de la cepa Delta

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Aunque la recuperación económica es un hecho, la factura de este esfuerzo va a acabar en sanidad. Las medidas de relajamiento, necesarias para que nos adaptemos a la pandemia en curso, tendrán las consecuencias esperadas en la incidencia de los contagios.

Reino Unido se sitúa en una IA acumulada a 14 días de más de 700 casos diarios por 100.000 habitantes. Reino Unido le lleva a España varias semanas de eliminación de restricciones y debemos ver las consecuencias del precio de la recuperación económica que todos queremos.

Nuevas olas pero sin colapso

“Nuevas olas pandémicas vendrán, menos pronunciadas en sus picos y sin colapso sanitario. Pero nada evita que la COVID-19 altere el funcionamiento de la sanidad, sin necesidad de llegar al temido colapso”

Cribados, revisiones, prevención en distintas patologías que predominan en España…todo está alterado buscando recuperar una actividad con elevada dificultad. La listas de espera, como es normal, no han disminuido.

La disminución de tratamientos de cáncer, también observada en Reino Unido, y que España afronta, se debe a la mayor mortalidad. Un efecto similar se ha visto en las enfermedades cardiovasculares, y otras con elevada mortalidad en España.

El sistema sanitario necesita adaptarse a los cambios de una pandemia que sigue siendo y será una realidad en nuestra sociedad. Si tenemos en cuenta las secuelas de una parte de los enfermos, más allá de la pandemia, diríamos que la COVID-19 obliga a rediseñar el sistema sanitario.

Decisiones e inversión

Para ello se debe prever una actividad paralela de nuevas infecciones de COVID-19 no sólo para tratarse en el hospital, sino también para que la Atención Primaria pueda ejercer de primer nivel asistencial, sin riesgos de ineficacia.

Los cambios necesarios deberán ponerse en marcha cuanto antes, para evitar que la primera línea asistencial no cuente con los recursos que demanda. Pero en la solicitud de éstos, es preciso realizar un esfuerzo de solidaridad y realismo.

Si se necesitan especialistas en AP y enfermeras, hay que poner las medidas necesarias en todos los ámbitos, desde la formación a la retribución. Mejor ahora que dentro de 3 años, sin duda.

Tiempos de la cepa Delta

La cepa Delta nos permite, con todo, seguir confiando en la eficacia de las vacunas. No se impide la transmisión, pero España es un buen ejemplo de lo que ocurre. Con una IA acumulada por debajo de 100 casos, y algunas medidas restrictivas moderadas en hostelería y ocio, nos dirigimos a una situación con contagios por debajo de 90.

Debe ser así, puesto que el pasado junio llegamos a 91 casos por 100.000 y no estábamos como ahora en el 75% de cobertura vacunal de pauta completa. Es posible que en los próximos días bajemos hasta cifras de incidencia acumulada que hace mucho tiempo que no veíamos, pero volveremos a subir por la eliminación de restricciones.

“Esperemos que Delta se mantenga y no sea sustituida por otra cepa más virulenta. Al menos hasta que la cobertura y la eficacia vacunal confinen al SARS-CoV-2 y no a las personas de nuevo”

Delta es más contagiosa que las variantes precedentes, pero la vacuna la contiene. Su alta transmisibilidad es un inconveniente para ver mejores resultados en los contagios, tras el relajamiento de las medidas que ya comenzamos a extender. Pero el sistema sanitario no se colapsará.

COVID-19 en la sanidad

No obstante, el sistema sanitario sí se afecta cada día. La sanidad debe ser el foco de inversión si queremos que la economía se recupere. No hay nada que afecte más al consumo (y a la recuperación económica) de bienes y servicios que un consumidor preocupado por la incidencia de la pandemia en curso.

Esperemos que Delta se mantenga y no sea sustituida por otra cepa más virulenta. Al menos hasta que la cobertura y la eficacia vacunal confinen al SARS-CoV-2 y no a las personas de nuevo.