WAIT y ministerio: Dos perspectivas de una misma realidad

6811

Dos informes sobre la autorización, precio y reembolso de medicamentos han sido presentados en estos días. El primero ha sido el informe sobre la financiación de medicamentos oncológicos en el SNS elaborado por la Dirección General de Cartera Común del SNS y Farmacia (DGF) y el segundo elaborado por la consultora IQVIA a petición de la la patronal europea de compañías farmacéuticas innovadoras (Efpia) conocido con el acrónimo WAIT.

“Cada informe es un excelente resumen de una realidad que muestra que España dedica esfuerzo a la oncología, junto a otras terapias, y que puede mejorar en esa tarea”

Aportaciones de cada informe

El informe WAIT aborda la situación en Europa, y España puede compararse en las aprobaciones de medicamentos innovadores. El informe realiza un análisis general y de otros grupos de medicamentos, como los oncológicos. Cuando se ven las conclusiones generales, los dos informes parece presentar datos contradictorios, pero no es así.

Cada informe es un excelente resumen de una realidad que muestra que España dedica esfuerzo a la oncología, junto a otras terapias, y que puede mejorar en esa tarea, sin duda. EG ha realizado un análisis de ambos informes.

Nadie duda de que los intereses del ministerio de sanidad coinciden con los de las sociedades científicas: proporcionar medicamentos de calidad a los pacientes. Los intereses de las compañías innovadoras son igual de legítimos que los del ministerio. Por esa razón, es preciso seguir avanzando en modelos que reflejen el progreso en la incorporación de la innovación en España.

Y hacerlo no es tarea fácil cuando se debe evaluar con rigor y asignar un precio a la innovación en cáncer, que produce tanto gasto al sistema sanitario como beneficio a los pacientes.

Efectivamente, los más de 3.110 millones de euros que recuerda el informe de la de la DGF invertidos en 2021 en medicamentos oncológicos demuestra que España apuesta por la oncología.

Conclusiones complementarias

El análisis que ha realizado EG muestra que el informe de la DGF ofrece datos con detalle de aprobaciones en un periodo de tiempo (6 años) en el que 9 de cada 10 medicamentos se aprueban. El dato es irrefutable, y no entra en el detalle de cómo se aprueban.

Por su lado, el informe WAIT sitúa a España en una media de 39 países en la Europa geográfica alejado de los países de su entorno en los tiempos de espera, con una escala de medición propia. Las restricciones en las aprobaciones de medicamentos alcanzan el 41% de los medicamentos aprobados en España, concreta el WAIT.

Cuando se ven las conclusiones de ambos informes puede parecer que dicen cosas distintas en relación a la disponibilidad y el acceso de medicamentos oncológicos en España. Pero lo que muestran en realidad son dos perspectivas que producen conclusiones complementarias, más que contrapuestas.

Más gasto y más pacientes tratados

El dato del incremento de consumo de medicamentos oncológicos crece de forma clara como indica el informe del ministerio. Es así porque responde a nuevos medicamentos y precios más altos. La incidencia del cáncer en nuestro país ya supera un cuarto de millón de nuevos casos cada año, y va en aumento. Se trata de la segunda causa de mortalidad, y eso no augura que disminuirá el consumo de medicamentos oncológicos.

Medias de aprobaciones

En este contexto los 269,25 días de media (6 años) desde la solicitud de comercialización que indica el informe de la DGF es correcto y preciso. El informe WAIT destaca otra media de 4 años y en España el dato es de 469 días. Este periodo cuenta el tiempo desde la aprobación de la CE/EMA hasta que está disponible en cada país (cuando obtiene el precio y reembolso en la mayoría de los casos).

El informe de la DGF aclara que las compañías tardan 102,8 días de media en solicitar precio y reembolso en España, tras la autorización de la CE/EMA. La presentación de precio de manera temprana por parte de las compañías se realiza en países como Alemania, donde los plazos son más cortos y las restricciones menores.

Alemania ofrece 100 días de tiempo de disponibilidad y 0% de restricciones en medicación oncológica para los 41 medicamentos aprobados en estos 4 últimos años , según concreta WAIT.

Por supuesto, si el mecanismo de aprobación se revisa debería abordarse las razones por las que las compañías no presentan en España los dossieres para su comercialización de medicamentos con la rapidez de otros países de su entorno.

Investigación oncológica en España

La irrupción de la medicina de precisión o la inmunoterapia dan la oportunidad de que España lidere muchos de los principales ensayos clínicos. Por delante de Alemania, Reino Unido y Francia, la calidad y facilidad de la investigación en España permite estar a la cabeza en número de ensayos y pacientes en la investigación oncológica mundial.

Que esos medicamentos investigados no estén disponibles en ocasiones, tras la aprobación de la CE/EMA es una anomalía que debe abordarse. Este hecho no contradice que España, y el ministerio de sanidad con la DGF, apuesten por la innovación en oncología. Obviamente, todo se puede mejorar.

Espacio para mejorar

El informe WAIT es una comparativa de países y se centra en demoras en los tiempos de aprobación de principios activos y nuevas indicaciones en cada país. También aclara restricciones que se imponen y limitan el uso de los medicamentos. Un uso que, en ocasiones, viene aclarado por la ficha técnica del medicamento, y en España se matiza con el IPT de la Aemps.

El diálogo de la DGF, con Patricia Lacruz al frente, en constante con muchas partes interesadas, desde sociedades científicas hasta las propias compañías. También es obvio que se está realizando un esfuerzo por parte de los funcionarios de la DGF cuya plantilla se ha visto disminuida por circunstancias excepcionales. Es preciso dotar de medios al ministerio de sanidad para facilitar la presión y el esfuerzo de algunos funcionarios y funcionarias con los expedientes y revisiones.

Pero también se requiere un apoyo político a la lucha contra el cáncer, porque es la primera preocupación sanitaria y una realidad en términos de morbimortalidad en nuestro país, como en el resto de la Unión Europea.