Desacuerdo con los test autodiagnósticos en farmacias

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Resulta poco esperanzador el rechazo de la comisión de sanidad a la comercialización y dispensación urgente en farmacias del test autodiagnóstico de COVID-19. Nadie duda de su necesidad, hasta el punto de que el Gobierno está trabajando ya en un real decreto para permitir su venta libre en farmacias, sin necesidad de recetas.

“Las cuentas del rechazo a la iniciativa han podido salir por la abstención del Grupo Vasco

El matiz es la urgencia que ha solicitado en una PNL el Grupo Parlamentario VOX, y que ha contado con la oposición del Grupo Socialista y el Grupo Unidas Podemos. Las cuentas del rechazo a la iniciativa han podido salir por la abstención del Grupo Vasco.

Ocasionalmente, como es el caso ahora, los diputados se sitúan en dos grupos opuestos. Por un lado, los partidos de la coalición de Gobierno (PSOE y UP, por debajo de la mayoría absoluta) y por otro el resto de grupos parlamentarios y partidos. El resultado se inclina a un lugar o a otro por un puñado de votos, o alguna simple abstención.

PNV: Una abstención con poca consitencia

La abstención del Grupo Vasco, a cargo de la diputada Josune Gorospe, ha permitido, en esta ocasión, que la iniciativa de la urgencia de los test diagnósticos, apoyada por el resto de partidos de la comisión, no prosperase. El argumento de la diputada no parece justificar su abstención: se refiere a que no debería indicar la PNL rechazada “marcas concretas”.

No parece ese un argumento de peso, escuchando cada día a políticos hablando de las vacunas con sus marcas. Y siempre pueden eliminar dicha mención cuando se hubiera regulado la urgencia mencionada. Las marcas de los test autodiagnósticos sólo pretendían mostrar que ya están disponibles, entiendo.

Autotests de COVID-19: una buena idea

Es posible que todos coincidan en la urgencia de los test y su acceso para facilitar todo lo que ya sabemos, pero a nadie le gusta que le metan prisa cuando ya está trabajando en ello desde hace escasos días. Eso es lo que ha ocurrido con la iniciativa que ya está preparando el Grupo Socialista, y quizás explique en parte su rechazo.

“Los argumentos para rechazar la propuesta por el portavoz socialista José Ramón Ortega por “quién la presenta” responden a una inquina visceral que ha contagiado a muchos parlamentarios

Los argumentos para rechazar la propuesta por el portavoz socialista José Ramón Ortega por “quién la presenta” (en alusión al grupo VOX) no responden nada más que a una inquina visceral que ha contagiado a muchos parlamentarios. Seguimos con un discurso político en sanidad en el que las ideas pasan a un segundo a plano, y los clichés y las fobias son lo que prevalece.

Rechazar una buena idea porque sea propuesta por un partido con el que existe una evidente muy mala relación no es bueno para la sanidad pública.  Sólo pone de relieve que la crispación va a impedir lo que sí es una opinión mayoritaria de la sociedad: que los partidos trabajen juntos en la búsqueda de soluciones.

La alternativa será esperar en torno a junio tras cerrar el proyecto de real decreto del Gobierno, que está en su fase de audiencia pública.