¿Cuál es el “precio de la libertad” con la pandemia en curso?

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Gran Bretaña está ya informando de algo más de 30.000 contagios de SARS-CoV-2 al día. Según la agencia Reuters, supone el 56% de su pico máximo (último dato de hoy) de la anterior ola, el pasado 5 de enero.

No está claro que la bajada del nivel de anticuerpos frente a la COVID-19, generados por la vacunación, implique una menor protección. La inmunidad celular se ha visto que se mantiene en sus mismos niveles iniciales más de medio año después de la segunda dosis de vacuna.

“Mientras que el SARS-CoV-2 continúa, los habitantes de Reino Unido avanzan en su particular desescalada tratando de hacer su vida algo más normal”

Sigue la estrategia

Quizás por esto, y por una visión práctica, Reino Unido continúa con su experimento de relajar las medidas de confinamiento y seguridad que han estado vigentes hasta el pasado junio. Ahora es posible ver partidos de fútbol con asistencia multitudinaria, la no obligación del uso de mascarilla, ni otras limitaciones de reuniones ni distancias de seguridad.

Mientras que el SARS-CoV-2 continúa, los habitantes de Reino Unido avanzan en su particular desescalada tratando de hacer su vida algo más normal.

Lo que implica la vuelta a una normalidad forzada, para algunos, será justo lo contrario: morir. Algo que se espera a menor escala pero que se asume como precio a pagar.

A finales de junio, las autoridades británicas comenzaron a eliminar las restricciones impuestas por la COVID-19. La mayor parte de expertos en salud pública del Reino Unido apoyan esta estrategia. Estas medidas llegan con la población adulta vacunada en un 80%. Las autoridades británicas no se muestran partidarios de vacunar a la población infantil.

Contagios “deliberados”

Entre tanto contagio “deliberado” (o, al menos, no evitado con las medidas que se han aplicado hasta ahora) los casos más graves son los menos. Además, la mayoría de nuevos ingresos hospitalarios se producen entre personas no vacunadas. Otra razón más para no quedarse sin la correspondiente vacunación, para los que aún tienen excusas para evitar ser vacunados frente a la COVID-19.

La mayoría vacunados

Con esta cobertura del 80% de los adultos tenemos el mejor laboratorio de cómo manejar una apertura de medidas de relajamiento mientras que la variante delta permanece en la sociedad. De momento, se han producido hasta 10 veces menos muertes cada día respecto al pico de más de 1.200 muertes el pasado enero.

Será relevante observar la curva de mortalidad en Reino Unido tras la subida de contagios de estos días, un efecto que tarda varias semanas en producirse.

En España, la tendencia de contagios sigue a la baja. Las muertes por encima del centenar de estos días se deben a los contagios que alcanzaron el pico de 30.000 a mitad del pasado julio, justo la cifra que ahora sufre Reino Unido.

Aún es pronto para sacar conclusiones de esta estrategia. Lo que sí está claro que los daños colaterales de relajar medidas de prevención se asemejan al de un conflicto bélico permanente. Se trata de evitar que sean muchas, pero ya se asume que el riesgo de morir se asocia a no vacunarse en su mayoría. Las vacunas funcionan, sin duda. Para los no vacunados, por volutad propia o por imposibilidad, deberian mantener las medidas de distancia y seguridad, por su propio bien.