Covid-19: La “enfermedad X” que durará 10 años

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Llegará un dia en que el coronavirus causante de la Covid-19 no estará en el ojo de la vigilancia sanitaria mundial. Pero durante varios años será protagonista de la salud, de cada día de nuestras vidas. El Centre for Disease Control and Prevention advertía en mayo que la Covid-19 “podía extenderse entre 24 y 36 meses”. ¿Y más allá? ¿Por qué no varios años, e incluso llegar a 10 años? Es cierto que tendremos varias vacunas distintas que estarán disponibles a lo largo de los próximos años. La eficacia de estas vacunas irá mejorando, pero no toda la población estará siempre protegida. No sabemos si la protección inmunitaria irá más allá de unos meses o un año? No lo sabe nadie. Desconocemos si una mutación del coronavirus afectaría a la protección natural o a la que proporcionaría una vacuna anti-Covid-19.

Durante los próximos años nos habituaremos a las medidas higiénicas y preventivas que disminuirán, por otro lado, el impacto de muchas enfermedades infecciosas, no sólo la Covid-19. Las calles de Europa, y el resto del mundo occidental, parecerán Asia; el uso de mascarillas será ya normal. Éstas serán tan habituales como utilizar un paraguas cuando llueva. Aunque el impacto sanitario de la Covid-19 se irá atenuando, el coronavirus va a estar muchos años entre nosotros con mayor o menor presencia. Por esta razón, no es posible gestionar la política, general o sanitaria, sin tener en cuenta este potencial escenario. Y esto tiene importantes consecuencias asistenciales del día a día de muchos pacientes.

“La enfermedad X” que tenia que venir

La enfermedad X” figura desde este año en una lista de la OMS junto a otros virus como MERS-CoV, Lassa, Ébola, Nipah o Chikungunya. Todos han provocado brotes epidémicos que han causado pérdidas muy relevantes en vidas humanas y económicas. El ébola, que se conoce desde 1976, lleva docenas de brotes en Africa, siendo el Sierra Leona, Liberia y Guinea de 2014-2016 el peor, con más de 10.000 muertes (estimadas).

La Enfermedad X está entre las prioridades de la CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations), una alianza global lanzada en 2017 y presentada en el Foro Económico de Davos celebrado en Oslo. Su misión es desarrollar vacunas que hagan frente a futuras pandemias. La Enfermedad X está causada por un agente infeccioso futuro desconocido de carácter pandémico.

CEPI lleva años incluyendo entre sus prioridades el rápido desarrollo de vacunas contra epidemias.

“La Covid-19 es una ‘enfermedad X’, y CEPI comenzó a estudiarla en diciembre de 2019 cuando se aisló el patógeno en Wuhan”

Para combatirlo de manera eficaz, se ha creado una plataforma tecnológica para el desarrollo de distintas vacunas de manera rápida. Tan rápida como 4 meses desde el aislamiento del patógeno. La Covid-19 es una “enfermedad X”, y CEPI comenzó a estudiarla en diciembre de 2019 cuando se aisló el patógeno en Wuhan. Y en enero, tras descifrar su genoma, se comenzó a trabajar en la vacuna contra la Covid-19.

CEPI es pura anticipación, y están trabajando en 9 proyectos. Son una parte de los dos centenares de distintas vacunas que se están investigando a distintas velocidades, con distintas expectativas e inversiones variables. Pero en CEPI lo supieron antes, y comenzaron a movilizarse.

Durante los últimos meses se ha iniciado una carrera sin precedentes para buscar potenciales vacunas y tratamientos para la Covid-19. Una pandemia predecible que ha acabado siendo realidad a finales de 2019 cuando se informó de una “neumonía de origen desconocido” y se ha expandido con el comienzo de 2020.

La eficacia de la vacuna

Las distintas vacunas que se aprueben contra el SARS-CoV-2 tendrán distinta eficacia, ante la escasez de ninguna arma, podrían ser aprobables algunas vacunas con un 30-40% de eficacia; lo importante es que haya vacunas. Pero nadie sabe con certeza la eficacia que mostrarán y el tiempo de la inmunidad que proporcionarán las distintas vacunas. De hecho, hasta un año de uso una vacuna no ofrece datos contrastados. La eficacia puede variar de un individuo a otro y la inmunidad se puede mantener distinto tiempo, también dependiendo del individuo.

Cuando hablamos del sistema inmunitario del ser humano, todo es una gran incógnita. Ni siquiera se sabe el papel exacto de la inmunidad celular, frente a los ya conocidos anticuerpos Ig G e Ig M, que tan familiares son ahora a toda la población. No podemos medir de manera rutinaria la inmunidad celular que puede ser más relevante en la protección inmunitaria de las personas que la mediada por los anticuerpos mencionados.

La eficacia de alguna vacuna, en algún momento

Luis Enjuanes, virólogo del CSIC, explica que lo relevante de la vacuna es su amplitud de respuesta. Todas las que se están desarrollando con cierto éxito generan anticuerpos neutralizantes. Pero sabemos también de otro papel relevante: el que llevan a cabo las células T (la inmunidad celular) contra el coronavirus. Necesitamos los dos brazos del sistema inmune para una protección eficaz. Con un virus que muestra tropismo hacia distintos organos-diana (pulmones, corazón, riñones…) la efectividad de la vacuna es el mayor reto.

“Hasta que llegue la vacuna esterilizante, la que impida al virus replicarse en el ser humano tras el contacto con un transmisor, no estará la fase de investigación y desarrollo terminada”

Hasta que llegue la vacuna esterilizante, la que impida al virus replicarse en el ser humano tras el contacto con un transmisor, no estará la fase de investigación y desarrollo terminada. Nos quedan años aún.

Una inversión sin precedentes: desarrollo y adquisición

Resulta llamativo cómo los Gobiernos de muchos países, y otras entidades como la UE, han aplicado estrategias de minimización de riesgo de fracaso en la obtención de la vacuna, diversificando las inversiones en cada una de las cinco tecnologías que se están empleando en el desarrollo de la vacuna contra el SARS-CoV-2. resulta paradójico que utilizan la misma estrategia que las compañías farmacéuticas, que invierten en distintas compañías con diferentes proyectos, con la esperanza de que alguno será exitoso.

Las cifras de la vacunación

Ya ha ocurrido en el pasado. Cuando la crisis de la Gripe A, las vacunas que se produjeron escasearon al principio y se dirigieron a unos pocos países productores que las acapararon. Si no se proporcionan vacunas en los países más afectados, la pandemia no podrá ser erradicada.

Por otro lado, los datos muestran que toda la capacidad mundial de producción de vacunas podría ofrecer entre 2.000 y 4.000 millones de dosis de vacunas anti-Covid-19. Esto protegería en primera instancia al 20% de la población mundial, hasta comienzos de 2022.

Bill Gates en twitter sobre el último libro de N. Cristakis.

Por último en cuanto a cifras, el “ratio de ataque” que indica la población que adquiriá la infección, es un dato muy significativo. Para el SARS (causada por el SARS-Cov-1) fue de 8.422 personas contagiadas en 2003. Para para la Covid-19 se sitúa, según indica Nicholas Christakis en The Economist en el 40% de la población mundial actual; probablemente se infectarán algo más de 3.000 millones de personas, de los 7.600 millones de seres humanos que habitamos el planeta.

Uno de los mayores retos científicos y humanitarios

La iniciativa pública-privada denominada OWS (“Operación de Máxima Velocidad”) pretende que los 13.000 milllones de inversión pública americana en la búsqueda de vacunas (principalmente) y algún tratamiento proporcione resultados. Sin embargo, el presidente Trump ha indicado que “América First” seguirá siendo el lema preferente. Si es uno de los “mayores retos científicos y humanitarios de la historia” lo dirá el grado de generosidad en compratir sus hallazgos con el resto del mundo.

Pero el control gubernamental es el que manda y pone las condiciones a las compañías. Sobre todo porque las vacunas serán más efectivas cuando se utilicen en aquellos lugares del mundo donde hay mucha población en riesgo, en lugar de unos pocos países ricos. La covid-19 sigue aumentando las desigualdades, sin duda.

“Comparar la vacunación de la gripe con la potencial vacunación contra la Covid-19, hoy en día, es comparar a un cocodrilo con un dinosaurio

Se ha invertido por parte de Gobiernos y compañías más de 100.000 millones de dólares en el desarrollo de distintas vacunas, su producción y adquisición de los primeros pedidos.

Pero comparar la vacunación de la gripe con la potencial vacunación contra la Covid-19, hoy en dia, es comparar a un cocodrilo con un dinosaurio. Tienen un ancestro en común, sin duda, pero no son lo mismo. Para predecir coberturas poblacionales nos estamos basando en los modelos de la gripe, una gripe que venía cada año matando a unos pocos y provocando la apertura de los informativos con imágenes de las Urgencias colapsadas.

“El asunto no es si volverá o no el confinamiento estricto, sino que algunos no se han dado cuenta que ya todo ha cambiado

Covid-19 durante 10 años

Hasta hace pocas semanas responsables de algunos departamentos ministeriales y autonómicos insisten que no hay necesidad de alterar cuestiones en distintas materias farmacéuticas, porque los confinamientose ya han acabado. El asunto no es si volverá o no el confinamiento estricto, sino que algunos no se han dado cuenta que ya todo ha cambiado. Sólo hay que escuchar a las sociedades científicas, a los pacientes que han tenido necesidades durante el confinamiento, y las siguen teniendo ahora. Y también hay que escuchar a los expertos y a los investigadores.

Los funcionarios o políticos que carecen de la capacidad de escuchar no pueden afrontar con éxito este reto. Como los que creen que todo volverá a la normalidad con la primera dosis de una vacuna que está por venir. Muestra una alarmante señal de falta de anticipación y previsión de escenarios potenciales.

Y es peligroso tener a personas sin capacidad de anticipar problemas en departamentos clave sanitarios, tanto del ministerio como de las CC.AA. Este coronavirus no se va a ir en años. Con una alta probabilidad será estacional. ¿Acaso la gripe se ha ido algún año? La gripe sólo mataba a unas 6.000 personas al año, cifra que tampoco se conoce a ciencia cierta. Ahora sabremos más de muchas cosas, y tendremos más información.

“Esto no quiere decir que vamos a estar 10 años igual que ahora, sólo que durante dos lustros la prevención, los rebrotes y las sucesivas vacunaciones de la Covid-19 serán habituales”

Sí, este coronavirus se va a quedar un periodo de tiempo largo, que se parece a:

  • Dos legislaturas completas, de esas que no suceden en España
  • Dos carreras universitarias y un master
  • Lo que queda de vida política la mayoría de los que están ahora en activo
  • El tiempo que tardaremos en ver, al menos, un coronavirus más (que esta vez sí, detendremos en sus orígenes)

Para ilustrar lo que suponen 10 años, les dejo a los lectores que busquen su comparación particular. Y quizás que pensemos qué vamos a hacer dentro de 10 años, cuando hayamos superado la Covid-19. Esto no quiere decir que vamos a estar 10 años igual que ahora, sólo que durante dos lustros la prevención, los rebrotes y las sucesivas vacunaciones de la Covid-19 (y la gripe estacional combinadas) serán habituales en España y en muchos países.

No podemos permitirnos mantener una política farmacéutica que no empatice con las necesidades del paciente.

Quien no lo entienda, no puede seguir

La próxima vez que alguien se resista a plantear cambiar algo en beneficio del paciente en estas circunstancias en las estamos aún inmersos, habría que levantar una pancarta que diga “10 años” y que diga “NO” y recordar al funcionario que su deber es hacer algo por el futuro, hoy.

Por eso debe fomentarse la atención farmacéutica domiciliaria, revisarse los visados, la burocracia que hace perder el tiempo al médico y al paciente, la medicación que salió de la botica a los hospitales (bien lejos de casa, ¡por favor!) y una atencíon primaria con recursos limitados. Entre muchas otras cosas.

Sigan así los que creen que no hay razones para que algunas cosas cambien, nos vemos dentro de 10 años. Y si “sólo” dura 6 años, llámenme exagerado. Pero…¿alguien sabe algo?