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Cada crisis es una nueva oportunidad”. Sea o no cierta esta premisa, hay crisis que nunca deberían haber existido, aunque llevasen implícita cualquier aspecto positivo futuro. Es el caso de la crisis sanitaria (y económica) internacional provocada por el coronavirus. Los cientos de miles de fallecidos en todo el mundo por la Covid-19 — más de 26.000 de ellos en España— no dejan lugar a ninguna interpretación o vaticinio positivo futuro. Ojalá nunca más.


Desde esta cuestión, es difícil explicar que, si no la crisis, sí la gestión de la misma puede dejar sensaciones ‘positivas’ para la farmacia española. Funciones asistenciales que con tanta insistencia se vienen reclamando desde tiempos impertérritos por la profesión, reconocimientos de su condición de profesionales sanitarios —tanto de la Administración como de la propia sociedad— tantas veces negados en el pasado han aflorado ahora al albor de esta crisis. Sí, es el ‘aliado’ que la farmacia nunca quería tener. Pero la realidad dicta que la crisis del coronavirus ha sido el impulso que ha revelado a la farmacia como lo que es (era): imprescindible.


En las últimas semanas, en EG se recogen manifestaciones de representantes políticos y decisores de la Sanidad alabando el papel asistencial de la farmacia. Lo importante radica en que ya no se pone en valor solo “lo que han hecho”, sino lo que pueden seguir haciendo. Por ejemplo, respecto a Madrid, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ya ha adelantado que una vez pase esta crisis “habrá que seguir en la misma línea de las fórmulas que tan bien están funcionando”, en alusión a actuaciones que ahora realizan excepcionalmente las boticas como la atención domiciliaria.


Esta Consejería y el COF comparten la idea de aprobar la (pendiente) Ley de Farmacia regional por la vía de los hechos. Pero no está solo en sus manos. Aunque buena parte de las Administraciones —como la madrileña— se han sumado a la causa de la farmacia asistencial, aun hay grupos (incluidos colectivos sanitarios) reticentes al cambio. El trabajo se tiene que enfocar en ellos. Y ojalá sin la ‘ayuda’ de crisis devastadoras como ésta.