Las compañías ante el desafío de la Covid-19: esfuerzos sin precedentes

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Una técnico de laboratorio en un centro de investigación de vacunas
Premios Fundamed

Una movilización de recursos económicos y humanos como la realizada en la carrera de la búsqueda de una cura de la Covid-19 es algo insólito. Bueno, no exactamente.

Ocurrió con la penicilina en la segunda guerra mundial. El reto fue la producción de millones de dosis del antibiótico beta-lactámico para los soldados que fallecían de infecciones por heridas de manera frecuente.

Peniclina a gran escala: Seguridad Nacional en 1944

La producción en masa de penicilina fue un asunto de Seguridad Nacional en Estados Unidos, como la construcción de la bomba atómica. Así lo cuenta Gerald Posner autor de un controvertido libro.

En 1944, el papel de una industria incipiente fue crucial

De lo que nadie duda es del papel de una industria incipiente en un momento de máxima necesidad. El reto era disponer el “Dia D”, 6 de Junio de 1944, de 40.000 dosis de penicilina que pudieran salvar la vida de miles de soldados aliados. Normandía fue el comienzo de la liberación de Europa.

En esta tarea de fabricar penicilina en grandes cantidades, varias compañías farmacéuticas americanas, con del Gobierno Federal, se unieron. El resultado fue conseguir algo impensable en 1944, a una escala de producción inimaginable, hasta entonces.

75 años después, el sector farmacéutico puede invertir una cantidad ingente de dinero, junto a los Gobiernos, para conseguir lo impensable

Nuestra actual Normandía: la vacuna

75 años después, el sector farmacéutico puede invertir una cantidad ingente de dinero, junto a los Gobiernos, para conseguir lo impensable. La salud financiera de una industria clave es la baza que les ha permitido lanzarse a la carrera contrarreloj contra la Covid-19. Además, las compañías hablan de accesibilidad en los precios y que no tenga fin lucrativo la venta de la vacuna.

La carrera que se ha iniciado incluye más de 100 vacunas en desarrollo, de distintos grupos muchos de los cuales comparten tecnología y recursos. Otros están financiados por Gobiernos, pero las distintas estrategias de investigación justifican que sea mejor asegurar distintas líneas y no apostar por una sóla.

Una iniciativa europea coordinada

Las asociaciones de compañías farmacéuticas europeas (Efpia) y Vaccines Europe han destacado el esfuerzo de la Unión Europea y los Estados miembro con el impulso de la plataforma ‘ACT-Accelerator’ de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Así se ha puesto en marcha una ingente cantidad de recursos colaborativos público-privados para la investigación en diagnósticos, tratamientos y vacunas contra la COVID-19.

En esta carrera, prima obtener una vacuna eficaz y segura y ser capaz de producirla a una escala que, como en la segunda guerra mundial, no tiene precedentes hasta ahora. Como ha afirmado la presidenta de la Unión Europea, Ursula von der Laien, “es el momento de la ciencia y la solidaridad“.

Desarrollo récord: de 10 años a 1

Todavia no somos conscientes de los tiempos para el desarrollo de una vacuna. Los casi 10 años de investigación y desarrollo son sólo el comienzo de una producción que supone otro reto: miles de millones de dosis.

Para la I+D hay grupos que ya están testando ahora sus vacunas en voluntarios sanos y otras que se encuentran en fases avanzadas de desarrollo. También hay compañías que asumen el riesgo de fabricar ahora, sin saber si será finalmente aprobada la vacuna.

El riesgo: nacionalismos

Desde el propio sector farmacéuticos se ve con preocupación el riesgo de que los Estados quieran producir y quedarse con las vacunas dentro de sus fronteras. Además, habrá que ser especialmente sensible con zonas pobres del planeta. En este sentido, en sudamérica ya triplican el número de contagiados del resto del mundo.

Los beneficios del sector farma

Aquellos que critican a la industria por su altos beneficios debe saber que una buena parte de éstos se está yendo a resolver el mayor reto sanitario del siglo XXI.

Pascal Soriot : “Hay momentos en los que uno debe ponerse de pié y decir que es hora de ayudar”.

Un sector que debe estar sano para destinar los miles de millones de euros a reducir a un año un proceso que dura diez veces más. ¿Quién quiere un banco pobre? ¿Quién quiere un sector farmacéutico sin capacidad de responder?

Como dice Pascal Soriot, CEO de AstraZeneca, una de las compañías que ha anunciado no tendrá fin lucrativo su vacuna contra la Covid-19 AZD1222: “Hay momentos en la vida en los que uno debe ponerse de pié y decir que es hora de ayudar”. Aviso a accionistas que buscan beneficios, sin duda.