Resulta cada vez más difícil decirle a un licenciado o licenciada en Farmacia que se aventure a irse a un pueblo a probar suerte con una botica. La ausencia de viabilidad económica es una razón más que justificada cuando se arriesga el patrimonio en una inversión difícil de recuperar e imposible de rentabilizar, ni como autoempleo. El problema de la España rural, que se vacía y deja sin los medios necesarios a poblaciones pequeñas debe ser afrontado en el contexto de la despoblación que se lleva produciendo en las últimas décadas. Pero esa realidad no debe perder el enfoque alternativo, que es el escaparate que supone ver el impacto del recorte sistemático de los márgenes de la farmacia, que se ceban en las más perjudicadas y desprovistas de ingresos, como son las boticas rurales.

El impacto del recorte sistemático de los márgenes de la farmacia se ceba especialmente con las farmacias rurales.
El impacto del recorte sistemático de los márgenes de la farmacia se ceba especialmente con las farmacias rurales.

Como alternativa sanitaria no puede ser igual un botiquín, aunque sea la única manera de tener un servicio mínimo de atención farmacéutica. En esta misma línea estarán médicos y enfermeros, a través de los planes oportunos para atender de forma adecuada a la población más vulnerable del medio rural. Y es que el problema del abandono del medio rural debe ser enfocado sin perder de vista el servicio sanitario, y la botica dentro de éste.