C. S. Madrid | viernes, 09 de septiembre de 2016 h |

“Hay fármacos que han demostrado eficacia en primera, segunda y tercera línea en cáncer de mama, por lo que el debate que surge es ‘si son eficaces en todas las líneas, ¿dónde los usamos?’”. Esa es la pregunta que plantea el oncólogo Javier Cortés, del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y uno de los presidentes del II Congreso Mundial de Controversias en Cáncer de Mama que se celebra en Barcelona.

El especialista defiende que sí es importante la secuencia de las opciones terapéuticas que se deben administrar a una paciente con cáncer de mama avanzado, frente a la postura que mantiene el oncólogo italiano Pierfranco Conte.

“Defiendo que, evidentemente, es importante tener en cuenta que si se administra en primera línea [el resultado] será mejor que si se emplea en segunda línea”, remarca Cortés a GM, al tiempo que reconoce que puede haber argumentos en contra porque en oncología “difícilmente se puede hablar de las cosas como blancas o negras”. “La idea de estas controversias es intentar acercarnos de la forma más objetiva posible a cuál es el tratamiento óptimo de las pacientes”, puntualiza.

El objetivo no es otro que alcanzar un punto de acuerdo y poder dar unas pautas acerca de cómo se debe utilizar la quimioterapia.

Además, de poner sobre la mesa los avances que se han producido recientemente en los tratamientos en los diferentes subtipos de la patología oncológica de la mama, también se indaga en aquellos fármacos que se perfilan como esperanzadores en los próximos cinco o 10 años.

Sobre este asunto, Cortés hace una exposición en la que se centra en la inmunooncología, en fármacos que juegan un papel clave contra dianas terapéuticas específicas como, por ejemplo, la proteína PI3K o medicamentos anti HER2 que se encuentran actualmente en desarrollo.

“Se han visto datos interesantes relacionados con PI3K y estudios muy importantes en marcha que van a dar resultados en los próximos dos o tres años”, incide el especialista, quien añade que también ocurre así con los fármacos anti HER2 que están desarrollándose de forma “muy avanzada” y ya cuentan con datos preliminares “muy interesantes”.

En este sentido, Cortés subraya que hay varios ensayos clínicos en marcha que están siendo liderados por investigadores del Ramón y Cajal. Algunos de los ejemplos que nombra son los trabajos sobre fármacos específicos para metástasis cerebrales de cáncer de mama, de inmunoterapia en cáncer de mama triple negativo, otro estudio con enzalutamida para un grupo de pacientes con triple negativo o el de medicamentos anti HER2.

Técnicas de detección precoz

La resonancia magnética (RM) para la estadificación del cáncer de mama en pacientes que han sido diagnosticados recientemente y ver así cuál es la extensión real de la enfermedad, ¿sí o no?

La jefa de Radiología del Hospital de La Ribera y vicepresidenta de la Sociedad Europea de Imagen Mamaria (Eusobi), Julia Camps, defiende y argumenta el sí, aunque reconoce que es un planteamiento que está sujeto a una controversia “muy encendida”.

“En el Hospital de La Ribera se realiza desde 2002 y se han obtenido resultados muy buenos”, afirma, al tiempo que recalca que toda la enfermedad adicional que se descubre con esta prueba se ha manejado “bien”, gracias a que se han realizado las biopsias correspondientes.

Además, llevan desde entonces analizando datos y los primeros resultados procedentes de más de 1.500 pacientes— muestran que las pacientes que se hicieron RM se reintervienen mucho menos que las que no. “Nosotros hacemos RM en el 85 por ciento de los casos de cáncer de mama y el otro 15 por ciento no se hace por factores como obesidad, claustrofobia, edad que dificulte colocarse como exige la prueba, etc.”, subraya, antes de agregar que cada vez se hacen más resonancias de mama. Actualmente, se realizan en el 70 por ciento de los centros en España, porque se ha demostrado que si se hacen bien, los resultados son buenos.

En este sentido, la experta da un salto y habla de otras herramientas que son útiles para la detección de la patología. “La ‘reina’ es la mamografía, cierto, no obstante; hay un grupo de pacientes, —fundamentalmente las que tienen una mama densa— en las que esta técnica puede no discriminar entre un 30 y 40 por ciento de los cánceres”, asegura Camps. Por ello, habla de la tomosíntesis, una mamografía tridimensional, que ha surgido hace unos cinco o seis años y que en su hospital se aplica desde 2012. “Pero no para screening, sino para diagnóstico”, precisa. Esta prueba permite descubrir entre un 35 y un 40 por ciento más de tumores.

Camps también realza el papel de la ecografía, aunque reconoce que tiene “muchos falsos positivos”. “No es la técnica para sustituir a la mamografía”, apostilla, al tiempo que vuelve a nombrar a la RM. Una herramienta que se emplea en pacientes de alto riesgo. “Se ha demostrado que esta es mejor que las anteriores para detectar cánceres en pacientes de alto riesgo”, concluye.