BioMad aspira a ser un todo mayor que la mera suma de sus partes, pero no lo logrará si no tiene asegurado el apoyo político de toda la Asamblea de Madrid
| 2019-03-01T12:53:00+01:00 h |

Winston Churchill no sólo pasó a la historia por su papel como primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial, sino por sus cualidades como orador. De entre muchos de sus brillantes pensamientos, uno fue recordado la semana pasada en la Real Casa de Correos: “El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”. Lo parafraseaba Rafael Garesse, el rector de la Universidad Autónoma de Madrid, como representante de las universidades públicas que se han suscrito a la iniciativa BioMad, y como analogía de lo que podría sigfinicar esta iniciativa.

En efecto, la sensación que dejó la constitución de la Comunidad de Madrid como bioregión era la de atisbar por fin el éxito tras una larga lista, quizá no de fracasos ☺—no sería justo— pero desde luego sí de intentos. BioMad aspira a ser un todo mayor que la mera suma de sus partes, pero no lo logrará si no tiene asegurado el apoyo político de toda la Asamblea de Madrid. Sólo esto, y su manifestación en forma de recursos humanos y materiales que le den estabilidad y permanencia en el tiempo, permitirá que la semilla crezca y se convierta en lo que todos esperan —un revulsivo para la I+D biomédica regional y nacional— y no en lo algunos temen —una herramienta de propaganda de un futuro gobierno regional con cada vez menos recursos—.

Conviene seguir recordando a Churchill y no perder la esperanza, porque los retos no son teóricos y se han puesto sobre la mesa en la misma semana de constitución de esta iniciativa. BioMad permitirá a los agentes de la I+D pensar en grande, en proyectos que ninguno de sus miembros podría siquiera pensar en abordar por separado. Es la mejor manera de enfocar, por ejemplo, la investigación y el desarrollo en el ámbito de la resistencias antimicrobianas o de las enfermedades raras.

El esfuerzo y los progresos en ambos casos son evidentes, como se ha puesto de manifiesto con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Raras y en el evento organizado por la presidencia de turno europea en el caso de las resistencias, pero también es evidente que son lentos, entre otras cosas por las barreras que frenan los necesarios incentivos y compromisos concertados y colectivos de los que —al menos a día de hoy— BioMad puede presumir.

BioMad permitirá pensar en grande, en proyectos que sus miembros no podrían abordar por separado