CARMEN M. LÓPEZ

Madrid

| viernes, 27 de septiembre de 2019 h |

La complejidad de la medicina actual hace que la especialización tenga que ser parte intrínseca del abordaje de cualquier enfermedad. Oncología quizás sea el paradigma de la llamada medicina de precisión, pero, ¿cómo es su abordaje en la práctica clínica?

Cuando un paciente llega al hospital y es diagnosticado de cáncer debería ser revisado por el Comité de Tumores del hospital en cuestión, indistintamente de la gravedad de la patología. Esta fue la conclusión principal del XI Seminario de Periodistas “Curar y cuidar en Oncología”, organizado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la biofarmacéutica MSD.

Sin embargo, ¿cómo están organizados los hospitales? Como explicó Ramón Colomer, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Princesa, la estructura tradicional que abordaba el cáncer —el internista veía al enfermo y lo derivaba al especialista— ha dado paso a este comité multidisciplinar compuesto por patólogos, radiólogos, cirujanos, oncólogos… que se ocupan del diagnóstico y decidir el tratamiento.

Esta evolución es, a su juicio, una actividad integrada en la práctica clínica y que tiene impacto en la supervivencia de estos pacientes. “Los comités multidisciplinares proporcionan mejores resultados clínicos, evidenciándose en mejor supervivencia en pacientes con cáncer de colon, cabeza y cuello, mama, etcétera”. De hecho, varios estudios avalan que abordar la enfermedad a través de un comité multidisciplinar se asocia a un cambio en la toma de decisiones diagnósticas y de tratamiento.

El porqué está claro: “el diagnóstico es más preciso y existe una tendencia natural a hacer todas las pruebas que hay que hacer”. De hecho, dicen los estudios que el 96 por ciento de los pacientes que pasan por un Comité de Tumores se hacen todas las pruebas, mientras que el 63 por ciento de los pacientes si no pasan por comité no las hacen.

Además de los buenos resultados, como repasó Colomer, son incuestionables los beneficios para el paciente: aumento de confianza en el paciente, mejora de la coordinación de cuidados, mejora coste eficacia, reducción de los retrasos. Para el profesional, por su parte, establecimiento de protocolos, y mejora de comunicación entre profesionales.

El Sistema Nacional de Salud (SNS) minimiza la duplicación de esfuerzo, mejora los procesos de auditoria, desarrollo de las vías clínicas de tratamiento y mejora la toma de decisiones.

La organización

Colomer hizo hincapié en la necesidad de que todos los hospitales integren esta práctica, adaptándose a cada perfil del paciente incorporar al especialista. Por ejemplo, geriatras, pediatras, etcétera.

“El sistema tiene que ser flexible en su composición y organización”.

Encarnación González Flores, secretaria general de Junta Directiva de SEOM, puso el ejemplo de los hospitales comarcales, donde no tienen por qué contar con comités para todos los tipos de tumores, “solo para los más prevalentes”.

No hay que olvidar el seguimiento de estos pacientes, ahora que la figura del largo supervivente de cáncer es una realidad en el SNS.