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CARMEN M. LÓPEZ Madrid | viernes, 26 de abril de 2019 h |

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) está de aniversario, cumpliendo 75 años. A lo largo de este tiempo la especialidad ha experimentado múltiples cambios. En este sentido, ¿cómo ha evolucionado la sociedad científica?

El presidente de la SEC, Manuel Anguita, explica a esta publicación que en estos 75 años la sociedad ha evolucionado, sobre todo, en los últimos años. “Igual que ha cambiado la cultura, la forma de vida o la ciencia”. Lo primero que destacaría Anguita es la línea de continuidad que ha tenido la SEC en los últimos tiempos. “Aquí hay que agradecer el trabajo de los socios y los ejecutivos, además de destacar el espíritu que tiene la sociedad”, que a su juicio es lo que le ha hecho posicionarse como es ahora. “Es una sociedad modélica e innovadora, de seguir siempre hacia adelante y de adaptar las nuevas tecnologías gracias a la iniciativa de sus socios”, asegura.

En cuanto a la cardiología, Anguita considera que posiblemente es una de las especialidades médicas que más ha evolucionado. En primer lugar, por la mejora de los medios de diagnóstico y tratamiento. “Esto tiene mucho que ver con el desarrollo de la investigación y los avances tecnológicos. La cardiología ha incorporado una enorme cantidad de nuevas herramientas para disminuir la mortalidad y todas las complicaciones de las enfermedades cardiovasculares”.

Por otra parte, Anguita cree que ha cambiado el perfil organizativo. El cardiólogo y la cardiología ya no se puede considerar como una especialidad aislada que solo trata al enfermo con enfermedades cardiovasculares, sino que tiene que trabajar en un entorno en el que las enfermedades cardiovasculares coexisten con otras muchas patologías, porque los pacientes envejecen, lo que hace que haya que trabajar de forma conjunta con otras especialidades. “Esto ha cambiado la forma de trabajar de los cardiólogos, adquiriendo nuevos conocimientos y habilidades”, apunta el cardiólogo.

En tercer lugar, y de cara al futuro “que ya es presente”, la adaptación a estas nuevas tecnologías y estas nuevas formas de entender la ciencia y la medicina: la inteligencia artificial, y los algoritmos de diagnóstico. Estas tres premisas se conjugan, en su opinión, sin olvidar la relación médico-paciente, “porque ahí siempre estará el médico como persona”. En definitiva, se trata de conocer primero el entorno y luego desarrollar los avances que van surgiendo, cambiando la forma de trabajar y hacerlo de manera multidisciplinar.

Anguita ve el futuro de la especialidad de manera brillante, aunque es consciente de que los avances tecnológicos pueden sacar a florecer algunos problemas que representan un desafío para el sistema sanitario, “y el sistema tendrá que adaptarse y ser gestionado de otra manera”, y en segundo lugar, representa un desafío para los propios cardiólogos. “El reto pasa, a su juicio, por adaptarse a estos cambios y esto significa cambiar los programas de formación de los residentes y de formación continuada de los especialistas, incorporando los nuevos avances”, subraya.

El segundo reto es el reconocimiento de la superespecialidades cardiológicas, manteniendo la figura del cardiólogo clínico, “que evidentemente es el centro de coordinación de la atención cardiológica”. A su vez, el experto propone la “incorporación de estas superespecialidades a través de la diplomatura de cardiología avanzada”.

Por último, otro reto común a otras especialidades es la sostenibilidad. “A la vista de estos cambios, es una realidad que habrá que hacer nuevas formas de gestión y esto algo que no podremos hacer como sociedad científica pero sí que habrá que hacerlo de forma coordinada con las autoridades sanitarias”, acota Anguita.

PÍLDORAS

La Sociedad Española de Cardiología se creó, hace 75 años, como una organización científica y profesional, sin ánimo de lucro, con las mismas metas que conserva a día hoy: incrementar el estado del conocimiento sobre el corazón y el sistema circulatorio; avanzar en la prevención y tratamiento de sus enfermedades; y mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes cardiacos. “Es una de las sociedades científico-médicas más destacadas y con mayor actividad formativa, científica e investigadora del país, lo que ha contribuido al gran reconocimiento de la cardiología española en todo el mundo”, explica su presidente Manuel Anguita.