Vacunación en farmacias: una cuestión necesaria

Jaime Giner, Presidente del Colegios Oficial de Farmacéuticos de Valencia

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Jaime Giner, Presidente del Colegios Oficial de Farmacéuticos de Valencia

A lo largo de esta crisis sanitaria provocada por la COVID-19 se han evidenciado dos aspectos muy significativos: por una parte, las limitaciones del Sistema Nacional de Salud que necesita contar con todos los agentes sanitarios, entre ellos los farmacéuticos, y, por otra, que apostar por las farmacias es apostar por la salud global. Sin embargo, y pese a que estos últimos meses como profesión farmacéutica nos hemos hecho más visibles ante la sociedad, no dejamos de pensar que podríamos haber contribuido de forma más significativa a disminuir el número de contagios, bien a través de la vacunación de la población o mediante la realización de test rápidos.

Estamos totalmente convencidos de que si la Administración nos hubiese dejado participar activamente en las estrategias y programas para el cribado, prevención y detección de casos de Covid-19 los resultados en la pandemia hubieran sido diferentes. Porque los farmacéuticos contamos con una gran formación académica que nos permite desarrollar nuevas funciones sanitarias. Y a pesar de que, en la Comunitat Valenciana, ahora estamos más cerca de convertirnos en un recurso esencial para la detección precoz de la infección tras la puesta en marcha del Programa de Asistencia en la Realización de Auto test en la Farmacia Comunitaria y el registro de casos, la vacunación sigue siendo nuestra asignatura pendiente, al menos en España.

Sin embargo, si nos basamos en los estudios realizados en países como Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Reino Unido, Portugal y Francia, donde la vacunación contra la gripe se está realizando desde las farmacias, las cifras que se desprenden de este servicio son muy significativas, ya que al hacer uso de la red de farmacias se ha incrementado de forma considerable la tasa de vacunación, a la vez que se descongestiona y libera la carga asistencial que soportan los centros sanitarios.

En este sentido, el Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (MICOF), consciente del gran hito vacunal que supondría que los españoles pudiesen acudir a sus farmacias a vacunarse, ha propuesto a la Conselleria de Sanitat en diversas ocasiones la implantación en la Comunitat Valenciana de un proyecto piloto para poder administrar la vacuna antigripal a la población de riesgo.

Este proyecto, viene respaldado por un informe, realizado a petición del Colegio por el despacho de abogados de Uría Menéndez, sobre los requisitos regulatorios exigidos para la administración de vacunas en España, así como la viabilidad jurídica de la ejecución de un proyecto piloto en la Comunitat para su administración en oficinas de farmacia.

En esta línea, el MICOF, desde 2015, está trabajando en un Servicio de Vacunación Antigripal en la Farmacia Comunitaria (SVAFC) que recoge una propuesta de capacitación de los farmacéuticos y certificación de las farmacias, así como un procedimiento normalizado de trabajo. A ello hay que unir que desde el MICOF se realizan formaciones de forma periódica sobre vacunación entre los colegiados.

No obstante, me gustaría subrayar que para poner en marcha este servicio es necesario que se cumplan una serie de requisitos que también desde el Colegio le hemos hecho saber a la Administración. Para que este Servicio cumpla con todos los estándares de calidad y seguridad que le corresponden es fundamental que el Servicio de Vacunación Antigripal en la Farmacia Comunitaria se incluya dentro de la Estrategia de Vacunación en España y, por tanto, esté circunscrito a los programas de Salud Pública.

Además, las oficinas de farmacia cuentan con el valor añadido de la proximidad, por lo que los pacientes, además de vacunarse de forma rápida y cercana en su farmacia, no tendrían que hacer grandes desplazamientos gracias al valor estratégico que ofrece la red de 22.137 farmacias repartidas por todo el territorio nacional.

En definitiva, si algo podemos sacar en claro de esta crisis sanitaria derivada de la COVID-19 es que el único sistema de salud sostenible es aquel que cuenta con todos los recursos disponibles, entre ellos los profesionales farmacéuticos. Porque como he dicho en muchas ocasiones nuestro objetivo como farmacéuticos es seguir sumando en beneficio de la salud y el bienestar de los ciudadanos y no sustituir ni invadir competencias de otros compañeros sanitarios. En este sentido, debemos seguir trabajando y aunando esfuerzos para dar pie a una voluntad política que derive en que la vacunación se pueda realizar desde la farmacia comunitaria. Todos: la Administración, el sistema sanitario, los profesionales sanitarios y especialmente la ciudadanía lo agradecerán.