s. calvo Madrid | viernes, 26 de enero de 2018 h |

Este enero se ha empezado a comercializar en las casi 22.000 farmacias españolas la prueba para el autodiagnóstico del VIH, tan sencilla de hacer como un test de embarazo. Su precio ronda los 30 euros y su mecanismo de uso es con una simple muestra de sangre: en menos de 20 minutos ofrece un resultado “altamente fiable” con el mismo margen de error que las pruebas convencionales, como explicaba Santiago Moreno, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal.

El doctor Moreno señala uno de los ‘peros’ de este test. ¿Cómo se gestiona la “angustia” de una persona que da positivo si está sola en su casa? “Es necesaria una labor de asesoramiento”, añadía. Una parte la cumple Cesida, Coordinadora Estatal de VIH Sida. Según explicaba su presidente, Ramón Espacio, la organización va a dar acompañamiento al paciente a través de un teléfono gratuito (900 102 803) atendido por Cesida al que se puede llamar en horario laboral.

La pelota ahora también entra en el campo de los farmacéuticos puesto que ellos reciben una doble responsabilidad. Para el presidente de Cesida, es importante “crear un lazo entre los usuarios y los profesionales” que se vislumbra más sencillo ahora que esta nueva prueba de autodiagnóstico va a facilitar el acceso a “pacientes que antes no lo tenían tan sencillo eso de acudir al médico”. Tanto por una cuestión burocrática como de intimidad. Ahora el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos ha elaborado una guía para orientar la actuación farmacéutica en el momento de dispensar este producto. En ella se recuerda al profesional que cualquier resultado positivo exige ser confirmado mediante técnicas más específicas realizadas en laboratorios clínicos, por lo que recomiendan que la indicación al paciente debe ser acudir al médico para comprobar el resultado.

Otra de las cuestiones planteadas es si el dispositivo se puede convertir en un método para descartar peligro de infección tras una práctica de riesgo. “No es una prueba para testar cada relación ni una excusa para tenerlas sin protección”, avisaba el doctor Moreno. Además, hay que tener en cuenta el llamado ‘periodo ventana’ transcurrido entre que la persona se contagia del virus hasta que este se puede detectar y por el que pueden pasar desde 6 semanas hasta 3 meses. Hay casos, según el especialista, de transmisiones manifestadas 18 meses después. Por todo ello se recomienda que en caso de dar negativo tras una relación de riesgo o una exposición al virus se sigan tomando medidas de protección hasta confirmarse el resultado pasado ese periodo.

En palabras de Ramón Espacio, la prueba “va a ser clave para que España pueda cumplir con los objetivos que persigue ONUSIDA: que en el año 2020 al menos el 90 por ciento de las personas con VIH estén diagnosticadas”. El representante de Cesida citaba un estudio realizado en 2016 en Reino Unido a hombres que tienen sexo con otros hombres -uno de los colectivos con más riesgo de infección- y el lugar preferido para realizarse la prueba es en el propio domicilio. Lo cierto es que, aunque solo hay un 1 por ciento de positivos, actualmente se vive una ola creciente de infección de otros tipos de ETS. En el caso del VIH la tendencia es “discreta” según el doctor Moreno y se centra en los nuevos diagnósticos, que son los que más preocupan. “La mitad de los nuevos diagnósticos en España son tardíos, cuando la enfermedad está avanzada, y se ha visto que entre las principales barreras para que la prueba no se pidiera más estaba la falta de intimidad o confianza en el médico”, especificaba el doctor Moreno. La prueba ya la comercializa Mylan en Francia, donde el año de su lanzamiento (2015) se vendieron unas 140.000 unidades. El 55 por ciento de quienes la compraron dijeron que nunca se habría hecho la prueba si no existieran estos test, por falta de intimidad.