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La pandemia originada por la COVID-19 ha posicionado a la salud como primer punto de las agendas políticas europeas. En este contexto, la colaboración y cooperación entre los distintos actores se consolida como una acción clave que asegure el funcionamiento de los sistemas sanitarios. Por este motivo, 33 organizaciones de la comunidad sanitaria han elaborado diez recomendaciones concretas sobre cómo la UE podría liderar en áreas sanitarias.

Así lo ha recogido la Asociación de la Industria Europea del Autocuidado (Aesgp) en un comunicado. Las estrategias destacan la salud digital, los datos sanitarios, investigación e innovación o políticas sanitarias como materias principales para la Unión Europea en el documento ‘Una visión compartida para el futuro de la salud en Europa‘.

Recogida de datos

La medición y recolección de datos de salud, incluidos los resultados relevantes para los pacientes, “reforzaría los sistemas sanitarios europeos”. Esta medida se sustenta en la posibilidad de permitir “comparaciones transparentes y evaluaciones comparativas entre los Estados, así como un monitoreo de enfermedades en tiempo real”. Por ello, esta es la primera recomendación del documento, que señala que este tipo de evaluaciones de riesgo prepararía a los países ante amenazas transfronterizas graves como la COVID-19.

Además, el documento insta a la Comisión Europea a trabajar en común “estándares mínimos para medir los resultados de salud en enfermedades y afecciones”. Para ello, las organizaciones autoras del documento piden soluciones basadas en la Organización para la Cooperación el Desarrollo económico (OCDE), junto a las organizaciones de pacientes y organizaciones europeas.

En esta línea, animan a los Estados miembro a “replicar y ajustar las historias de éxito de otros países”. Para ampliar la experiencia de todas las regiones, el documento indica que “el programa EU4Health debe utilizarse para apoyar la transferencia de conocimientos y ampliar las redes de áreas de enfermedad”. Asimismo, proponen que este plan se utilice para fortalecer la prevención de enfermedades, la atención médica y la evaluación de sistemas.

Foro para mejor acceso a la innovación

La segunda recomendación propone la creación de un “foro de múltiples partes interesadas” para un mejor acceso a la salud. Este foro cubriría todos los aspectos de la innovación, desde la enfermedad, la prevención, terapias, tecnologías o cadenas de suministro, entre otros.

El Foro debería discutir todos las ventajas y desventajas para acceder a la innovación, incluyendo la materia económica, presupuestaria, organizativa y regulatoria.

Facilitar las alianzas entre regiones y ciudades consolida otra de las recomendaciones del documento. Los autores proponen fomentar un entorno de cooperación que ayude a abordar las desigualdades de salud en Europa. Esta recomendación se basa en que “las regiones y ciudades están más cerca de los ciudadanos y es más fácil comprender las necesidades de salud y los posibles desafíos existentes”.

Este cambio podría impulsarse desde los Fondos Estructurales y de Inversión de los Estados miembro.

Para garantizar una transformación del sistema de salud, es necesaria una sinergia entre el programa EU4Health, Horizonte Europa y la Estrategia Digital.

Liderazgo en salud

La salud y la equidad sanitaria se ha convertido en el eje transversal de las medidas tomadas en los últimos meses debido a la pandemia. Los autores sostienen que las diferencias en materia de salud están influenciadas por factores como las diferencias socioeconómicas, los niveles de educación, los factores ambientales o las condiciones de vida.

En este sentido, el documento destaca la posibilidad de crear herramientas que garanticen una coordinación más sólida a través de la Comisión Europea. “La Comisión Europea debería trabajar en la economía del bienestar para asegurar un marco de enfoque intersectorial de la salud”, señalan.

Para reforzar esta idea, las organizaciones participantes subrayan la necesidad de reforzar las competencias de las agencias de la UE, como la Agencia Europea del Medicamento (EMA) o el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).

Europa como centro de investigación

Las inversiones en investigación son la hoja de ruta de las estrategias de salud del futuro de cada Estado. En este sentido, proponen construir “un ecosistema de investigación a largo plazo” que englobe las redes interdisciplinarias, las iniciativas fronterizas, el papel de las PYME y la educación médica, entre otras.

En este contexto, los autores ponen como ejemplo la investigación en relación al Ébola, que convirtió la enfermedad en una patología “prevenible” y proponen seguir esta línea de trabajo con la COVID-19.

Además, la investigación sanitaria de la UE “contribuye a la recuperación de la salud y el bienestar de los ciudadanos europeos”. Por ello, los autores dan valor a los profesionales del sector. En materia de investigación es necesario requerir de “infraestructuras de laboratorio e industria, así como mano de obra cualificada”, destacan en el documento.

Las instituciones de la UE y los Estados deben garantizar un apoyo financiero a las actividades biomédicas, médicas y la investigación en bienestar y salud.

Para poder conseguir esta línea de trabajo a largo plazo, proponen la creación de programas europeos especializados en ciencias, compuestos por inversores públicos y privados.

Mayor flexibilidad

La pandemia de COVID-19 ha demostrado la capacidad de adaptación de los Estados de la UE ante decisiones rápidas en materia de salud. Por este motivo, consideran “imprescindible” garantizar que haya suficientes herramientas que mejoren la vida de los pacientes ante futuras amenazas para la salud. Asimismo, piden mayor flexibilidad en el marco regulatorio y en los mecanismos financieros.

En este sentido, el Foro coordinado por la Comisión Europea, facilitaría los intercambios entre las asociaciones para “asegurar complementaridad”.

Para crear este “ecosistema de investigación robusto”, los autores ponen el foco en la capacidad europea de mantener el talento de los profesionales. Para ello, proponen la creación de programas de formación transfronterizos e iniciativas que “ayudarán a los investigadores y científicos en la innovación y los negocios”.

Espacio europeo de datos sanitarios

La creación de datos comunes en Europa destinados a la investigación, la innovación y la colaboración es otro de los pilares del documento.

“Los datos sanitarios europeos deben construirse sobre casos existentes para escalar a un marco de la UE más global”

En este sentido, los autores proponen agilizar y agrega recursos con los programas financiados por la unión europea y la transformación digital de Europa. Todo ello se llevaría a cabo a través del programa ‘EU4Health, Recovery and Resilience’, mecanismo integrado en el semestre europeo.

Paraa establecer una base de datos común, las especificaciones deberán ser acordadas por los Estados miembro, sobre la base de las normas y los procedimientos existentes. Además, deberán establecer reglas claras sobre el acceso o la utilización de los datos.

Esto incrementaría, además, “el cumplimiento de la regulación de protección de datos“, lo que se traduce en mayor confianza ciudadana, según los autores del documento.

Una base común de datos permitirá a los pacientes gestionar sus propios datos y mantenerse informado.

Este marco teórico pretende incentivar el beneficio de acceso a datos “esenciales y valiosos” para la investigación científica, que puede proporcionar conocimientos en el desarrollo de tecnologías sanitarias.

Interoperabilidad de la salud

La adaptación de los sistemas de salud en internet es una realidad que cada vez está más desarrollada. En este sentido, los servicios de salud digitales desempeñan un “papel fundamental” en la prestación de atención a los pacientes.

Por ello, los expedientes médicos electrónicos, la conexión de los servicios personales y las herramientas de colaboración son la base de la digitalización. Pero, “para que apoyen la atención integral deben ser interoperables”.

El despliegue de soluciones de salud digital en Europa es un obstáculo para la atención integral.

En esta línea, los autores del documento aconsejan “adaptar la legislación para garantizar un acceso seguro a los datos electrónicos de salud”. Ligada a esta recomendación, el documento pide como última instancia, el establecimiento de un marco ético en Inteligencia Artificial (IA), para “no comprometer la confianza pública”.

La Coalición está compuesta actualmente por 33 organizaciones que trabajan en la política sanitaria europea, que representan a organizaciones de pacientes, sociedades médicas orientadas a la investigación, proveedores de atención médica, organizaciones industriales y autoridades sanitarias regionales y locales.


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