Con el cierre de la temporada estival culmina una época donde, de forma generalizada, prestamos menos atención al cuidado de nuestra salud. Esta mala costumbre afecta especialmente a la piel por cuestiones como la sobreexposición solar o el contacto con sustancias como el cloro de las piscinas. Sin embargo, según un informe realizado este 2022 por Cantabria Labs y Heliocare, los datos van mejorando y, actualmente, un 55 por ciento de la población ya ve el bronceado como un daño cutáneo. Dato relativamente positivo en comparación del año anterior, que se cifraba en un 44 por ciento. 

Si bien la protección durante el verano es muy importante, se trata de un hábito que se debe adquirir durante todo el año, sobre todo si se tiene en cuenta que las consecuencias de una sobreexposición al sol pueden aparecer en cualquier momento. Desde envejecimiento prematuro hasta el cáncer de piel pasando por la aparición de manchas o quemaduras, el número y gravedad de las consecuencias son relevantes. Según el Estudio ISDIN sobre Hábitos de Fotoprotección en España, el 19.5 por ciento de los españoles utiliza protección solar solamente en verano mientras que el 58 por ciento de la población ya hace uso del fotoprotector de forma diaria

La falta de cuidado de la piel y la asociación del bronceado con un componente estético y no de salud se puede revertir con la ayuda de divulgación por parte de profesionales. En este sentido, desde la escuela de formación Deusto Salud, apuntan que “el asesoramiento profesional es indispensable para que la ciudadanía conozca los efectos del sol en la piel y, a su vez, para aconsejar y asesorar los cuidados dermatológicos que más se ajustan a las necesidades de cada piel”.

¿Qué podemos hacer para cuidar nuestra piel después del verano?

Aunque el cuidado de la piel debe ser un aspecto a tener en cuenta durante todo el año, resulta especialmente útil prestar especial atención a la rutina skincare después del verano. Por esta razón, Deusto Salud, recomienda las siguientes medidas para empezar a cuidar la piel tras la época estival:

Recuperar la rutina de limpieza e hidratación. La rutina de cuidado de la piel diaria es muy importante si se pretende tener una piel sana. Limpiar la piel dos veces al día y acompañarla de protector solar y cremas hidratantes es importante para evitar el mal aspecto de la piel y posibles problemas dermatológicos. 

Realizar una limpieza profunda con exfoliación. Una vez o dos por semana, es recomendable exfoliar la piel con tal de conseguir una limpieza más profunda, que permita eliminar las pieles muertas así como evitar la formación de granos y espinillas. 

Hidratarse la piel con mascarillas. Se recomienda el uso de las mascarillas faciales máximo una o dos veces por semana, aunque depende de las características de cada piel. El uso de estas mascarillas contribuye a la firmeza de la piel así como su hidratación, mejorando su elasticidad y aspecto. 

Apostar por productos con Aloe Vera o Karité. Tanto el Aloe Vera como la manteca de Karité poseen componentes que ofrecen a la piel una sensación calmante e hidratante. Son muy buenas opciones para cuidar la piel y mejorar su aspecto. 

Mantener buenos hábitos de descanso e hidratación. No hacerlo afecta a la oxigenación de la piel y a la falta de hidratación, hecho que se puede traducir en envejecimiento prematuro, aparición de manchas, pérdida de luminosidad y un largo etcétera. 

Visitar al dermatólogo ante cualquier duda. Las revisiones anuales así como el chequeo de lunares y manchas es clave para prevenir posibles enfermedades relacionadas con la piel. Después del verano es un buen momento para consultar a un profesional si hay alguna cuestión dermatológica que nos preocupa.


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