La insuficiencia venosa es, junto con las alteraciones visuales y dentales, una de las enfermedades más comunes frecuentes en la población. Según datos recientes del STADA Health Report, la mitad de la población sufre algún síntoma de insuficiencia venosa durante el verano. Más de 6 de cada 10 mujeres y un 40 por ciento de los hombres los padecen.

La insuficiencia venosa es una enfermedad evolutiva que produce una percepción de calidad de vida muy baja, puntuada por los propios pacientes en niveles similares a la diabetes o las insuficiencias cardiacas por el sufrimiento que causa. Según Pablo Gallo, jefe del Servicio de Angiología y Cirujano Vascular del Hospital Ruber Internacional de Madrid, la insuficiencia venosa produce una reducción de oxígeno en la microcirculación y produce edema, lo que lleva a la inflamación y a la aparición de varices. “Existen una serie de factores causales y unos factores desencadenantes, siendo una enfermedad más frecuente en mujeres, especialmente a causa de los embarazos”, explica.

Factores de riesgo y síntomas

La enfermedad venosa se inicia cuando el sistema venoso no es capaz de derivar la sangre de forma adecuada hacia el corazón para reiniciar el ciclo cardiaco y eso produce que las venas se inflamen y aparezcan las varices y el dolor. Viene determinada por factores genéticos y es más frecuente en las mujeres caucásicas. Además, la probabilidad de padecerla aumenta con la edad. Pero también está ocasionada por factores que son modificables ligados a los estilos de vida: el sobrepeso, el sedentarismo, el hecho de permanecer de pie o sentado de manera prolongada, el exceso de exposición al calor, el efecto de ciertas hormonas (anticonceptivos), el embarazo, llevar ropa compresiva, los hábitos poco saludables o una inadecuada alimentación pueden favorecer el desarrollo de esta dolencia.

Los síntomas más frecuentes son la sensación de piernas cansadas, incluso con dolor, hinchazón, sequedad de la piel, cansancio y, en ocasiones, calambres nocturnos. El tratamiento de la insuficiencia venosa leve se debe abordar desde la modificación del estilo de vida mediante el fomento de ejercicio físico moderado como nadar, pasear o subir y bajar escaleras o recuperar la posición horizontal hasta tres veces al día, hasta la terapia compresiva, los fármacos venoactivos o el tratamiento quirúrgico, en los casos que pueda ser necesario.

Tratamiento

Los fármacos venoactivos, como Venoruton, han demostrado su eficacia en el alivio de los síntomas de la insuficiencia venosa leve. Venoruton Oxerutinas en sobres, con compuestos de origen natural con propiedades vasoprotectoras, aporta una triple acción que refuerza el tono vascular, mejora la microcirculación reduciendo la permeabilidad microvascular y alivia el dolor y la hinchazón. De este modo, no sólo alivia el dolor y los síntomas asociados a la Insuficiencia Venosa Leve, sino que también actúa positivamente sobre posibles edemas, tobillos hinchados, las piernas doloridas, cansadas y con picor.

Para la Insuficiencia Venosa Leve de carácter progresivo y la aparición de hemorroides, la gama Venoruton cuenta con Venoruton Diosmina en comprimidos. Gracias a su contenido en fracción flavonoica purificada y micronizada de origen natural, se favorece la biodisponibilidad y absorción, lo que contribuye a mejorar la salud de las venas, fortaleciendo el tono venoso, reduciendo el dolor y la hinchazón, y mejorando la microcirculación.


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