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La microbiota es un conjunto de microorganismos existentes en partes del cuerpo como el tracto intestinal o la vagina. Mantener un equilibrio de la misma es fundamental para evitar infecciones y otras patologías. Para ello, el uso de probióticos puede ser especialmente beneficioso.

En el marco del XI Workshop de la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos, Faes Farma organizó un simposio para analizar el uso de probióticos en la mujer.
Concepción Navarro, catedrática en el Departamento de Farmacología de la Universidad de Granada, participó en este encuentro. Según la experta, hay patologías relacionadas con la microbiota “que afectan solo al sexo femenino, como las infecciones vaginales o las mastitis”. También añadió que aunque hay otras propias de ambos sexos, presentan más incidencia en la mujer, “como las infecciones del tracto urinario en las que el uso de probióticos ha demostrado beneficios”.

Otro de los ponentes del simposio fue Fernando Losa, ginecólogo en la Clínica Sagrada Familia de Barcelona y coordinador de Productos Naturales de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). El especialista destaca el amplio uso que puede realizarse de los probióticos. Señala que, además de en infecciones genitourinarias y del aparato digestivo “tienen un papel importante en el síndrome metabólico de la mujer, en los problemas de ansiedad o en la depresión”.

Uso preventivo y terapéutico

Ambos coinciden en las múltiples utilidades de estos productos. Así, para Navarro, “el mayor interés de los probióticos radica en su carácter preventivo de las recidivas, sobre todo en infecciones genitourinarias”. Por su parte, Losa apunta que “su acción primordial es la coadyuvancia, aunque en ocasiones puede emplearse como primera opción, como en la vaginosis bacteriana donde interesa el reequilibrio de la microbiota vaginal”.

Los expertos subrayan que cada vez hay más ensayos que respaldan el uso de probióticos en la mujer. Según Navarro ya “se ha evaluado la actuación de determinadas cepas probióticas en mastitis, como en procesos infecciosos del tracto urinario y vaginal, junto con otros que avalan el efecto positivo en mujeres de ciertos probióticos sobre factores implicados en el síndrome metabólico”. Losa añade que el número de ensayos en la materia sigue creciendo y que “se están efectuando estudios sobre prevención en infecciones urinarias de repetición y el uso en síndrome genitourinario de la menopausia, así como en ansiedad y depresión”.

En el caso de ProFaes4, probióticos orientados a la mujer, ambos expertos coinciden en sus beneficios. “En el caso de las infecciones urinarias recurrentes, este probiótico puede contribuir a la restauración de la microbiota urinaria”, expone Navarro. También destaca que el resto de componentes amplifican “el efecto positivo que sobre el mismo ejerce la restauración de la microbiota intestinal”. “En ProFaes4 del Lactobacillus gasseri, componente habitual de la microbiota vaginal en mujeres sanas, debe ser considerada como un plus respecto a la actuación de ProFaes4 en infecciones vaginales”, explica. Losa concluye que otra de sus indicaciones puede ser la de “modular la respuesta de la microbiota intestinal frente a la triple terapia antibiótica de la infección Helicobacter Pylori, sugiriéndose la suplementación con probióticos desde el inicio del tratamiento antibiótico”.


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