Cada vez es más frecuente que los farmacéuticos y los equipos de farmacia desarrollen oportunidades para ampliar sus contribuciones y comportamientos para facilitar el apoyo al autocuidado y obtener mejores resultados de salud de los pacientes. Y es que el panorama de la atención médica está experimentando una rápida transformación, impulsada por un creciente enfoque en el empoderamiento del paciente y la gestión del autocuidado.

Con el inicio de la pandemia de COVID-19, los profesionales farmacéuticos han ampliado su alcance para apoyar a la población en sus procesos de autocuidado, convirtiéndose en un primer punto de contacto fundamental para los pacientes que buscan asesoramiento y apoyo en gestionar su salud y bienestar general, tal y como ha señalado la Federación Internacional de Farmacéuticos (FIP), en su informe ‘Perspectivas de la farmacia comunitaria: apoyo a la necesidad de autocuidado‘.

De hecho, tal y como se desprende de los resultados de un cuestionario publicado en dicho informe, la mayoría de encuestados considera que estos profesionales deberían apoyar y promover activamente el autocuidado.

Empoderar al paciente

Educar y asesorar a los pacientes sobre sus enfermedades autolimitadas surgió como el enfoque más comúnmente empleado por los encuestados (79,4 por ciento), seguido de asesorar sobre el uso de medicamentos para enfermedades autolimitadas (74,4 por ciento) y proporcionar medicamentos a los pacientes (59,2 por ciento).

Por otro lado, los sitios web de educación sanitaria son los recursos más utilizados por los encuestados para apoyar el autocuidado (44,5 por ciento), con un uso similar de aplicaciones de seguimiento de la salud (36,6 por ciento) y pruebas de diagnóstico (29,8 por ciento).

“El contexto de la atención primaria de salud está evolucionando rápidamente, impulsado por un énfasis cada vez mayor en el autocuidado cuando corresponde. Empoderar a los pacientes con el autocuidado es una forma importante en la que los farmacéuticos pueden apoyar la cobertura sanitaria universal y, como se evidencia a lo largo de este informe, los farmacéuticos comunitarios reconocen la importancia de poder ofrecer actividades de apoyo eficaces”, ha afirmado Ian Bates, director de Desarrollo Educativo de la FIP.

Barreras para la Farmacia

En el informe de la FIP también se hace referencia a las barreras que se encuentran los farmacéuticos a la hora de optimizar las actividades de autocuidado y mejorar mejores resultados en esta área, como una financiación inadecuada y un acceso limitado a los registros de los pacientes. Esto último podrá cambiar y resolverse con la aprobación del futuro Espacio Europeo de Datos Sanitarios, ya que permitirá a las farmacias tener acceso al historial médico del paciente, siempre y cuando este último así lo desee.

De este modo, la FIP apunta que las principales dificultades engloban aspectos financieros, de infraestructura, legislación, necesidades de capacitación y relacionados con la carga de trabajo, los cuales “requieren atención y resolución para mejorar los servicios de apoyo al autocuidado de manera efectiva”.

Por otro lado, el documento identifica temas clave que podrían mejorar la práctica de la farmacia comunitaria y la gestión general para una mejor prestación de apoyo al autocuidado, incluido un mejor uso de las herramientas digitales de autocuidado y las tecnologías sanitarias.

“Educar y formar a los farmacéuticos para que apoyen el autocuidado sigue siendo una necesidad para aportar beneficios tangibles a los pacientes. Esto puede mejorar la alfabetización y la conciencia sobre la salud de los pacientes y ayudarlos a cuidarse mejor, mejorando el impacto económico y manteniendo servicios sostenibles y eficientes”, ha concluido Bates.


También te puede interesar…