J. Ruiz-Tagle Madrid | viernes, 23 de septiembre de 2016 h |

Las situaciones evolucionan y los retos cambian. Si durante la legislatura pasada la mayor pretensión de Anefp fue la supresión del Control Previo Sanitario (CPS), hoy la apuesta de futuro es alcanzar la plena inclusión de los medicamentos OTC en los sistemas informáticos de prescripción. El llamado nomenclátor maestro ya tiene el sí de seis comunidades autónomas —a las que hay que sumar Ceuta y Melilla— pero aún le queda mucho por andar. El director general de la patronal del Autocuidado de la Salud, Jaume Pey, se ha marcado en rojo el año 2017 como fecha ideal para conseguir este reto y es consciente de que existen dificultades, si bien asegura que son más de índole técnico. Hay que adaptar los actuales sistemas informáticos de prescripción de cada una de las comunidades autónomas, algo que conlleva tiempo y, sobre todo, una inversión.

Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Canarias y Galicia ya disponen de experiencia y datos de prescripción electrónica de fármacos OTC. Además, durante los últimos meses, Anefp ha ido reuniéndose con cada región, obteniendo un feedback positivo. Los siguientes territorios en la lista de la patronal son Andalucía y Madrid. “La primera es importante por su tamaño poblacional y la segunda porque fue de las últimas en adaptar la receta electrónica. En cualquier caso vamos a visitar todas durante este otoño”, asegura Pey. A partir de aquí, Anefp espera que las nueve comunidades restantes vayan incorporándose a un proyecto que permitirá a los profesionales sanitarios prescribir cualquier fármaco, esté o no financiado por el Sistema Nacional de Salud.

Esta sería la primera y principal fase de este proyecto. Una vez estén incluidos será el momento de abordar la siguiente cuestión. ¿Es deseable que estos fármacos sean prescritos por denominación comercial? Para Pey, sí. “Nosotros siempre hemos defendido que el paciente conoce nuestros productos por la marca, además de que existen algunos medicamentos, como los antigripales, que son difíciles de prescribir por principio activo porque son una conjunción de varios”, explica.


Anefp ya se ha ido reuniendo con cada región, obteniendo un feedback positivo


Hasta la fecha, con las seis comunidades autónomas que se han adherido al nomenclátor maestro, no ha habido unanimidad en la prescripción por marca, aunque Pey asegura que era el “sentir mayoritario”. De hecho, en las conclusiones dadas a conocer por Anefp el pasado julio con la experiencia de estos seis territorios, el corolario de consenso rezaba que “es deseable pero no imprescindible”, circunstancia que también se compartía para la posibilidad de que apareciese el precio junto al medicamento en el nomenclátor.

Pero el mapa autonómico de la Sanidad tiene muchas aristas y peculiaridades. Territorios como Castilla y León o Andalucía tienen una cultura de Prescripción por Principio Activo muy superior a otras regiones españolas. Por ello, esta segunda fase del proyecto de nomenclátor maestro puede tener más dificultades. “Necesitamos debatir un poco más para ver cómo introducimos la marca sin necesidad de no afectar a la Prescripción por Principio Activo. Pero esto, repito, es en segundo lugar… Lo primero es estar en los sistemas de información”, recalca Pey.

A expensas de un Gobierno

Esta medida por la que lucha Anefp es posible gracias a que la competencia reside en las comunidades autónomas, las cuáles formaron gobierno hace un año. Sin embargo, existen otras iniciativas que sí necesitan la existencia de un Gobierno con funciones. “Siempre hablamos de ese pacto estable y para alcanzarlo necesitamos un interlocutor válido”, recuerda Pey. Mientras las formaciones políticas deciden si se debe volver a votar en diciembre, Anefp trabajará por el nomenclátor maestro.