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La irrupción de la pandemia ha supuesto la adopción de nuevas medidas de protección en el ámbito laboral, como la distancia de seguridad, el uso de la mascarilla y nuevos modelos como el teletrabajo. De hecho, esta alternativa al trabajo presencial ha aumentado durante el confinamiento hasta el 34 por ciento según muestra un estudio realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas con datos del INE.

Aunque el teletrabajo cuenta con grandes beneficios, también tiene sus aspectos negativos. “Cambiar la oficina por el salón de casa de forma tan apresurada puede brindar ventajas, pero también requiere establecer ciertas condiciones de espacio, equipamiento y organización para evitar riesgos para la salud”, explica el doctor Julio Maset, médico de Cinfa.

Problemas derivados del teletrabajo

Por ello, desde Cinfa advierten que se deben seguir unos hábitos de vida saludable y combinarlos con el teletrabajo. Por ejemplo, es importante mantener una postura adecuada para evitar la aparición de dolores musculares y articulares en cuello, cervicales, espalda, muñecas y piernas. También la fijación prolongada de la vista en la pantalla suele conllevar fatiga visual, mientras que el sedentarismo derivado de pasar muchas horas delante del ordenador afecta igualmente a nuestro bienestar.

A ello, se añaden los problemas psicológicos fruto de las dificultades para compaginar vida personal y laboral. Esto se vio incrementado por el cierre de los centros escolares. Para el experto de Cinfa, “desde marzo, está siendo muy compleja la conciliación del cuidado de personas mayores o hijos con el trabajo, por las interrupciones continuas y las dificultades para compartir espacio e incluso el uso del ordenador”.

Además, el desconocimiento de la propia tecnología o las dificultades técnicas para llevar a cabo las tareas, juegan en contra. Pueden desencadenar ansiedad y derivar en problemas como el tecnoestrés laboral. Como explica el doctor Maset, “en el empleo presencial, cuando no se conoce una herramienta informática o esta falla, podemos recurrir al compañero o departamento indicado. Pero encontrarse en casa repentinamente, sin apoyo inmediato y unido a la vida laboral únicamente por la tecnología, puede ser una importante fuente de ansiedad”.

Imposibilidad de desconectar

A esto, se suma la exigencia actual de un uso continuado del móvil, ordenador, tableta o correo electrónico, que, ahora más que nunca, se extiende fuera del horario de trabajo. Ya en 2017, siete de cada diez españoles aludían a la imposibilidad de desconectar para explicar por qué las nuevas tecnologías incrementaban su nivel de estrés, según el VII Estudio CinfaSalud “Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés”.

“Tampoco debemos olvidar que el tecnoestrés ha cruzado el ámbito laboral y ha ocupado el escolar. Las clases online, los conflictos cuando el ordenador familiar es compartido o la conexión a Internet no es buena, la incertidumbre de cómo será el siguiente el curso o los exámenes son factores que hacen que este tipo de estrés se haya agudizado entre franjas de edad más tempranas”, insiste el experto de Cinfa.

Diez consejos para cuidarse al trabajar o estudiar en casa:

Desde Cinfa recomiendan poner en práctica varias medidas encaminadas a lograr un teletrabajo saludable:

  1. Organizar bien la rutina laboral o de estudio: establecer unos horarios regulares empezando y terminando de estar frente al ordenador a la misma hora, pero con cierta flexibilidad.
  2. Separar el espacio de trabajo: en la medida de lo posible, hay que habilitar un espacio más o menos amplio y lo más aislado posible del resto de la casa para trabajar. Es preferible que este lugar sea tranquilo, disponga de luz natural y se halle lejos de las fuentes de ruido. Se debe procurar que los tiempos de uso de los dispositivos, si son compartidos, estén claros para evitar interrupciones.
  3. Cuidar la ergonomía del mobiliario: la mesa, que sea suficientemente ancha y esté elevada entre 65 y 68 cm. Buscar la silla de la casa que se adapte mejor a la mesa y, aunque lo ideal es que sea regulable y que cuente con cinco apoyos rodantes en el suelo, apoyabrazos y respaldo reclinable, lo importante es que la postura sea la más cómoda y ergonómica.
  4. Adoptar una buena postura al trabajar: ajustar el respaldo de la silla para que la espalda se mantenga erguida y se forme un ángulo recto con los muslos, así como entre el brazo y antebrazo. Si se dispone de él, usar un reposapiés antideslizante y procurar no cruzar las piernas. El teclado y el ratón han de permitir trabajar en una postura cómoda, que no canse los brazos o manos. Cuando se note agarrotamiento muscular, hay que levantarse y hacer algún ejercicio de estiramiento.
  5. Proteger la visión con una pantalla adecuada: la pantalla debe estar situada a unos 40-55 centímetros de distancia de los ojos y la imagen ha de ser nítida y no emitir destellos, parpadear o vibrar. Procurar no estar sentado frente a una ventana, ya que puede hacer difícil la adaptación ocular al brillo de la pantalla.
  6. Cuidar la iluminación en el entorno de trabajo: si es posible, optar por luz natural que, si es insuficiente, se puede complementar con lámparas.
  7. Mantener la habitación donde se trabaja bien climatizada: que esté bien ventilada y a una temperatura agradable.
  8. Realizar pausas breves de manera regular para aliviar la tensión muscular: las pausas cortas y frecuentes son preferibles frente a las largas y espaciadas, ya que, una vez que se ha alcanzado el estado de fatiga, es más difícil recuperarse. No dedicar estos intervalos a leer o a consultar el móvil, sino a descansar la vista y caminar un poco para desentumecerte y a realizar estiramientos. Además, programar las pausas del almuerzo o la merienda, evitando picar cada vez que se realice un descanso.
  9. Descansar la vista de manera periódica: acordarse de parpadear con frecuencia mientras trabajas y de realizar descansos de cinco a diez minutos cada hora de esfuerzo visual; realizar ejercicios beneficiosos para la salud como girar los ojos de arriba abajo y de derecha a izquierda.
  10. Desconectar tras terminar de trabajar: intentar no prolongar el horario de trabajo durante la noche o el fin de semana, desconectar del correo y el teléfono de trabajo y dedicar tiempo a la familia, al ocio o a uno mismo. Una buena forma es programar una actividad física diaria para evitar que el teletrabajo lleve al sedentarismo.

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