La colaboración entre los profesionales sanitarios resulta imprescindible para apoyar a los pacientes con síntomas leves de COVID persistente y conseguir mejorar su calidad de vida.

Es una de las principales conclusiones del Informe ‘El manejo de pacientes con síntomas leves derivados de la COVID-19: La contribución de farmacéuticos comunitarios, médicos de Atención Primaria, enfermeras y psicólogos”, que se ha presentado esta mañana.

Este trabajo, cuyas líneas estratégicas se materializan en el primer ‘Documento de consenso para el Abordaje de Pacientes con síntomas leves de COVID persistente’, forma parte de un proyecto impulsado por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp).

En su puesta de largo, el director general de Anefp, Jaume Pey, ha resaltado el esfuerzo extraordinario realizado por el sector para que los productos estuvieran al alcance de los pacientes en todo momento durante la pandemia.

Pey ha insistido en que el sector del autocuidado cuenta con un arsenal de productos que no curan, pero ayudan a mejorar la calidad de vida de los afectados, y ha apelado a la necesidad de que se conozcan estos tratamientos.

El objetivo es identificar a los pacientes con estas características, poder informarles y ayudarles a recibir tratamiento para que “nunca caminen solos”

El portavoz de Anepf también ha expresado el compromiso de que a medida que se vaya generando más conocimiento sobre esta patología se amplíe el consenso al resto de profesiones sanitarias. “Se ha realizado un trabajo extraordinario y hemos demostrado que podemos trabajar juntos para que los resultados también sean extraordinarios”, según ha destacado.

El objetivo de este trabajo, tal y como ha detallado, es identificar a los pacientes con estas características, poder informarles y ayudarles a recibir tratamiento para que “nunca caminen solos”.

Conclusiones y recomendaciones

El director de la Unidad de Innovación del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos, Julio Mayol, es el presidente de la Comisión Asesora creada para la elaboración de este informe, cuyos trabajos se iniciaron hace un año.

En ese momento, ha recordado el experto, las incertidumbres eran todavía mayores, con las vacunas en una fase inicial e incluso sin definición oficial de covid persistente, que la OMS presentaría posteriormente, aunque resultaba evidente que algunas personas que habían sufrido la infección persistían con síntomas que alteraban su calidad de vida.

En el día de hoy, se calcula que alrededor de un diez por ciento de las personas que han tenido la infección por SARS-CoV-2 pueden tener covid persistente, aunque se desconoce su alcance en estas últimas variantes.

Las definiciones han sido consensuadas con más de un centenar de profesionales

Un paso fundamental en la elaboración de este documento de consenso es la definición de conceptos clave, como el de síntoma leve e incluso el propio covid persistente. En este sentido, Mayol recalca que se entiende por síntoma leve “aquel problema de salud de carácter no grave que no tiene relación alguna con las manifestaciones clínicas de los otros problemas de salud que sufra el paciente, ni con los efectos, deseados o no, de los medicamentos que toma, que no precisan por tanto diagnóstico profesional sanitario preciso y que responden o se alivian con un tratamiento sintomático”. Una definición consensuada por los 103 profesionales que han contestado a los cuestionarios que fueron la base para la elaboración del informe.

Los expertos también se han puesto de acuerdo sobre qué síntomas se consideran persistentes tras infección por la COVID-19 y han descrito un total de 200. Entre ellos estarían los síntomas cardiacos (palpitaciones, hipotensión ortostática, hipertensión arterial, síncope, taquicardia, bradicardia sinusal), problemas de coagulación (hematomas, microtrombosis acras), dermatológicos (urticaria, rash, alopecia) o trastornos digestivos (abdominalgia, dispepsia, pirosis, flatulencia, diarrea).

También se reflejan síntomas generales (febrícula, escalofríos, anorexia, malestar general), trastornos neurológicos (cefalea, parestesias, anosmia/cacosmia, disgeusia, dispraxia, déficit de memoria, inestabilidad, mareo, incapacidad para concentrarse), síntomas oftalmológicos, osteomusculares, otorrinolaringólogos, síntomas psicológicos (ansiedad, trastornos del sueño y otros) y síntomas respiratorios (disnea, tos seca y otros).

Definición de covid persistente

“Teniendo en cuenta lo anterior, se pueden definir como covid persistente aquellos casos en que los síntomas guarden relación causal y temporal con el diagnóstico clínico y/o apoyado por test de laboratorio de una infección previa por el SARS-CoV-2. Las secuelas no son excluyentes con los síntomas de la covid persistente”, ha afirmado Julio Mayol.

Con estas definiciones como punto de partida, los especialistas recogen un total de 27 recomendaciones para el manejo de los pacientes, con medidas dirigidas a su identificación, la información que se ha de proporcionar, los tratamientos disponibles para estos síntomas leves o las prácticas de colaboración entre los profesionales sanitarios.

Entre otros muchos puntos, los expertos abogan por compartir la información entre todos los profesionales, así como por realizar el seguimiento de estos pacientes de forma digital. Asimismo, defienden la cooperación entre el personal de enfermería de las residencias de mayores y los profesionales de los centros de salud para la identificación y el manejo de estos pacientes.

La farmacia, en primera línea

Por su parte, desde la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (Sefac), su vocal y miembro del grupo de COVID-19, Navidad Sánchez Marcos, ha remarcado que en las farmacias es habitual la detección de casos de personas con síntomas compatibles con covid persistente. Además, es posible realizar el seguimiento de la evolución de personas que han dado positivo y valorar si una vez pasada la infección persisten síntomas que requieren una intervención adicional o la derivación al centro de salud.