Vacunar en la farmacia: una oportunidad abierta

Por Luis González, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid

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Por Luis González, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid

Decía Nelson Mandela que todo parece imposible hasta que se hace. Y es verdad. Muchos límites y obstáculos nacen de nuestra propia falta de ambición y conservadurismo o, simplemente, porque no acabamos de creer en nuestras propias fuerzas.

Esta cita me permite recordar alguno de los hitos que hemos marcado como profesión en esta pandemia y, al mismo tiempo, nos invita a mirar al futuro para seguir trabajando en nuestras metas como profesión.

Probablemente, ninguna estrategia sanitaria es más valiosa que la vacunación desde el punto de vista de la prevención y la salud pública. Las vacunas han sido y son la respuesta más eficaz, eficiente y rápida contra la enfermedad. Serán también la solución y salida del largo túnel de esta crisis que tantos esfuerzos y sacrificios está costando.

Por todo ello, nuestra colaboración como farmacéuticos en las campañas de inmunización es una apuesta de futuro y una de las claves de nuestro desarrollo profesional, ya que nos abre la posibilidad de integrarnos en los dispositivos y equipos asistenciales y consolidar nuestro papel como profesionales de salud pública.

Lamentablemente, apenas hemos podido dar pasos en esta dirección. En una situación de emergencia sanitaria como la que nos encontramos, donde todos los recursos y esfuerzos deben ser compartidos, las autoridades sanitarias no han contado con la red de oficinas de farmacia, a pesar de la abrumadora carga asistencial que han tenido y tienen que soportar los médicos y enfermeros del sistema de salud.

Una de las excepciones fue la Comunidad de Madrid. Con el apoyo del Gobierno regional, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid pudo, por primera vez, colaborar y vacunar a los más de 11.000 compañeros que trabajan en las oficinas de farmacia y los laboratorios de análisis clínicos.
Sin duda, ha sido una experiencia que nos ha marcado a todos los que participamos. Demostramos, en efecto, que sí estamos preparados y capacitados para administrar vacunas y para concertar este servicio en el futuro.

Prácticamente, todos los países europeos de nuestro entorno así lo han hecho y han recurrido a su red de oficinas de farmacia para facilitar a la población un acceso rápido y seguro a la vacunación contra la COVID-19 o la gripe estacional. Ha sucedido en Francia, Italia, Portugal y ahora también en Alemania, entre otros 14 países de la Unión Europea, además de Reino Unido.

Sumar a los farmacéuticos y a la red de boticas a la estrategia de vacunación en España nos permitirá dar un salto cualitativo en los programas de Salud Pública y conseguir los objetivos de inmunización que se marque el SNS

Con buen criterio, sus autoridades sanitarias han visto que podían aumentar las oportunidades de vacunación y mejorar la tasa de cobertura de vacunados si implicaban a los farmacéuticos en esta tarea. Qué duda cabe que los farmacéuticos ofrecemos confianza, cercanía y competencia profesional para vencer las reticencias de los colectivos más reacios a inmunizarse.

La experiencia de la COVID-19 y de la vacunación global contra el virus ha abierto los ojos a muchos ciudadanos sobre el papel de los profesionales sanitarios y la necesidad de protegerse contra la enfermedad. Tenemos que preguntar a esas mismas personas por su disposición a vacunarse en su farmacia y, aunque sea por primera vez, tener en cuenta su opinión y preferencias.

Es lo que hicimos a través de GAD3. En su encuesta para el COFM, seis de cada diez ciudadanos opinaban que la farmacia debería haber tenido un papel más activo en la administración de vacunas como puntos sanitarios más cercanos y accesibles a la población.

Como en el caso de la dispensación y realización de test de antígenos, es una demanda ciudadana, no se trata de ninguna batalla corporativa. Simplemente, es el traslado de una necesidad de la sociedad que podemos atender desde la oficina de farmacia, en un momento en que la percepción del valor sanitario de la farmacia y de los farmacéuticos se ha visto reforzada, especialmente entre el colectivo más joven.

Si los ciudadanos tienen que estar siempre en el centro de las políticas, la vacunación de la población en las farmacias tiene todo el sentido del mundo. Es una oportunidad abierta para nuestro sistema de salud, que se beneficiará de elevar las tasas actuales de cobertura, además de liberar carga asistencial; y también es una aspiración profesional legítima de un colectivo que ha demostrado su potencial sanitario y que puede hacerlo.

Sumar a los farmacéuticos y a la red de oficinas de farmacia a la estrategia de vacunación en España nos permitirá dar un salto cualitativo en los programas de Salud Pública y conseguir los objetivos de inmunización que se marque el Sistema Nacional de Salud.

Debemos ahora perseverar y seguir trabajando para ampliar el rol y el protagonismo del farmacéutico en el sistema de salud, a la luz de las experiencias y resultados obtenidos por nuestros compañeros en Europa, con el fin de acordar este tipo de servicios con la Administración para ofrecer así seguridad y certidumbre.

Seguimos estando a tiempo. Es el momento de mirar hacia delante, porque la única manera de tomar un tren a tiempo es perder el tren anterior (Gilbert Keith Chesterton).