Una colaboración entre Colegios, farmacias y distribución, por Antonio Mingorance

Por Antonio Mingorance Gutiérrez, presidente de Bidafarma

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La farmacia como profesión sanitaria basa su ejercicio en la evidencia científica. Del mismo modo, basa su reconocimiento en su aportación a la sociedad. Si echamos la vista atrás, no hace falta tener que rememorar demasiado, para recordar la encomiable labor que se realizó durante lo más duro de la pandemia desde las más de 22.000 farmacias que hoy en día se distribuyen por todo el territorio nacional. Y la aportación que la farmacia junto a la distribución farmacéutica y los colegios profesionales han realizado al sistema sanitario durante estos dos años de incertidumbre.

Por suerte, podemos decir que hemos vuelto a la normalidad, aunque esta pandemia parece que aún se resiste a abandonarnos. No quiero volver a recordar los duros momentos vividos, pero si es preciso tener presente que la profesión farmacéutica estuvo por y para los pacientes. Sin duda, la farmacia se convirtió en el punto de encuentro sanitario, dado que los centros de salud se encontraban cerrados y los hospitales colapsados por este terrible virus.

“Las farmacias junto a la distribución farmacéutica e instituciones colegiales se pusieron al servicio de la Administración y de la sociedad civil, jugando un rol fundamental en el cuidado de la salud de los pacientes de nuestro país”

Fruto de la incertidumbre sanitaria que nos acompañó entonces, las farmacias junto a la distribución farmacéutica e instituciones colegiales se pusieron al servicio de la Administración y de la sociedad civil, jugando un rol fundamental en el cuidado de la salud de los pacientes de nuestro país. Se comenzaron a desarrollar y llevar a cabo prácticas excepcionales en colaboración con el resto de las profesiones sanitarias, siempre en beneficio de los pacientes y en aras de descongestionar nuestra sanidad pública.

Nuestro ecosistema de salud se ha beneficiado de la adopción de prácticas extraordinarias y practicas asistenciales innovadoras como la dispensación en la farmacia comunitaria de medicación hospitalaria siempre de la mano de nuestros colegios profesionales. Esta medida garantizaba la supervisión farmacéutica del acto de dispensación, pero a la vez, ahorraba a los pacientes desplazamientos innecesarios. Otras medidas que se tomaron fueron la de renovación de tratamientos crónicos, la prescripción colaborativa o la ya sonada distribución de la vacuna contra el coronavirus que confirmó la calidad y profesionalidad del trabajo realizado desde la cooperativa.

¿Y ahora qué? Han pasado más de dos años desde que se pusieran en marcha estas prácticas excepcionales que dieron respuesta a las necesidades de salud de nuestra sociedad. Ahora es el momento de transformar lo excepcional en lo cotidiano. La farmacia ha hecho su trabajo, la sociedad ha mostrado su reconocimiento social y su respaldo; y las instituciones sanitarias han podido encontrar en la farmacia un aliado para cubrir las demandas en materia de salud de la población. Nuestro modelo farmacéutico es único: accesible por toda la población, con una distribución eficiente y una red nacional de oficinas de farmacias caracterizada por su gran capilaridad.

“La leal colaboración entre oficinas de farmacias, distribución cooperativa y colegios profesionales con la Administración, será la mayor garantía de éxito”

La farmacia junto a los colegios profesionales desarrolla en su día a día una labor sanitaria a través de los servicios profesionales disponibles en cada botica, permitiendo atender las demandas de los pacientes en materia de salud con el ahorro de tiempo, la descarga de las listas de espera y el ahorro económico que supone para la Administración. Un ejemplo de estos servicios asistenciales es Telederma de Bidafarma, que posibilita el cribado del precáncer de piel desde las farmacias comunitarias, acercando al paciente al dermatólogo y reduciendo los tiempos de espera y efectuando una detección precoz, clave para afrontar esta patología.

Esta necesidad de incorporar a la nueva normalidad medidas legislativas que permitan desarrollar en el ámbito sanitario todas aquellas medidas excepcionales que se llevaron a cabo durante la pandemia y que han demostrado su utilidad para la sociedad, ha quedado reflejada en la jornada recientemente celebrada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos en el Senado. En la jornada han quedado explícitas las reivindicaciones de la profesión farmacéutica y la necesidad de incorporar en el marco legislativo la labor que realiza el farmacéutico como agente sanitario dentro del ecosistema de salud, siempre en beneficio de la sociedad. La leal colaboración entre oficinas de farmacias, distribución cooperativa y colegios profesionales con la Administración, será la mayor garantía de éxito en la consecución de este objetivo.