“Si no se toman las medidas necesarias de forma urgente en atención primaria, el sistema colapsará”, por Luis Carlos Blesa

Por Luis Carlos Blesa Baviera, presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP)

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La pediatría ha podido recuperar la rutina asistencial tras dos años de pandemia, una crisis que nos ha dejado importantes aprendizajes como ciudadanos y profesionales sanitarios, pero también algunas secuelas que enturbian nuestra visión del año 2023. La pandemia ha hecho más evidente y profunda la crisis estructural que sufre nuestro sistema nacional de salud y, en especial, la atención primaria.

Los pediatras llevamos más de dos décadas llamando la atención sobre dos realidades que en los últimos tiempos han cobrado especial protagonismo, y no para bien precisamente: el papel crítico de la atención primaria y la importancia capital del reconocimiento de las especialidades pediátricas. Ambos son determinantes para garantizar la calidad y seguridad de la atención pediátrica.

El problema larvado de la asistencia pediátrica en atención primaria ha devenido en movilizaciones en diversos territorios, tras años de dejación institucional sin atender a las advertencias reiteradas de los profesionales sanitarios y de las sociedades científicas que los representan, ni implementar medidas paliativas. La Asociación Española de Pediatría (AEP) está brindando un apoyo total a las reivindicaciones de los pediatras ante las adversas condiciones laborales en las que están desempeñando su actividad sanitaria.

El pediatra tiene clara su vocación de servicio a la salud de la infancia y adolescencia y, por ende, a la sociedad en su conjunto, y conoce sus obligaciones profesionales, pero también quiere conciliar, por lo menos en parte, su vida personal y familiar, quiere tiempo para formarse e investigar y quiere trabajar en condiciones dignas y una remuneración acorde a sus competencias, capacidades y responsabilidades. La escasez o ausencia de nuevas incorporaciones, e incluso la salida de profesionales que renuncian a unas plazas de atención primaria sin atractivo, es un problema que afecta directamente a la excelencia de la asistencia sanitaria infanto-juvenil.

En el mes de mayo de 2022, en vísperas de la aprobación del decreto que regula las especialidades médicas y las áreas de capacitación específica (ACE), la AEP, junto con 24 sociedades de especialidades pediátricas, lanzamos el Libro Blanco de las ACEs Pediátricas 2021 para la creación y despliegue de un total de 19 ACE en Pediatría. El informe fue fruto de un enorme esfuerzo colectivo cuyo objetivo fue facilitar a las autoridades sanitarias competentes el conocimiento sobre la situación de las ACE en Pediatría y los itinerarios formativos y requisitos para el especialista que proponen las sociedades científicas que las representan. La promulgación del Real Decreto, poco tiempo después de nuestro Libro Blanco, fue un jarro de agua fría para nuestras aspiraciones, una vez que constatamos que los requisitos que exige la normativa para el reconocimiento de nuevas ACE son complejos y difícilmente realizables.

No se vislumbran estrategias desde las administraciones para revertir estas situaciones a corto plazo. Y la realidad es que, si no se toman las medidas necesarias de forma urgente, si no se mejoran las condiciones laborales de los profesionales para que se incorporen y se queden en la atención primaria, el sistema, tal y como lo conocemos, colapsará. No hay tiempo para más soluciones parche. Ha llegado la hora de actuar.

Y ha llegado también la hora de poner freno a la cultura de la inmediatez de la asistencia sanitaria que se vendió a los usuarios en los periodos de expansión y bonanza económica. Esta inercia no se puede mantener por más tiempo, por incómodo e impopular que resulte. La Sanidad no se puede adaptar a las necesidades no sanitarias de la población, ni se pueden gestionar expectativas que están fuera de la realidad. Es, por tanto, hora de que los políticos, pero también los profesionales, perdamos el miedo a decir que el uso mal entendido de los recursos sanitarios es insostenible.

2023 es año electoral. Tenemos el desafío de acercarnos a los ciudadanos y hacer pedagogía sobre la necesidad de un cambio de cultura y de comportamientos para garantizar el mantenimiento del sistema. Y también de alzar nuestra voz para que los representantes políticos, ahora y en un futuro próximo, tomen nota y se comprometan activamente a innovar e invertir en soluciones, que deben diseñarse pensando en el medio y largo plazo, pero empezar a ejecutarse de forma urgente. La disposición de la pediatría a colaborar tanto con unos como con otros es total. La AEP, ahora más que nunca, se encuentra fuerte y unida para pasar a la acción.