Salud sin desigualdades y al servicio de las personas

Por Gotzone Sagardui, consejera del Departamento de Salud del Gobierno Vasco

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Por Gotzone Sagardui, consejera del Departamento de Salud del Gobierno Vasco

Les invito a que revisen todos los anuarios médicos publicados en los inicios del pasado 2020. Seguro que ninguno contiene los términos “coronavirus”, “pandemia”, “EPI”, “PCR”, o “confinamiento”, por ejemplo. Ni siquiera, “mascarilla”. Ya no digamos, estadísticas de ocupación de camas en UCI o índice Ro a disposición pública para comparaciones entre comunidades autónomas o países.

Antes de la Covid19 veníamos disfrutando de un sistema sanitario público de calidad y universal; un sistema que ha sido capaz de dar respuesta a los enormes retos de la pandemia; y un sistema que, tras la experiencia vivida, debe salir reforzado para atender a los retos del futuro.

La irrupción de la COVID ha puesto en evidencia que la interrelación entre los modos de vida y la salud, además de ser estrecha, es recíproca; nuestros hábitos, nuestros comportamientos, condicionan nuestra salud y la calidad y esperanza de nuestra vida. Ahora, es más evidente, que una enfermedad convertida en pandemia condiciona el modo de vida de una sociedad entera. Sí, entera. Nunca como hasta ahora ha sido tan evidente que los comportamientos individuales en un mundo interconectado son tan cruciales para la salud. Lo sabíamos, claro, pero ahora, lo hemos comprobado.

Y es en este escenario donde el principio de la solidaridad y el de la cooperación entre personas adquieren todo su valor; esos principios nos emplazan a ser responsables, no solo de nuestras propias vidas, sino de las vidas de todos nosotros y nosotras.

En la parte que asumimos como Departamento de Salud, cobra todavía una mayor relevancia la necesidad de toda sociedad desarrollada de contar con un sistema sanitario público, universal y de calidad que posibilite respuesta a las demandas sanitarias y sociosanitarias de cada momento. En Euskadi, junto al resto de poderes públicos y políticas sectoriales, no ha habido duda: el valor de la vida humana y la defensa del sistema público de salud por encima de cualquier otra consideración.

Pero, permítanme, “no sólo de Covid enferma el hombre”, ni la mujer. Por eso, abordamos ya una nueva Legislatura con dos principios nucleares que nos van a permitir seguir avanzando hacia el sistema que necesitamos: La Salud en todas las Políticas. La Salud sin desigualdades, más cercana y al servicio de las personas. La Salud en todas las Políticas se concreta en la corresponsabilidad, la implicación, el compromiso compartido y la colaboración entre las distintas instituciones con el fin último de mejorar el bienestar de las personas y garantizar la equidad en salud, un compromiso de País para todas las personas que se plasmará en la nueva Ley de Salud Pública de Euskadi. Esta Ley será un armazón que consolidará la importante evolución que la salud pública ha tenido en los últimos años. Principios sin duda ambiciosos o, por qué no, a la altura de nuestras posibilidades.

Por un lado, contamos para 2021 con 4.183 millones de euros, un 6% más que en el ejercicio anterior, y uno de los mayores gastos sanitarios públicos de todo el estado, 1.902 euros per cápita. Objetivo: el de la mejor asistencia sanitaria, que no disociamos en Euskadi de la I+D+i en salud, un activo esencial que acelera la aplicación de resultados en beneficio de la salud y cuyo posicionamiento nos permite aspirar a ser un polo europeo de investigación, innovación y producción de equipamientos y servicios.

Por el otro, contamos con un Sistema Vasco de Salud afianzado y reconocido socialmente, compuesto por los y las mejores profesionales y personas, con un alto grado de compromiso y competencia. Junto a ellos y ellas, se revisará el acuerdo de condiciones laborales y se implantarán nuevas medidas de conciliación familiar y personal, así como un sistema de movilidad abierto y programas de conciliación responsable, flexibilidad horaria y teletrabajo. Su capacitación, estabilización y renovación, su satisfacción, son también nuestro objetivo.

Junto a sus voces, y las de pacientes, familias, personas cuidadoras y asociaciones de pacientes, junto a las del resto de las instituciones vascas de todos los sectores, asumimos el excepcional reto que nos ocupa, convencidos y convencidas de que el sistema sanitario que necesitamos, es el sistema sanitario en el que ya a día de hoy estamos trabajando.