La sanidad, en el centro de la gestión

Por Julio García Comesaña, conselleiro de Sanidade Xunta de Galicia

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Por Julio García Comesaña, Conselleiro de Sanidade Xunta de Galicia

Dejamos atrás 2020, el año que lo ha cambiado todo: nuestra forma de trabajar, de relacionarnos, de desplazarnos y de estar en familia. A pesar de repetirnos que será un año para olvidar, siempre estará presente por las heridas que ha dejado. Pero será recordado, también, por el aplauso generalizado a los profesionales del ámbito sanitario, quienes nos han dado una lección de excelencia, tanto por su valía como por su inmensa humanidad.

Por ello, aprovecho la oportunidad que me brinda esta tribuna para reconocer y agradecer todo su esfuerzo y compromiso en la lucha contra el virus; y su valentía, ésa con la que le plantaron cara al miedo, a lo desconocido y al cansancio. Y es que, a pesar de las duras, durísimas, adversidades, nunca se rindieron y siempre ofrecieron lo mejor de sí sin mirar ni el reloj ni el calendario.

2020 se ha quedado atrás, pero la pandemia, no. Tendremos que seguir batallando contra ella durante un tiempo, lo que, desde una perspectiva gubernamental, condicionará los planes y acciones, y mantendrá, evidentemente, la sanidad en el centro de la gestión.
Miramos 2021 con ojos de esperanza y en ello tiene mucho que ver el plan de vacunación. Galicia es una de las comunidades que ha tomado la delantera en este proceso, gracias a un equipo de 200 profesionales de enfermería que se dedica en exclusiva a ello. Son nuestro cuerpo de élite y a él le debemos haber sido una de las comunidades con mejor ritmo de vacunación.

Pero Sanidad es mucho más que la Covid-19. Como apuntaba, la pandemia ha interferido en el día a día y ha reorientado muchas de las prioridades. Pero, si hay algo que debe permanecer inamovible es el compromiso de los gobiernos con la salud. Como ejemplo, Galicia destinará a este ámbito unos presupuestos de récord: más de 4.500 millones de euros, la mayor cifra de la historia de la autonomía y un 11,6% superior a la del año pasado, para infraestructuras sanitarias, formación, investigación, innovación y nuevas tecnologías.

El primero paso es no descuidar la puerta de entrada a nuestro sistema sanitario y ofrecerle al paciente una atención primaria y hospitalaria de calidad: más ágil, más segura, más humana y más accesible.

Y, como en los demás ámbitos, la sanidad necesita de un saber ‘a dónde vamos’, para lo cual es fundamental disponer de una estrategia de salud integral y multidisciplinar que fije unos objetivos, medios para abordarlos y resultados para evaluarlos. Una estrategia con la que, además de darle prioridad a las infraestructuras según las necesidades existentes; también se identifiquen aquellas patologías en las que actuar con más intensidad.

El camino a seguir es tomar como ejemplo el modelo de las unidades de mama –tan reconocido y asentado en nuestro sistema sanitario–, en donde se cuenta con la opinión de las especialidades implicadas, se actúa de forma integrada, se involucra al paciente en todo el proceso y se dispone de los últimos avances en tecnología. Y, de igual modo, lo es continuar desarrollando planes específicos por patologías. En Galicia, contamos con el de salud mental, demencias, enfermedades raras, oncohematología o el de hospitalización a domicilio.

“La pandemia ha interferido en el día a día y ha reorientado muchas de las prioridades. Pero, si hay algo que debe permanecer es el compromiso de los gobiernos con la salud. Como ejemplo, Galicia destinará a este ámbito unos presupuestos récord”

Es imprescindible invertir en el futuro, apostando por la promoción de estilos de vida saludables y por la prevención de enfermedades. Queremos fomentar la medicina predictiva a través de las TIC, tan desarrolladas en nuestra comunidad, a partir de la historia clínica electrónica, para hacer rutinario el uso del big data o la inteligencia artificial.

Hay que seguir dando pasos para disminuir los niveles de sedentarismo y de obesidad –y hacerlo desde edades tempranas-; al igual que tenemos que garantizar un envejecimiento activo. Es una labor que requiere de la implicación de todos, y en la que los gobiernos deben servir de guía y de apoyo a la sociedad. Durante los próximos cuatro años, la Comunidad gallega abordará de forma concienzuda los problemas de adicción en la juventud. Para ello, trabaja ya en una ley de prevención de las adicciones en menores que, además del alcohol, incide en el tabaquismo y en aquéllas relacionadas con la dependencia a la tecnología.

Sabemos que el diagnóstico precoz asegura un alto porcentaje de éxito a la hora de superar una enfermedad. Pensar en cribado, habitualmente, nos lleva a pensar en cáncer. En Galicia, queremos extender a todo el territorio, como hicimos con el de mama y de colon, el cribado del cáncer de cérvix, que ya hemos iniciado. Pero también queremos dar pasos en la mejora de la precisión de los tratamientos, avanzando en la medicina personalizada, la terapia celular avanzada y la cirugía robótica.

Esta crisis ha reforzado la importancia y la necesidad de los institutos de investigación médica y del buen hacer de sus profesionales, a quienes debemos brindarles un mayor apoyo –tanto desde las administraciones públicas como desde las entidades privadas-, para impulsar así tratamientos innovadores y la medicina traslacional. Hay que avanzar en un sistema integrado de investigación clínica, aumentando la colaboración entre centros y ahondando en el desarrollo de la carrera investigadora y en el marco regulador de la contratación de sus profesionales.

Una de las asignaturas pendientes es garantizar la estabilidad del personal sanitario, reduciendo los niveles de temporalidad. Para ello, es crucial que el Gobierno de España elimine las tasas de reposición y agilice la acreditación de las plazas formativas en las especialidades deficitarias. Sin ir más lejos, Galicia cubrió el 100% de las ofertadas, tanto en medicina de familia como en pediatría; pero no es suficiente.

Una sanidad que ofrezca una atención de calidad, que innove e investigue, que forme a magníficos profesionales, que apueste por la prevención y la promoción de la salud y que sitúe al paciente en el centro de todas las decisiones y actuaciones: éste es el sistema sanitario que tenemos y es el sistema sanitario que necesitamos.