El año de la resiliencia

Por Antonio Pérez Ostos, presidente de Bidafarma

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Por Antonio Pérez Ostos, presidente de Bidafarma

Si cuando Bidafarma se creó en 2016, hubiera pensado que cuatro años después, tendríamos que hacer frente a una pandemia global, no lo hubiera creído. Esta crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha servido para poner en valor ante la sociedad y las administraciones, la capacidad de adaptación y fuerza de la distribución cooperativa farmacéutica y de nuestro modelo de farmacia

Durante la incertidumbre de los primeros meses, el confinamiento domiciliario y el cierre de los servicios no esenciales, la farmacia siguió abierta como centro sanitario más próximo a los pacientes. En Bidafarma, entendimos que, a pesar de la gravedad de la situación, el suministro de medicamentos a las más de 10.000 farmacias a las que damos servicio no podía verse interrumpido y debíamos garantizarlo. Por ello, implementamos diversas medidas de seguridad en nuestros 29 centros logísticos repartidos por todo el territorio nacional: establecimos turnos estancos y grupos burbuja entre nuestros empleados, se combinó el teletrabajo con la presencia personal en oficinas y de forma pionera en el sector, la figura del rastreador, que velaba en cada zona por el cumplimiento de las medidas de seguridad establecidas y el pertinente seguimiento de contactos ante el surgimiento de cualquier brote.

Asimismo, durante la primera etapa de la pandemia, tuvimos que hacer frente al desabastecimiento de material sanitario de protección frente al virus: mascarillas, gel hidroalcohólico y guantes. La demanda de estos productos creció de forma aumentó significativamente; el Gobierno podía intervenir el material sanitario para destinarlo a cubrir necesidades más urgentes; y aparecieron en el mercado nuevos distribuidores y fabricantes que no contaban con todas las garantías, provocando incertidumbre y especulación. Una vez más, la distribución cooperativa a través de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (Fedifar) aunó esfuerzos para importar a España un gran volumen de mascarillas, cumpliendo con todas las garantías y estándares de calidad exigibles a través de un corredor sanitario, a pesar de que este material, no era propio del canal farmacia y en muy poco tiempo, la distribución cooperativa supo dar respuesta a la demanda de las farmacias

Pero sin duda, la pandemia ha servido para que las administraciones sean conscientes de la enorme capacidad de la distribución farmacéutica. Desde el primer momento, Bidafarma se puso a disposición de las diferentes administraciones: nacionales, autonómicas y locales, para ofrecerles toda nuestra red de transporte de forma altruista. De esta forma, hemos colaborado en el control de la Hidroxicloroquina para evitar desabastecimientos, en el reparto de material de protección a los farmacéuticos como en Galicia o Castilla-La Mancha, o la puesta en marcha de la atención farmacéutica domiciliaria de medicamentos de dispensación hospitalaria que ha evitado desplazamientos innecesarios a más de 75.000 pacientes en Andalucía.

“Toda la distribución cooperativa ha mostrado a las instituciones y Administración sanitaria su fortaleza, solvencia y capacidad logística ante cualquier emergencia como la que vivimos; espero y confío en continuar en esta senda de colaboración”

Hemos suministrado mascarillas a las farmacias de Castilla-La Mancha y Andalucía para población de riesgo identificada por las autoridades.

Y ahora, hemos colaborado para la distribución de las vacunas de la esperanza. Estamos distribuyendo la vacuna contra el coronavirus en las comunidades autónomas de Andalucía y Extremadura, con el reto que ha supuesto el almacenaje y distribución de la vacuna de Pfizer, al ser el primer medicamento de uso masivo que se almacena a -80ºC. Una vez más, la distribución farmacéutica ha mostrado la aptitud necesaria para realizar el almacenamiento, custodia y reparto de la vacuna, pues es la experta en el almacenamiento y transporte de medicamentos.

De la misma forma, reconozco públicamente el gran trabajo de los laboratorios farmacéuticos, pues gracias a la coordinación y el diálogo constante, no se han producido situaciones de desabastecimiento.

En definitiva, toda la distribución cooperativa ha mostrado ante las diferentes instituciones y administraciones sanitarias la fortaleza, solvencia y capacidad logística ante cualquier emergencia sanitaria de esta índole como la que estamos viviendo. Espero y confío que continuemos en esta senda de colaboraciones en el futuro y que la farmacia, ocupe el lugar que se merece y que ha demostrado, a base de esfuerzo y sacrificio durante todo 2020.