Claves para una alianza estratégica

Por Enrique Ayuso, Presidente de Grupo Hefame

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Por Enrique Ayuso, Presidente de Grupo Hefame

El año 2021 se cerró marcado de nuevo por la crisis sanitaria, económica y humanitaria, que ha traído consigo millones de enfermos y fallecidos, cierres de empresas, desempleo, pobreza, hambre y desesperanza. La expansión del coronavirus ha dejado al descubierto las debilidades y fortalezas del sistema, y ha dado al mundo entero la oportunidad de demostrar de lo que es capaz ante una alarma que puede poner en peligro su supervivencia.

La salud se ha colocado en la primera línea de las prioridades mundiales y el sector sanitario ha cobrado un protagonismo que nadie podía imaginar hace tan solo unos meses. La pandemia ha sido, para quienes trabajamos en el sector farmacéutico, un desafío que nos ha obligado a estar, como nunca, a la altura de las demandas de una población necesitada de información y atención profesional, como remedio para afrontar su incertidumbre ante una enfermedad que no sabía bien cómo eludir o tratar.

Nuestro mundo ha cambiado. La digitalización, que avanzaba a un ritmo pausado, ha dado un salto de gigante. Con la llegada del virus y casi de repente, nuestra relación con el mundo pasó en semanas a ser casi exclusivamente virtual. Las empresas y los servicios, que se encontraban en pleno proceso de transformación, entraron de lleno en el mundo digital para que la vida pudiera seguir su ritmo.

Las farmacias han afrontado en este tiempo el doble reto de atender a sus pacientes a distancia, mediante llamadas, videollamadas, whatsapps, sms, correos electrónicos o mails… y de mantenerse abiertas cada día para atenderles personalmente, en una muestra de vocación y responsabilidad social que la sociedad ha sabido reconocer. El liderazgo tecnológico y digital de algunas empresas de distribución como Grupo Hefame ha permitido que las farmacias hayan dispuesto de los recursos necesarios para responder al nuevo paciente, y su capacidad de adaptación les ha permitido reajustar sus procesos y organización para mantener la normalidad en el servicio.

Además de transformar las relaciones paciente-farmacéutico-distribuidor y facilitar el diálogo entre los profesionales de la salud y sus pacientes, la digitalización ha llevado a la sociedad a plantearse la importancia de la humanización y el valor del farmacéutico como apoyo sanitario e incluso personal. El avance de la tecnología, impulsado por el uso preferente de los medios digitales ante el temor a los contagios, ha provocado, paralelamente, una creciente búsqueda de proximidad en las relaciones humanas por parte de esas mismas personas, nostálgicas de la relación cara a cara.

Las farmacias y la distribución han atendido a sus pacientes desde la distancia, manteniendo a toda costa el trato humano, les han servido con profesionalidad, han hecho posible la normalidad en el acceso a los medicamentos, han colaborado en la adquisición y reparto de test y mascarillas, en la distribución y dispensación de medicamentos de diagnóstico hospitalario, en la distribución vacunas y en tantas otras acciones que han sido esenciales para afrontar la crisis.

La colaboración distribución-farmacia se ha revelado como estratégica para la salud de la población, y para comprender la grandeza de nuestro modelo como mejor garantía de acceso universal a los medicamentos. El modelo es de naturaleza solidaria como lo es el cooperativo de distribución en el que se sustenta, y eso le otorga un enorme valor. La salud del paciente es lo primero, y poner a su disposición el medicamento que necesita en condiciones de calidad, equidad y seguridad, allá donde esté, es el motor que nos mueve.

Distribución y farmacia han defendido siempre la salud de las personas y ahora, más que nunca, también del planeta, y se han revelado como ejemplo de solidaridad en su sentido más amplio. El respaldo a investigaciones sobre el covid-19 y su impacto en la población geriátrica; la colaboración con proyectos humanitarios para población vulnerable; el apoyo a acciones ligadas a la catástrofe de La Palma ,la reciente invasión en Ucrania… y el compromiso con el medio ambiente, que se ha traducido en acciones para evitar emisiones, reducir el consumo de recursos o la apuesta por las energías renovables, son algunas de las acciones emprendidas por nuestra cooperativa y, sin duda, muestras de la responsabilidad que cuantos trabajamos en este sector compartimos.

Ahora, con el primer trimestre de 2022 finalizado, es un buen momento para poner sobre la mesa, de nuevo, los valores que hacen de nuestro sector un aliado valioso para reforzar la atención primaria a los ciudadanos, aliviar la presión en los centros de salud, agilizar servicios y hacer una sanidad más accesible, cercana y eficiente.

Pretendo que las ideas expuestas incentiven la reflexión de quienes deben promover la integración de las distribuidoras y las farmacias en el Sistema Nacional de Salud y permitir que estemos en el lugar que nos corresponde. Podemos y queremos aportar más y desde Grupo Hefame seguiremos luchando para hacerlo porque la salud de los ciudadanos lo merece.