Talento y motivación: una combinación perfecta en beneficio del paciente

Artículo de opinión de Felipe Pastrana, director general de AbbVie en España

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Desde que el pasado mes de septiembre nos visitase el Premio Nobel de Química Sir Gregory P. Winter he reflexionado detenidamente sobre el motivo por el que este reconocido científico decidió continuar investigando la aplicación terapéutica de los anticuerpos. En cómo se produjo la combinación perfecta de talento y motivación que le llevaron a querer transformar el futuro de los pacientes.

Fue un encuentro con una paciente con cáncer —contaba Sir Gregory— el episodio que marcó para siempre su visión sobre la investigación y le convenció de la importancia de pensar más allá de las cuatro paredes de su laboratorio.

Esta convicción, compartida por todos los que trabajamos por la salud de las personas, alcanza en AbbVie el estatus de principio rector de nuestra actividad. Desarrollamos y ofrecemos tratamientos innovadores que resuelven problemas de salud grave y logran un impacto notable en la vida de millones de personas. 2019 no ha sido una excepción y hemos continuado progresando en esta dirección, innovando en enfermedades complejas en cuatro áreas terapéuticas: hemato-oncología, inmunología, neurociencia y virología.

“Es obligatorio superar la perspectiva económica que habitualmente predomina en el debate sobre la innovación y promover un nuevo paradigma más allá del precio del fármaco”

El desarrollo de estos fármacos innovadores no es un proceso rápido, ni sencillo. En concreto, según las estimaciones de la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (EFPIA, por sus siglas en inglés), un proceso de I+D puede necesitar entre 10 y 15 años, y tan solo 1 de cada 10.000 moléculas acabará transformándose en un medicamento. Es obligatorio, por tanto, superar la perspectiva económica que habitualmente predomina en el debate sobre la innovación y promover un nuevo paradigma más allá del precio del fármaco. Y es que, volviendo al inspirador ejemplo que nos brinda Sir Gregory P. Winter, la I+D puede y debe contarse en número de moléculas en investigación, estudios y ensayos clínicos; pero también debe hacerse describiendo sus beneficios para millones de pacientes en todo el mundo.

Cada novedad terapéutica presentada en 2019 es el resultado de muchos años de trabajo por parte de un equipo talentoso y comprometido con lograr un impacto notable en la vida de las personas.

Como director general de AbbVie en España, me siento orgulloso de liderar un grupo de personas que siente la curiosidad necesaria para cuestionar las ideas preconcebidas e ir siempre más allá. Este equipo es capaz de dar lo mejor de ellos mismos, incluso en las circunstancias más retadoras, y de hacerlo en todo momento de acuerdo con la visión que nos hace únicos: anteponer a cualquier otro el objetivo de transformar el futuro juntos. Una propuesta de valor que nos ha permitido un año más —y ya van seis consecutivos— ser uno de los mejores lugares para trabajar, según Great Place to Work. Somos la segunda mejor compañía del sector salud y la quinta mejor de todos los sectores en la categoría de empresas de 500 a 5.000 empleados.

Este tipo de reconocimientos alimentan la motivación y nunca el conformismo. Y en AbbVie esto lo sabemos muy bien. En nuestro ADN como compañía conviven la experiencia y fortaleza de un líder consolidado en el mercado con la iniciativa, creatividad y energía de un negocio de reciente creación. Conocimiento y audacia para seguir siendo ambiciosos en nuestros objetivos. Porque despedir un año conlleva tanto hacer balance como definir nuevos retos. Y 2020 viene cargado de ellos para nosotros.
Aspiramos a seguir transformando miles de vidas a través de nuestras áreas terapéuticas prioritarias y, del mismo modo que aquel joven científico inglés, contamos con la motivación necesaria y el mejor talento posible para impulsar la innovación y convertir así los desafíos en oportunidades para el futuro.