En las últimas décadas se han desarrollado una gran cantidad de fármacos contra el cáncer. Sin embargo, existe incertidumbre acerca del beneficio clínico de estas terapias sobre los pacientes. Así lo afirman cuatro farmacéuticos hospitalarios (P. Nieto-Gómez, C. Castaño-Amores, A. Rodríguez-Delgado y R. Álvarez-Sánchez), autores del ‘Análisis de los medicamentos oncológicos autorizados en España en la última década: asociación entre beneficio clínico y reembolso‘, publicado en The European Journal of Health Economics.

El estudio analizó todos los fármacos contra el cáncer aprobados en España desde 2010 hasta septiembre de 2022, evaluando el beneficio clínico de cada uno mediante la Escala de Magnitud de Beneficio Clínico de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO-MCBS). Tal y como recalcan los autores, ESMO-MCBS puede ser una “herramienta útil” en la decisión de financiación.

El objetivo principal fue demostrar si existe relación entre el beneficio clínico de los fármacos oncológicos autorizados en España y la decisión de reembolso en el SNS. Además, el análisis explora la inclusión de evaluaciones económicas en los IPTs y los factores que influyen en las decisiones de reembolso.

Los autores concluyen que sí hay una relación entre el beneficio clínico sustancial y la decisión de reembolso en España. El estudio también muestra que la ganancia de supervivencia general fue “modesta”, y una proporción significativa de las indicaciones reembolsadas no tuvo un beneficio clínico sustancial. 

Casi 200 indicaciones analizadas

Inicialmente, se incluyeron 777 medicamentos potenciales en el estudio. Después, se excluyeron 704 fármacos: 188 con indicación hematológica, 398 presentaciones genéricas de medicamentos previamente autorizados, 21 biosimilares, 89 con diferentes dosis, 4 con indicaciones no oncológicas, 3 con indicación pediátrica y un medicamento no evaluable a través de ESMO-MCBS. Por tanto, en el estudio se analizaron finalmente 73 medicamentos con un total de 197 indicaciones. De estos, 53 fueron comercializados y 20 no.

A fecha de septiembre de 2022, según ESMO-MCBS, la mitad de las 197 indicaciones tenían beneficio clínico. El 54,8 por ciento de ellas estaban financiadas, mientras que el 22,8 por ciento no. Las restantes (22,3 por ciento) estaban pendientes de reembolso. En este sentido, 61 (56,5 por ciento) de las indicaciones reembolsadas tuvieron un beneficio clínico sustancial frente a 14 (31,1 por ciento) de las no reembolsadas.

Otros datos extraídos del análisis muestran que el cáncer de pulmón acaparó la mayoría de indicaciones (24,4 por ciento), seguido del tumor genitourinario (20,3 por ciento) y el gastrointestinal (16,8 por ciento). La mayoría de los medicamentos fueron empleados para cáncer avanzado o metástasis (90,9 por ciento) y como primera línea de tratamiento (45,2 por ciento).

En cuanto a las ganancias de supervivencia global, son “modestas”: de las 197 indicaciones, 86 (43,7 por ciento) demostraron una mejora en la supervivencia global. La media de ganancia de supervivencia global fue de 4,9 meses para las indicaciones reembolsadas y de 2,9 meses para las no reembolsadas. Y, por otra parte, 121 (61,4 por ciento) mostraron una mejora en la supervivencia libre de progresión.

Evaluación económica

Los autores del estudio indican que es “esencial para los sistemas de salud utilizar los recursos de forma eficiente para tratar a los pacientes con cáncer y lograr los mejores resultados de salud”, de forma que no se inviertan excesivos recursos en terapias con un bajo beneficio y se espere a invertir en otras con mejores resultados (coste-oportunidad).

En este sentido, los sistemas sanitarios confían en las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias (HTA, por sus siglas en inglés) para disponer de información útil, incluyendo en sus informes análisis farmacoeconómicos. En España, algunos informes de posicionamiento terapéutico (IPTs) han incluido recientemente estos análisis, pero no todos los informes lo hacen.

En este contexto, se ha observado que las evaluaciones económicas en los IPTs son “poco frecuentes” y la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) “no proporciona un análisis de rentabilidad”. De hecho, los autores destacan que la información económica es “escasa” en los informes, pues solo 6 indicaciones (3 por ciento) tenían evaluación económica en el IPT.


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