Un año después del inicio de la pandemia, un grupo de expertos explica los beneficios de administrar Veklury (remdesivir) en la etapa inicial de la enfermedad derivada de la infección por SARS-CoV-2. El grupo, compuesto por infectólogos, neumólogos, internistas, urgenciólogos y farmacéuticos hospitalarios, entre otros, ha llegado a esta conclusión tras acumular experiencia en el manejo de los pacientes COVID-19; con este background han debatifo sobre la importancia de contar con fármacos eficaces y seguros que permitan reducir los días de ingreso y consecuentemente la presión hospitalaria.

Experiencia con Veklury

David Wohl, especialista en Enfermedades Infecciosas en UNC Health de Carolina del Norte, es uno de los expertos que forma parte de este grupo. En sus palabras, «remdesivir se emplea de forma habitual para tratar a pacientes hospitalizados con COVID-19». Asimismo, en cuanto a su experiencia con el uso del fármaco, «con el tiempo hemos situado la administración de este fármaco en una etapa más temprana en el curso de la enfermedad, donde los datos del ensayo indican el mayor beneficio».

También Álex Soriano, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clinic de Barcelona, forma parte del grupo de expertos que ha llegado a esta conclusión. Considera importante administrarlo a los pacientes en la etapa viral de la enfermedad puesto que «si interrumpimos la replicación viral de forma precoz evitaremos la respuesta inflamatoria; la experiencia con la gripe nos ha enseñado que cada día de retraso en la administración del antivírico aumenta la mortalidad». Soriano también destaca que «en
general, la velocidad a la que se ha desarrollado remdesivir es un hito histórico y que refleja la voluntad de todos los estamentos para acelerar este proceso; esperamos que siga este camino y pronto podamos disponer de más medicamentos útiles. La respuesta a las amenazas pasa por la inversión en investigación básica y clínica».

Reducción de la carga asistencial

Una de las necesidades que sigue existiendo a nivel global es la de liberar recursos hospitalarios teniendo en cuenta los datos actuales. Aquí, José Luis Poveda, jefe del Servicio de Farmacia Hospitalaria en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe, comenta que «la gestión de los recursos específicos para controlar la presión hospitalaria generada por el COVID-19 ha necesitado de una
permanente toma de decisiones. La situación ha sido muy cambiante y ha afectado de modo desigual a los diferentes tipos de pacientes. Ahora bien, liberar recursos hospitalarios cuando es posible instaurando tratamientos para el SARS-CoV-2 que contribuyan por ejemplo a la disminución de la estancia hospitalaria, es una ventana de oportunidad para pacientes COVID-19 y para el resto de los pacientes que el sistema sanitario, sin duda, necesita». En el caso de España, la presión en las UCIs sigue siendo de riesgo, aunque ha experimentado un ligero descenso.

Soriano y Wohl coinciden en una idea respecto a la necesidad de convicencia de tratamientos y vacunas. Wohl indica que «los tratamientos y la vacunación son como una mano y un guante: funcionan mejor juntos»; a esto Soriano añade que es necesario seguir avanzando en investigación «sin ninguna duda, no solo para la COVID-19 sino también para futuras pandemias». Poveda apunta que «en estos momentos de pandemia se necesitan ambas estrategias: la preventiva con la vacuna y la disponibilidad de
tratamientos para pacientes COVID-19″.

Las reflexiones de estos expertos se compartieron en un encuentro impulsado a colación del lanzamiento de Veklury. En este, se debatió sobre la práctica clínica con este antiviral, con sanitarios que trabajan en primera línea contra la pandemia. Julián Olalla, del Hospital Costa del Sol, fue el encargado de moderar este encuentro que contó con el seguimiento de más de 300 especialistas.


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