Moderna ha anunciado nuevos datos clínicos sobre su dosis bivalente de refuerzo contra la COVID-19, mRNA-1273.211, que incluye mutaciones encontradas en la variante Beta, varias de las cuales han sido persistentes en variantes más recientes, incluyendo Ómicron.

Según sus resultados, una dosis de refuerzo de 50 µg de mRNA-1273.211 demostró su eficacia contra las variantes Beta, Delta y Ómicron un mes después de la administración. Asimismo, esta eficacia se mantuvo seis meses después de la administración también para las variantes Beta y Ómicron.

En general, tal y como detalla la compañía, la dosis fue bien tolerada con un perfil de reactogenicidad comparable a una dosis de refuerzo de la vacuna actualmente autorizada, ARNm-1273, en el nivel de dosis de 50 µg.

“Los resultados indican que mRNA-1273.211, en el nivel de dosis de 50 µg, indujo respuestas de anticuerpos más altas que el refuerzo de 50 µg de mRNA-1273, incluso cuando no se incluyeron variantes de interés adicionales en la vacuna de refuerzo”, señala Stéphane Bancel, CEO de Moderna.

Una dosis de refuerzo de 50 µg de mRNA-1273.211 tuvo una eficacia que se mantuvo seis meses después de la administración para las variantes Beta y Ómicron

Este prototipo bivalente está en fase 2/3 del estudio clínico, por lo que, en palabras de Bancel, se espera que los datos iniciales que se presenten en el segundo trimestre “sirvan para seleccionar la dosis de refuerzo que se aplicará en otoño de 2022 en el hemisferio norte”.

“Esperamos compartir los datos iniciales de mRNA-1273.214 en el segundo trimestre. Creemos que una vacuna de refuerzo bivalente, si se autoriza, crearía una nueva herramienta para hacer frente a las variantes emergentes“, asegura el CEO de Moderna.


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