Marta Riesgo Madrid | viernes, 15 de febrero de 2019 h |

El precio de los fármacos oncológicos sigue generando debate en el sector sanitario. Esta vez es la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones de Productos Farmacéuticos (Ifpma, por sus siglas en inglés) la que ha emitido un comunicado para valorar el informe publicado recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se pone el foco en el impacto que tiene el precio de estos fármacos sobre la salud pública a nivel global.

Desde la patronal de la industria farmacéutica internacional muestran su preocupación ante el hecho de que el citado informe técnico se haya realizado sin las consultas adecuadas con las partes interesadas clave, incluida la propia industria, así como los grupos de pacientes o las autoridades reguladoras nacionales, que —explican— podrían hablar sobre las prácticas de la industria, las prácticas de aprobación y los beneficios de las terapias oncológicas. Como resultado, dicen, “esta evaluación no refleja el valor económico completo para la sociedad de estas innovaciones”.

El informe de la OMS, aseguran desde la Ifpma, tampoco analizó “las consecuencias negativas no intencionadas de sus recomendaciones políticas, como el impacto que la transparencia de los precios puede tener en la capacidad de las empresas para ofrecer precios preferenciales a los países en desarrollo”. Además, apuntan, “no tiene debidamente en cuenta la especificidad de los diferentes sistemas nacionales de salud, en particular entre los países desarrollados y en desarrollo, y promueve políticas que podrían ser perjudiciales para muchos países”. En opinión de la patronal el estudio se basa en una metodología “defectuosa” que da como resultado una “exageración” del rendimiento de la inversión, lo que sugiere, tal y como muestra el informe, que la industria obtiene una ganancia inesperada del 1.400 por cien. Este porcentaje se enfrenta con un informe reciente —un estudio publicado por la consultora Deloitte— que estima que los rendimientos de la I+D para las empresas biofarmacéuticas han disminuido al 1,9 por ciento. “En lugar de prestar la debida atención al ecosistema de innovación, el Informe adopta un enfoque miope para la evaluación de las inversiones en I+D, ignorando que los ingresos de los tratamientos oncológicos también apoyan y financian la investigación de otras enfermedades devastadoras”, señala la patronal.

Por último, la Ifpma, asegura que la mejora del acceso solo se puede lograr “a través de la colaboración, la inversión en el fortalecimiento de los sistemas de salud y la reducción de los costes al tiempo que se apoya la innovación que ofrece nuevos tratamientos”.