Premios BiC

Europa comienza a dejar atrás los días más duros de pandemia. Las cifras de contagio y de fallecidos comienzan a disminuir y los países piensan ya en la recuperación de una economía fuertemente golpeada. La Unión Europea presentaba hace unos días su nuevo instrumento de recuperación, Next Generation UE; un nuevo instrumento de recuperación, dotado con 750 000 millones de euros, que impulsará el presupuesto de la UE con nueva financiación obtenida de los mercados financieros para el período 2021-2024.

Se trata de un presupuesto histórico que persigue priorizar las acciones necesarias para impulsar la recuperación y la resiliencia en Europa. Y precisamente en esta resiliencia es donde la industria farmacéutica puede desempeñar “un papel clave”. Así lo asegura la directora general de la patronal de las compañías farmacéuticas europeas, Efpia, Nathalie Moll. “La industria farmacéutica basada en la investigación en Europa está comprometida a desempeñar un papel clave en la resiliencia estratégica de la región y su camino hacia la recuperación”, ha explicado.

Y es que, tal y como apunta Moll, “además de los costes personales, este virus ha demostrado claramente el impacto económico devastador de una pandemia global y que nuestra salud está inextricablemente vinculada a nuestra economía”. Por ello, señalan desde la patronal, ahora más que nunca “es crucial que todos los actores trabajen juntos para forjar una estrategia farmacéutica de la UE que, en línea con el instrumento de recuperación y la estrategia industrial de la UE, pueda impulsar la recuperación económica del bloque mientras se construye la resistencia a esta y futuras amenazas para la salud “.

Nathalie Moll, directora general de la Efpia.

Y en esa recuperación la industria farmacéutica quiere jugar un papel decisivo. ¿Y cómo?. Pues, apunta la Efpia, “mediante el desarrollo y la fabricación, a ritmo y escala, de tratamientos y vacunas asequibles que, en última instancia, proporcionarán el fin de esta pandemia, así como también proporcionarán herramientas para desarrollar la resiliencia de Europa frente a brotes futuros”. La resiliencia, señala la directora general de la patronal, “comienza con la ciencia y nuestro ecosistema de investigación en salud, a través del comercio abierto y el funcionamiento de las cadenas de suministro y la fabricación para el acceso y la disponibilidad de medicamentos y vacunas en toda Europa”.

La industria basada en la investigación, recuerdan desde la Efpia, sigue desempeñando un papel clave en la autonomía abierta y estratégica de Europa, invirtiendo aproximadamente 36.500 millones de euros en el ecosistema de investigación de la región. Además, señalan, “emplea directamente a unas 765.000 personas en Europa y, según un informe publicado por la consultora PwC en junio de 2019, respalda alrededor de 2.7 millones de empleos en la UE”. El mismo informe asegura que las actividades de las compañías farmacéuticas contribuyen con más de 100.000 millones de euros directamente a la economía de la UE, con 106.000 millones de euros adicionales proporcionados a través de la cadena de suministro y salarios. La industria farmacéutica innovadora en Europa, insisten, también es el mayor contribuyente al superávit comercial de Europa con más de 91.000 millones de euros (2018).

Una de las prioridades de la UE es la de mejorar la autonomía estratégica en una serie de áreas específicas, donde se incluyen las cadenas de valor estratégicas. En este sentido, la Efpia recuerda que durante esta crisis las compañías han logrado aumentar la oferta para satisfacer las necesidades de los pacientes en toda Europa; asegurando así el suministro de medicamentos durante los meses más complicados.