Controlar la pandemia

Para un paciente oncológico, el tiempo de acceso a terapias es crucial. Por ello, una de las prioridades de las entidades europeas reside en encontrar una fórmula efectiva para agilizar la llegada de innovación. Desde la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (Efpia, por sus siglas en inglés), han publicado el informe  ‘Cada día cuenta: mejorando el tiempo en el acceso de los pacientes a las terapias innovadoras oncológicas en Europa’, en el que se analiza este problema.

Con motivo de la presentación de este documento, representantes de corporaciones y entidades relacionadas con el cáncer, se reunían a principio de semana para debatir los puntos que analiza el informe. Nathalie Moll, directora general de la Efpia, fue la encargada de abrir el encuentro, instando a buscar la raíz del problema. Según Moll, una vez identificado el origen, el camino pasa por buscar soluciones comunes entre todos los agentes para mejorar el acceso. Moll señalaba que esta iniciativa debería servir como punto de inicio para impulsar una conversación más profunda sobre los motivos reales que generan problemas en acceso que, según ella, son ‘multifactoriales’.

Desde la Lymphoma Coalition, Natacha Bolaños, opinaba que el objetivo final debería ser hacer los tratamientos ‘asequibles y accesibles’. Con esto, animaba a pensar que detrás de todas las decisiones respecto a fármacos oncológicos, hay muchos pacientes y familias. Asimismo, recordaba que este retraso en los tiempos de acceso a la innovación está respaldado por los datos; y es que, detallaba, en muchos países se está incumpliendo el plazo fijado en 180 días para tomar decisiones sobre precios y reembolsos, fundamental para que un medicamento llegue hasta los pacientes. En este sentido, demandaba que todos los stakeholders implicados mejoren en términos de transparencia, para que sea más fácil detectas los obstáculos existentes y lograr superarlos.

Principales barreras

Uno de los principales retos que identificaban los expertos que participaron en el encuentro fue que la toma de decisiones se ejecuta a muchos niveles. Así, Anna Prokůpková, advocacy and project manager en la Association of European Cancer Leagues, señalaba que esto sí que es un problema, puesto que son muchas instituciones las que participan en la toma de decisiones y esto puede provocar discrepancias. En el lado positivo, remarcaba que todas las entidades trabajan en la misma dirección, a falta de ordenar las prioridades de actuación.

A este respecto, Tamara Milagre, fundadora y presidenta de la asociación de cáncer hereditario EVITA, indicaba que estas prioridades deberían estar siempre en el lado de los pacientes. Por ello, planteaba que el debate debería dirigirse a agilizar los tiempos y mejorar la inversión siempre pensando en los pacientes. En cuanto a la inversión, Eugene van Rensburg, head of Developed Markets and Commercial Operations en Astellas Pharma Europe aludía a la necesidad de aumentarla. Y es que, aseveraba, la salud es riqueza. Van Rensburg aseguraba no estar sorprendido de que en muchos países haya restricciones presupuestarias, pero instaba a acabar con este ‘gap’ y aumentar las partidas en salud paulatinamente.

Por su parte, Ly Tran, subsecretaria del Consejo Asesor Científico en el National Health Care Institute (ZIN) de Holanda, instaba a atender a los requerimentos de los organismos reguladores. En esta línea señalaba que esta diferencia entre requerimentos ha generado un ‘evidence gap’ que puede ralentizar los procesos. En esta línea, Anna Prokůpková animaba a contar con diferentes perspectivas y ver qué pasos son necesarios para eliminar barreras en el acceso a medicamentos oncológicos.

Obstáculos regulatorios

A la hora de hablar de presupuestos, la asignación de los mismos es clave. Siguiendo este hilo, Eugene Van Rensburg apuntaba a que todos los agentes trabajen orientados a mejorar el acceso. Para ello, instaba a impulsar la colaboración entre industria y comunidad científica para acelerar los procesos.

Por su parte Anna Prokůpková relacionaba los problemas presupuestarios con el reglamento de evaluación de tecnologías sanitarias (HTA por sus siglas en inglés). La experta precisaba que aquellos países con un presupuesto más limitado tienen una capacidad de evaluar más restringida, lo que dificulta el acceso. Y es que, puede haber diferencias entre la Agencia Europea del Medicamento y los organismos reguladores de los diferentes países en términos de precio y reembolso. Estas discrepancias, retrasan el acceso. Por ello, Prokůpková proponía obtener datos en las primeras fases de desarrollo de fármacos que generen evidencia y ayuden a equiparar los criterios entre territorios. Ly Tran coincidía en esta idea, aseverando que es necesario que los países y entidades deberían estar más alineados y compartir conocimiento para cerrar el ‘evidence gap’.

Las consecuencias de estos retrasos en el acceso a medicamentos oncológicos son contundentes. Según concretaba Tamara Milagre, el hecho de que las agencias tarden en aprobar un determinado fármaco, impacta directamente en el pronóstico de los pacientes. Para mejorar en este aspecto, Anna Prokůpková solicitaba más transparencia tanto a nivel presupuestario como en el proceso regulatorio; en este contexto esperaba que la nueva Estrrategia Farmacéutica que está preparando la Comisión Europea sirva de cimiento para mejorar en este sentido e involucrar a todas las partes.

De la palabra a la acción

También Anna Prokůpková advertía que es necesario garantizar que el cáncer no sólo es un tema de conversación sino que se trabaja para mejorar el abordaje de esta enfermedad desde múltiples perspectivas. Por ello planteaba que en lugar de contar con grupos de trabajo que actúan de manera informal, se constituyan comités con una monitorización de su trabajo y que marquen una agenda más concreta.

Otros de los aspectos que Tamara Milagre llamaba a materializar eran el impulso de los trabajos de prevención y maximizar el rendimiento de los centros de referencia para que colaboren en la generación de evidencias. Además, remarcaba que falta financiación todavía y que hay que ver cómo aumentarla de tal manera que se mejore el acceso de una manera efectiva.

Para poder pasar a la acción cuanto antes, Eugene Van Rensburg hacía una propuesta clara: definir mejor los indicadores para acelerar el acceso a la innovación favoreciendo la equidad entre países. Por último, Ly Tran incidía en que la colaboración es la única llave para lograr llevar a cabo todos los objetivos propuestos.

Colaboración y equidad

Uno de los aspectos que se trató durante la reunión fue la necesidad de abordar qué métodos se pueden usar para lograr la equidad en el acceso a fármacos oncológicos. A este respecto, Bettina Ryill, fundadora del Melanoma Patient Network Europe y miembro de la  Horizon Europe Cancer Mission Board, criticaba que es inadmisible que solo unos kilómetros de distancia entre pacientes puedan tener tanta repercusión en términos de acceso por lo que urgía a trabajar sobre ello.

Para solventar este problema Ansgar Hebborn, director de European Access Policy Affairs en  Roche aludía a la importancia de la colaboración. Como método de trabajo, proponía medir de una manera honesta y objetiva cómo está la situación en la actualidad para definir acciones de trabajo. En palabras de Anne Willemsen, senior project manager en la EUnetHTA esta debería ser la prioridad: trabajar conjuntamente y lograr los objetivos.

Por último Stefan Gijssels, CEO, cofundador y miembro y miembro de la junta directive de Digestive Cancers Europe (DICE) instaba a adoptar una visión más pragmática para acelerar el acceso. Y es que, con el creciente número de terapias innovadoras que van surgiendo, creía necesario timar una nueva perspectiva, arriesgar más y aumentar los esfuerzos en términos de precios.


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