La llegada de medicamentos innovadores a España se ha convertido en los últimos años en un tema que inquieta al sector y a todos los agentes implicados. El acceso a la innovación es una meta en la que todos los actores deben participar de forma corresponsable. En este sentido, la cooperación entre Administración e industria garantiza un mayor acceso a la misma. Durante el XV Congreso Nacional de la Asociación de Medicina de la Industria Farmacéutica (AMIFE), diversos expertos han debatido la situación actual de esta realidad.

Si se analizan los medicamentos disponibles en el Sistema Nacional de Salud entre los años 1999 y 2016, se observa que estos han aumentado la esperanza de vida de pacientes con cáncer en 2,77 años. Otro de los datos es que el 96 por ciento del aumento en esperanza de vida en esta patología se debe a los nuevos fármacos. Sin embargo, el informe W.A.I.T. muestra que España no está en la posición que debería y que la tendencia empeora con el paso de los años. “La autorización de medicamentos tiene unos calendarios fijados por parte de Europa. El código nacional son pocos días, pero a la hora de financiar y fijar los precios, se sobrepasan los 180 días recogidos en la normativa”, ha explicado Isabel Pineros, directora del Departamento de Acceso de Farmaindustria.

Pedro Irigoyen, director de Gestión Económico-Financiera y Farmacia del Servicio Madrileño de Salud, ha admitido que la sanidad es un sector particular. “Muchas veces, cuando se habla del acceso a la innovación, la industria viene con avalores. No tenemos mecanismos que hagan frente a las CAR-T o a las terapias génicas. La innovación no tiene cobertura jurídica en la actual normativa“, ha añadido. Otro aspecto que ha puesto sobre la mesa es que “el coste unitario por paciente es complicado de calcular”.

Arantxa Sancho, médico especialista en Farmacología y miembro del grupo de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Española (FACME) de evaluación y acceso a la innovación, ha recordado que cuando el medicamento está disponible, el médico es la persona que se encarga de elegir cuál es el más adecuado para el paciente en función de sus características clínicas individuales. Por tanto, ha incidido que “los médicos deben participar en esas decisiones de forma activa porque tenemos algo que aportar de forma diferencial. Estamos en un momento bueno porque tenemos un reglamento europeo de HTAs”.

Respecto a la visión del paciente, Roberto Saldaña, director de Innovación y participación ciudadana en Eupati España, ha mencionado que el paciente tiene unas necesidades muy concretas y una realidad que no suele recogerse en los ensayos clínicos. “No todos los pacientes tienen la misma necesidad o urgencia. La evidencia complementaria desde el punto de vista del paciente nos puede ayudar a tomar mejores decisiones. Ya no vale con que un paciente cuente su realidad, sino del impacto real que podría tener sobre el paciente”, ha dicho.

Desde la patronal de la industria farmacéutica llevan tiempo proponiendo reformas en el procedimiento de fijación y financiación de precios, revisiones en el plan de consolidación de los IPT, claridad en la metodología de evaluación e incorporación de innovación sostenible, incluir a los clínicos y pacientes, establecer un sistema de acceso temprano o mejoras la coordinación entre las autonomías. “La evaluación económica de los medicamentos se lleva haciendo desde hace tiempo, pero no todos los medicamentos necesitan que sea tan compleja“, ha explicado Pineros.

En lo relativo al nuevo Real Decreto de Evaluación de Tecnologías, Pineros ha reiterado que es una gran oportunidad para cambiar lo que se venía haciendo hasta ahora. Por tanto, Farmaindustria lo valora muy positivamente para facilitar la innovación y el acceso de los pacientes a las nuevas tecnologías y para el desarrollo del sector. “Los datos en vida real quizás habría que recogerlos cuando se pone el medicamento en el mercado. A veces no solo necesitamos un tratamiento, sino que necesitamos algo que el sistema no puede proporcionarnos”, ha expresado Sancho.

Propuestas de mejora

Otra de las cuestiones debatidas ha sido las propuestas de mejora para garantizar un mayor acceso. En este sentido, Pineros ha remarcado que “se tiene que romper el círculo vicioso establecido para favorecer que el medicamento salga financiado a la primera. Es importante tener un criterio claro y que exista un proceso conciso. Hay que ir mas allá de lo que cuesta un medicamento, ya que no es un producto de consumo, sino que es un producto que aporta salud”. Por su parte, Sancho ha recordado que “las decisiones no tienen mucho que ver con el valor del medicamento”, sino que es “esa disrupción la que hay que evaluar”.

“El problema más grande que podría surgir son desviaciones muy elevadas respecto al gasto real del ejercicio anterior“, ha dicho Irigoyen. Por último, Saldaña ha sentenciado que el contexto de evaluación y negociación tiene que cambiar. “Si hay incertidumbre, hay que reducirla. El paciente no quiere participar en cuánto cuesta un tratamiento en concreto”, ha concluido.


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