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La introducción de biosimilares en el sistema sigue generando debate por la equiparación de estas moléculas con el producto de referencia. Para actualizar el conocimiento en la materia la Fundación ECO (Excelencia y Calidad de la Oncología) celebraba este miércoles la jornada ‘El rol de los biosimilares en la asistencia oncológica de calidad’.

En esta jornada se expusieron varios aspectos respecto a los biosimilares. Entre ellos, su similaridad con los medicamentos originales en calidad, seguridad y eficacia, el rigor metodológico y la complejidad que conlleva su producción, o las particularidades de la dispensación, intercambiabilidad y su obligada trazabilidad. A este respecto Alfredo Carrato, vicepresidente de la Fundación ECO y jefe del servicio de Oncología del Hospital Ramón y Cajal, señalaba que los biosimilares han llegado para quedarse y consideraba que “se utilizarán en un porcentaje que se incrementará progresivamente con el tiempo”. Los datos muestran una tendencia positiva ya que, según cifras de la Agencia Europea del Medicamento, existen 15 principios activos y 52 productos biosimilares aprobados.

“Los biosimilares ya han demostrado su eficacia en pacientes con cáncer. Tenemos que dar confianza a los oncólogos respecto a su utilización”, afirmaba Alberto Abad, consejero emérito de la Fundación ECO, oncólogo del Instituto Oncológico Doctor Rosell y coordinador de esta jornada. En la actualidad, la legislación no permite la intercambiabilidad entre productos de referencia y biosimilares sin el consentimiento del médico que prescribe el tratamiento. Por ello, los expertos apuntan al inicio del tratamiento como la forma más efectiva de hacer extensivo su uso. En este momento ya se usan moléculas grandes como rituximab (linfomas) y trastuzumab (cáncer de mama); además, este año se incorporará el bevacizumab (colon y recto).

Ahorro e inversión

Los oncólogos reunidos en la jornada señalaron al ahorro que generaría la introducción de más biosimilares oncológicos en el sistema, estimado en casi 2.000 millones de euros entre 2017 y 2020. Además, según los expertos, esta cuantía debería destinarse a facilitar el acceso a nuevos fármacos.

Siguiendo este hilo, el doctor Abad exponía que “existe evidencia suficiente de eficacia, seguridad y de manera muy significativa del ahorro que representan los biosimilares. Al ser su coste de adquisición inferior al innovador repercuten de manera positiva en la sostenibilidad del sistema sanitario”. Por este motivo, el oncólogo opinaba que con su introducción podría descender el precio de los productos de referencia, ya que “la plena incorporación de los biosimilares fomentará la innovación dentro de las propias multinacionales y su competencia lo que beneficiará a los pacientes ya que, además, permitirá a las administraciones y a los hospitales disponer de un presupuesto para invertir en fármacos innovadores de reciente autorización”