En la actualidad hay varias líneas de trabajo en el desarrollo de fármacos innovadores para pacientes con diabetes. La industria farmacéutica está en una búsqueda continua para dar soluciones farmacológicas que impacten positivamente sobre la calidad de vida de estos pacientes. Cristina Tejera Pérez, médico especialista en Endocrinología y Nutrición y miembro del Área de Diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), resalta las insulinas basales semanales. Gracias a ellas la personas con diabetes solo tendría que administrar una dosis un día por semana, en vez de hacerlo de forma diaria. “Este tipo de insulinas han demostrado un control glucémico similar a las insulinas basales de administración diaria, sin aumentar el número de hipoglucemias. Aportan flexibilidad al tratamiento y disminuyen el número de inyecciones totales”.  No obstante, indica que los trabajos más avanzados están en diabetes tipo 2.

También, hay una línea muy avanzada en insulina ultrarrápida, que se asemeja a la secreción fisiológica de insulina que acompaña a la ingesta, de forma que cubren mejor las excursiones glucémicas postpandriales, sin aumentar el riesgo de hipoglucemia.

El camino está siendo más complicado en las insulinas que se administran vía oral. La especialista afirma que tanto “los efectos secundarios como el número de dosis a administrar están limitando su evolución”. Para estos pacientes también son útiles en usuarios de infusores subcutáneos de insulina. A pesar de que en la actualidad ya está disponible en el mercado una molécula de este tipo, llamada “faster aspart”, pronto estarán disponibles otras opciones.

Fármacos no insulínicos

Si ponemos el foco en los fármacos no insulínicos, se está investigando la forma de agonizar las incretinas, hormonas secretadas a lo largo de todo el tubo digestivo que, junto con la insulina, participan en la regulación de la glucemia en sangre. El conjunto de estas hormonas recibe el nombre de incretinas. La más conocida y de la cual actualmente tenemos fármacos agonistas de su receptor, es el GLP 1. La vía de agonizar estas incretinas de forma farmacológica es actualmente la vía en mayor desarrollo de diabetes tipo 2. “A nivel general, estas moléculas han demostrado mejorar el control glucémico tal y como lo hacen los análogos del receptor de GLP-1, pero con un efecto potente en descenso de peso e incluso mejoría de otras comorbilidades como el hígado graso. Además se está estudiando si además mejoran el pronóstico cardiovascular”, indica Tejera.

Estos beneficios se deben a que además de actuar sobre páncreas, sistema nervioso central y tubo digestivo, como los agonistas del receptor de GLP-1, también actúan sobre el tejido adiposo y el hígado.  

La combinación agonista GLP-1 y GIP, tirzepatida, ya está aprobada por la EMA y se espera que pronto se pueda emplear en España. Otras combinaciones en estudio son los agonistas duales GLP-1 y glucagón y los triagonistas GLP-1, GIP y glucagón. “Una barrera para el uso de estos fármacos es su administración subcutánea y está trabajando en cambios en su galénica para que se puedan emplear por vía oral”, incide la doctora. 

Soluciones digitales

La tecnología está teniendo un gran impacto en el control de la evolución de la mayoría de las enfermedades a las que se enfrenta la población. En el caso de la diabetes, durante los últimos años ha habido una expansión de los sistemas automáticos de liberación de insulina. Estos han permitido un mejor control y autonomía a las personas con diabetes. En este aspecto, conocer los valores de glucemia gracias a la medición de los monitores de glucosa ha sido crucial. “Los monitores de glucemia son cada vez más precisos y proporcionan información en tiempo real, así como alarmas que avisen de anomalías”, afirma Tejera.

En la actualidad se está estudiando la monitorización no solo de glucemia sino también de otras variables como los cuerpos cetónicos.  La endocrina indica que “los sistemas actuales de infusión se limitan a la insulina, pero se está trabajando en sistemas bihormonales que administren por un lado insulina y por otro glucagón. Se espera proporcionen un mejor control glucémico”.

También están en continuo desarrollo los algoritmos que regulan estos dispositivos de administración automática de insulina para que responda mejor ante situaciones imprevistas. Además, tienen potencial de cara a reducir la carga en la toma de decisiones diarias. “Estos dispositivos, tras la mejora de los algoritmos, van a mejorar aún más su precisión en los próximos años ante situaciones como el ejercicio no planificado o cambios rápidos de la glucemia”, concluye.


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