Este 12 de noviembre es el Día Mundial de la Neumonía. Una enfermedad que ha cobrado más visibilidad como consecuencia de la pandemia de COVID-19 pero sobre la que todavía hay mucho desconocimiento. Alexandra Brandão, directora Médica Regional del porfolio de vacunas frente neumococo de MSD explica que el “Streptococcus pneumoniae o neumococo, como solemos referirnos, es un tema complejo y varias razones”.

Primeramente se refiere a que “es una bacteria por lo que se conocen alrededor de 100 serotipos diferentes”. También, porque “esos serotipos difieren en su virulencia y capacidad causar enfermedad grave”. Y, por último porque “la designación genérica de enfermedad neumocócica corresponde en realidad a una variedad de síndromes diferentes que van desde infecciones generalmente leves, como otitis media aguda y sinusitis, hasta enfermedades muy graves como bacteriemia, sepsis o meningitis”.

Consecuencias del contagio

Más allá de bacteria en sí, misma, Brandão explica las consecuencias cuando invade el organismo. “El resultado posterior de la invasión del neumococo de sitios corporales normalmente estériles y se conocen colectivamente como enfermedad neumocócica invasiva o ENI; sin embargo, la manifestación clínica más frecuente de la enfermedad neumocócica es la neumonía neumocócica”, precisa.

Esta neumonía neumocócica también varía en cuanto a su gravedad. “En una presentación invasiva, la neumonía neumocócica bacteriana, puede ser muy grave y es responsable de un gran número de hospitalizaciones y muertes; cabe destacar que estos casos suelen ser causados ​​por neumococos, pero también por otros microorganismos, como virus u otras bacterias”, detalla Brandão. Uno de los obstáculos en el abordaje de esta enfermedad es que “en la práctica clínica y para algunas de estas enfermedades, el diagnóstico (y el tratamiento) pueden no implicar necesariamente la identificación del agente causal, lo que limita el reconocimiento de la extensión total de la carga de la enfermedad neumocócica”.

La enfermedad neumocócica puede tener graves consecuencias para los pacientes y como advertía Brandão, la más temida es la ENI. “La meningitis neumocócica puede tener tasas de letalidad del 25 por ciento y discapacidades a largo plazo como ceguera, epilepsia y deterioro cognitivo, o incluso la otitis media, que suele ser una infección leve, puede provocar pérdida de audición en caso de episodios recurrentes; pero se producen más muertes y hospitalizaciones por neumococo como resultado de la neumonía, ya que es la presentación más común de la enfermedad neumocócica”, plantea la experta.

Importancia de la inmunización

Actualmente hay dos tipos de vacunas antineumocócicas.

Por una parte estaría la vacuna de polisacáridos que consiste en polisacáridos capsulares purificados de 23 serotipos que causan aproximadamente el 90 por ciento de la ENI en los países industrializados. Las respuestas inmunitarias dependen de la edad (poco inmunogénicas en los menores de 2 años) y del serotipo.

También, las vacunas conjugadas (PCV), en las que los polisacáridos se conjugan con una proteína transportadora que los hace más inmunogénicos y eficaces, en particular en niños menores de 2 años. Además, las PCV protegen contra enfermedades invasivas y no invasivas y previenen la colonización nasofaríngea, reduciendo así la transmisión. Actualmente, está disponible una PCV 13-valente y las de próxima generación se aprobarán pronto en Europa, incluida una PCV 15-valente de MSD.

Para Brandão, es importante señalar que “las vacunas están diseñadas para cubrir los serotipos asociados con mayor frecuencia con la enfermedad neumocócica grave en todo el mundo”. También, insta a tener en cuenta el hecho de que “muchas cepas de neumococo han demostrado ser resistentes a los antibióticos, lo que limita las opciones de tratamiento, y este es también un factor importante que hace que la vacunación antineumocócica sea aún más relevante”.

Brandão apunta también que “los países que introdujeron las PCV en los programas de vacunación pediátrica observaron disminuciones rápidas y significativas en la ENI y la neumonía, así como en la otitis media”. Cabe destacar, como expone la experta, que “el impacto en términos de reducción de la enfermedad no solo se demostró en los lactantes, el grupo objetivo del programa de vacunación, sino también en los grupos de población no vacunados, como los niños mayores y los adultos, a través de lo que se conoce como protección de ‘rebaño’ o indirecta”.

Grupos de población

A pesar de que cualquiera puede verse afectado por esta enfermedad, Brandão indica que esta presenta más riesgo en tres grupos poblacionales: “aquellos en los ‘’extremos de la vida (menores de dos años o mayores de 65), aquellos con ciertas condiciones médicas y pacientes inmunodeprimidos”. Por otra parte, hay afecciones que aumentan el riesgo de enfermedad neumocócica, entre las que se incluyen, como señala la representante de MSD, “la enfermedad cardíaca crónica, la enfermedad pulmonar (incluido el asma), la enfermedad hepática, el tabaquismo, el alcoholismo, la asplenia, la fuga de LCR y tener un implante coclear”. Por ello, remarca que “la vacuna antineumocócica es especialmente necesaria en estas poblaciones, aunque cualquier persona puede vacunarse”.

Refiriéndose al caso de España, Brandão considera que “es un país exitoso en términos de vacunación, como resultado de muchos factores”. Entre ellos, alude a “la dedicación de los profesionales de la salud, el compromiso de las Autoridades de Salud Pública y, por supuesto, el reconocimiento de la población de los beneficios de la vacunación”. “La vacunación antineumocócica en España no es una excepción, especialmente en niños, donde se ha logrado una cobertura muy alta (95 por ciento) con importantes beneficios para la salud”, afirma.

Aunque los datos son buenos, la experta plantea que “todavía hay margen de mejora en términos de vacunación de adultos”. En concreto, incide en que “desde 2018, las Guías Nacionales de Vacunación de España incluyen recomendaciones para adultos mayores de 65 años y actualmente se desconoce la tasa de vacunación de la población adulta por vacunas antineumocócicas; necesitamos trabajar junto con todas las partes interesadas para comprender cuál es la cobertura real y mejorar la vacunación no solo de la población adulta, sino también en aquellos grupos de riesgo que tienen el mayor riesgo de enfermedad neumocócica”.

Desafíos en el abordaje

Más allá de aumentar las coberturas, Brandão se refiere a otros retos en cuanto a esta patología. “Es necesario saber, qué serotipos están circulando y cuáles están causando enfermedades en los diferentes grupos de edad”, asevera. Aquí, explica que “por ejemplo, el serotipo 3 sigue siendo uno de los serotipos más importantes que causan ENI en la población de 65 años o más en España y, a pesar de ser un serotipo de vacuna, todavía existe una necesidad médica insatisfecha por lo que necesitamos mejorar la protección de la vacuna para la enfermedad del serotipo 3; esta información es fundamental para impulsar los debates científicos que apoyan las políticas de vacunación y cuentan con sistemas de vigilancia eficientes y fiables, como los que existen en España”.

Además de la parte científica, todavía queda trabajo por hacer en términos de concienciación. “La neumonía se asocia con una alta mortalidad en niños y adultos, fue responsable de 2,5 millones de muertes, incluidas 672.000 en niños, en 2019; el Día Mundial contra la Neumonía es una oportunidad única para crear conciencia, aumentar la comprensión y movilizar apoyo para la acción, desde la comunidad local hasta las instituciones internacionales, para proteger, prevenir y tratar la neumonía”, asevera Brandão. En este sentido, agrega que “en el ámbito de la prevención, ninguna otra medida es más eficaz y consensuada que la vacunación”.

Y es que, en palabras de Brandão, “se ha estimado que Streptococcus pneumoniae representa aproximadamente el 35 por ciento de todos los casos de neumonía adquirida en la comunidad en muchos países del mundo y se puede prevenir mediante vacunación”. Por ello, es tajante asegurando que “la vacunación antineumocócica debe formar parte de los programas de vacunación de adultos en todo el mundo y debe ser accesible de forma rutinaria para todos los que la necesiten”.

Con todo ello, Brandão lanza un último mensaje: “la vacunación debe ser un tema a abordar en cualquier cita médica y los pacientes y sus familias deben tener el poder de tener actualizado su estado de vacunación y tratar de manera proactiva cualquier duda de vacunación con sus profesionales de la salud; el Día Mundial de la Neumonía está creando un buen impulso, pero nuestros esfuerzos deben persistir más allá de la fecha y debemos continuar colaborando colectivamente en acciones y estrategias que tendrán resultados significativos para los pacientes”.