¿Qué prioridades existen hoy en día en la investigación contra el cáncer? La respuesta es clara y unánime: más recursos y más financiación. “Investigar en cáncer no es una opción, es una obligación”, dice Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de SEOM.

Para este oncólogo la investigación en medicina debería contemplarse como una parte más de la cartera de servicios del SNS, “porque en muchos casos los resultados de los tratamientos estándar que tenemos son malos o regulares”. Por lo tanto, considera que existe una obligación y una necesidad de mejorar esos estándares, mejorar los tratamientos y mejorar los resultados. “La investigación debería contemplarse como una parte más de la atención que reciben los pacientes en el SNS. En muchos casos la mejor opción de tratamiento es un ensayo clínico para un paciente: donde evaluar una innovación terapéutica y poder ubicarla. Es la única manera de mejorar lo que tenemos hasta ahora”, explica el presidente de SEOM. 

Para todo ello son necesarios más medios y recursos. “Es muy importante disponer de financiación generosa, no mínima. Cada vez que se sacan unos presupuestos generales da mucha pena ver la limitación de lo que se invierte en investigación biomédica”, añade el oncólogo. Algo que sitúa a nuestro país en una situación complicada en términos de ensayos clínicos (EE.CC.)”, acota el presidente de SEOM.

La pandemia no ha ayudado a esta situación. El limbo diagnóstico que ya advirtió la sociedad científica se ha traducido en un 20 por ciento de pacientes sin diagnosticar de cáncer, lo que viene a anticipar la necesidad de priorizar en este campo. Como explica el presidente de la Fundación ECO, Rafael López, advierte: La COVID-19 no puede bloquear todas estas líneas de investigación.

España, un escenario idóneo

En este escenario, precisamente, España es uno de los países más potentes del mundo. “La calidad de la investigación clínica que se hace en España de los grupos cooperativos es altísima. Muchísimos oncólogos españoles lideran estudios y proyectos fundamentales a nivel internacional”. 

En la misma línea, Rafael López insiste en el esfuerzo financiero en investigación básica. Coinciden así con la vicepresidenta de ASEICA, Marisol Soengas, en la necesidad de mejorar la coordinación entre la investigación clínica y básica. “Muchas veces especialistas clínicos no tienen tiempo ni recursos. Los investigadores básicos en ocasiones no tenemos acceso a las muestras de pacientes. Así, es necesario integrar mejor esa actividad básica y clínica”, asegura la investigadora.

López explica que además es necesario potenciar más la investigación clínica. “Aunque España es uno de los países donde esta investigación está bastante desarrollada, porque las compañías han visto que se hacen bien los ensayos clínicos (EE.CC.) no ocurre así con la investigación académica, que apenas está desarrollada. Es un problema español”, apunta.

Los grupos cooperativos

“La investigación básica en nuestro país que tiene excelentes grupos y escuelas en nuestro país está muy limitada por la falta de financiación. No se contemplan en los presupuestos partidas reales. Hay pequeños intentos y pequeños núcleos, pero no de forma generalizada. La investigación básica siempre generará beneficio antes o después en el medio o largo plazo. Deberían habilitarse partidas presupuestarias, pero bien definidas”, añade Rodríguez-Lescure.

El presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), Ramón García Sanz, cree que “habría que destinar muchos más fondos a la investigación sanitaria, en tanto en cuanto esto repercutirá en una reducción de costes en otros ámbitos”. Además, “no conozco ningún país avanzado en el que no haya una colaboración pacífica entre la investigación pública y la privada”.

En paralelo a este esfuerzo investigador que se está haciendo, Soengas hace también hincapié en la colaboración internacional, un aspecto que en su opinión habría que mejorar. “A veces no es sencillo a la hora de compartir muestras e información entre países. Es una manera de mantener y desarrollar nuestra competitividad”. 

Para el presidente de SEOM debería existir un Plan que establezca prioridades de investigación. Eso sí “debe llevar asociada la financiación”. La realidad, a su juicio es rotunda: “Nuestro país está muy lejos de lo que sería deseable y estamos muy en la cola en cuanto a países que priorizan la investigación en cáncer. Tanto la básica del laboratorio como la clínica y traslacional que hacemos los clínicos”. 

Avanzar en el conocimiento

López, por su parte, lo tiene claro. “Necesitamos entender el cáncer, no conocer más del cáncer”. Algo que coincide con la Misión Cáncer de Europa. El oncólogo remarca que existen aspectos de esta enfermedad que aún se desconocen. “Empezamos a entender el proceso metastásico pero el 90 por ciento de las muertes del cáncer se producen a consecuencia de este proceso. Desde luego que no lo entendemos bien”.

La investigación centrada en la prevención del cáncer es otro de los pilares fundamentales y un aspecto en el que coinciden todos los expertos. De manera complementaria, el diagnóstico.

La investigación en cáncer hematológico, por ejemplo, tiene un panorama “brillante, pero debemos seguir trabajando para mejorarla todavía más”, afirma García Sanz. Entre otros retos, los hematólogos “estamos trabajando para que los fármacos sean cada vez más eficaces y menos tóxicos, con el objetivo de que nuestros pacientes puedan vivir más y mejor”. Obviamente, todo tiene que partir de un diagnóstico correcto y temprano, por lo que “pedimos a la Administración sanitaria que se apliquen las nuevas metodologías diagnósticas (secuenciación de nueva generación, diagnóstico genético y diagnóstico de precisión) en todos los cánceres y en todos los pacientes”, demanda el hematólogo.