“Investigación biomédica: muchos desafíos, grandes oportunidades”, mesa moderada por Amelia M. Uranga, directora de Investigación Clínica y Traslacional de Farmaindustria.

El año 2021 consolidó a España como uno de los líderes mundiales en investigación clínica. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) aprobó 997 ensayos clínicos y en 2022, hasta fecha de agosto, ya se han aprobado cerca de 600. Y es que un sistema nacional de salud sólido debe llevar a la investigación de la mano de la asistencia sanitaria.

Así se ha evidenciado durante la mesa “Investigación biomédica: muchos desafíos, grandes oportunidades”, que se ha celebrado en el XXI Encuentro anual de la Industria Farmacéutica Española, donde los especialistas han destacado los retos y fortalezas de este campo en España.

En este sentido, Antonio López Navas, coordinador del Plan Nacional frente a la Resistencia de los Antibióticos (PRAN), ha resaltado que una de las lecciones aprendidas durante la pandemia es que el primer objetivo es “solventar” el GAP entre la investigación y la fabricación de medicamentos. “Somos conscientes de que tenemos que cambiar el modelo para agilizar el acceso a la innovación”, ha añadido. Por ello, ha recordado que la Aemps participa en el proyecto STARS para mejorar el conocimiento regulatorio de los investigadores académicos, así como mejorar el impacto directo que este apoyo regulatorio tendrá en los resultados obtenidos por los mismos.

Asimismo, el coordinador ha insistido en que la “oportunidad enorme” que presentan las bases de datos actuales, y especialmente la europea, para cambiar la manera de evaluar la seguridad y eficacia de los medicamentos.

Por su parte, Mariví Mateos, presidenta electa de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), ha reconocido que tanto la investigación básica como la traslacional y la clínica en hematología gozan de muy buena calidad. “Disponemos, por ejemplo, de herramientas para detectar la enfermedad mínima residual”, ha enfatizado. Sin embargo, la hematóloga ha destacado como “un desafío” el hecho de que el 80% de la investigación en España esté liderada por la industria farmacéutica. “Este restante 20% tenemos que mejorarlo, y es responsabilidad nuestra”, ha insistido.

En esta misma línea se ha manifestado Fernando Rivera Herrero, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Cantabria). “Agradecemos el apoyo de la industria, pero también es importante fomentar la investigación académica e independiente en tumores huérfanos y raros. Las agencias deberían facilitar este proceso” ha puntualizado.

Mayor investigación básica y descentralización

Durante el encuentro se ha enfatizado en que España cada vez se enfoca más en realizar investigación básica. “La investigación clínica es el motor de la innovación. Inicialmente, España empezó con la fase III en los ensayos clínicos, pero cada vez estamos más familiarizados con las fases tempranas y España se ha convertido en un país atractivo para la investigación”, ha expuesto Mateos.

“Para muchas compañías somos el segundo país en investigación, por detrás de Estados Unidos. España está bien posicionada, y aunque presenta retos, no son imposibles”, ha puntualizado Rivera, quien ha recordado que para muchas enfermedades el ensayo clínico es el último tratamiento que existe.

En el debate también ha tenido lugar el papel de los ensayos descentralizados para reducir las barreras geográficas y la inequidad entre comunidades autónomas. “Era un tema encima de mesa de Aemps, pero durante la pandemia ha sido necesario incorporarlo a marchas forzadas”, ha explicado López Navas.

“La descentralización es algo importante, ya que participar en un ensayo clínico supone un gran esfuerzo para los pacientes que vienen de todas partes de España. Con la digitalización hay una posibilidad de crear una red de centros en torno a un hospital central, y que estos centros participen como ‘subinvestigadores’ con control remoto”, ha sugerido Mateos.


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