Nieves Sebastián Viena | viernes, 03 de mayo de 2019 h |

Hace dos décadas que Gregg Alton trabaja en Gilead. Actualmente, como chief patient officer, lidera iniciativas relacionadas con pacientes, además de trabajar para facilitar el acceso a los productos que desarrolla. También supervisa el área médica y los programas de acceso en países en vías de desarrollo. El Global tuvo la oportunidad de hablar con él durante el Congreso de la EASL 2019, evento al que este medio fue invitado por Gilead.

Pregunta. ¿Cuál es la situación actual sobre enfermedades hepáticas en general?

Respuesta. Creo que la de la Hepatitis C es una de las grandes historias de éxito, porque hemos sido capaces de desarrollar una cura muy simple con una frecuencia de administración muy fácil para los pacientes. Ahora, hay que coger toda esta ciencia e implementarla en proyectos de eliminación, en base a los objetivos que la ONU marca para 2030. La población general es más asequible en el abordaje del VHC la gente que está dentro de los sistemas de salud es la más fácil de tratar, puesto que es susceptible de participar en programas de cribado; ahora lo importante es centrarnos en poblaciones clave como las personas con drogadicción, aquellas que están en prisión, y tenemos proyectos en esta línea. Además, trabajamos en otras áreas como la hepatitis B, carcinomas hepáticos… Pero el foco depende del país en el que trabajemos.

P. ¿Qué avances presentó Gilead en el Congreso de la EASL?

R. Más que novedades, presentamos la manera en que hemos aplicado los avances para que estén disponibles y sean prácticos, como proyectos concretos de microeliminación en VHC. Estamos centrados en que las moléculas que hemos desarrollado recientemente sean integrables en los sistemas sanitarios y en usarlas para erradicar enfermedades.

P. En Hepatitis C, ¿cuáles son las claves para conseguir su eliminación?

R. Lo primero es contar con el apoyo de los gobiernos. Hay que realizar programas de cribado, el diagnóstico es uno de los grandes retos. También hay que sensibilizar, eliminar los estigmas que quedan en torno a esta enfermedad. Lo positivo es que tenemos mucha información, podemos tratar a personas con drogadicción incluso si continúan con este hábito, se ha logrado un gran avance. Necesitamos líderes sanitarios que den pasos adelante, que muestren compromiso y logren concienciar a la sociedad. Cuando trabajas para eliminar la Hepatitis C es importante enfatizar sobre las comunidades con mayor riesgo, aunque en cada país la situación es muy diferente.

P. Uno de los fármacos de Gilead para el VHC es Epclusa, ¿cuáles son sus puntos fuertes?

R. Es pangenotípico: el VHC tiene seis genotipos base, y los resultados variaban en base a este parámetro; con Epclusa, no importa, por lo que se consiguen mejores resultados y altos porcentajes de cura. También es panfibrótico, por lo que no hay que analizar el grado de fibrosis antes de administrarlo. Cuenta con buen nivel de seguridad, y su posología es simple, con una única toma al día.

P. Cuando surgieron tantos tratamientos para el VHC, hubo un gran debate sobre los precios. ¿Son accesibles estos fármacos en la actualidad? ¿Es este acceso equitativo?

R. Hemos trabajado mucho en este aspecto para asegurarnos de que los fármacos para el VHC sean accesibles. Al principio fue un reto enorme, puesto que no había muchos productos de este tipo, no había surgido ninguna terapia disruptiva que generase tanta demanda. Al final, conseguimos que estas terapias funcionasen en la mayoría de países, proceso en el que ha sido muy importante el liderazgo de los políticos para fijar un precio razonable para ambas partes. Hay países que se han quedado rezagados y esto puede provocar problemas en el acceso.

P. ¿Qué progresos se han logrado en VIH?

R. Estamos en proceso. Biktarvy ya está disponible en Estados Unidos, y cada vez llega a más países, como a España. Contiene un inhibidor de la integrasa (bictegravir), y se administra con una única píldora diaria además de contar con un perfil de seguridad muy alto. También estamos muy centrados en la profilaxis de preexposición (PrEP), área en la que contamos con Truvada, del que también se administra una única píldora al día. Ahora hay que identificar qué grupos se pueden beneficiar de estos tratamientos e intentar que los sistemas sanitarios se preocupen de estos tratamientos PrEP haciéndoles ver el valor que aportan. Otra de las áreas principales en VIH sería el trabajo que realizamos con colectivos clave en lugares en que los sistemas sanitarios no han respondido a los controles epidémicos.

P. Hablando de Biktarvy, ¿cuáles son las principales ventajas para los pacientes?

R. El 90 por ciento de los pacientes a los que se ha administrado ha alcanzado una supresión virológica en ocho semanas; es un resultado fantástico, ya que en aquellos casos en que el VIH es indetectable, los pacientes tienen la posibilidad de vivir de manera sana e independiente. Además, tiene un perfil de seguridad muy alto y no ha mostrado resistencias.

P. Antes mencionabas el NASH como uno de los grandes retos en hepatología, ¿cómo evolucionan las investigaciones?

R. Hay estudios en marcha, hemos explorado tres moléculas, algunas en monoterapia y otras en combinación. Pero recientemente hemos obtenido resultados negativos en uno de ellos. Aprenderemos de los fallos, los analizaremos y ajustaremos los ensayos para tratar de que los siguientes datos sean positivos. Hay que pensar que en VHC nos ha costado diez años de investigación lograr un tratamiento efectivo, es parte del proceso. Ahora, hay compañías que han presentado datos positivos, lo que nos podría dar pistas del camino a seguir.

P. ¿En qué otras áreas se centra Gilead?

R. Hace poco anunciamos nuestra incursión en enfermedades inflamatorias, como la enfermedad intestinal inflamatoria. También estamos centrados en oncología, con un amplio programa de terapia celular, aunque buscamos nuevas áreas en esta especialidad. También abordamos enfermedades tropicales como el ébola, ahora tenemos un tratamiento en ensayos clínicos, siendo testado en humanos, lo que es importante por las características de la enfermedad.

P. ¿Planean el lanzamiento de algún nuevo producto en los próximos meses?

R. Cada sistema regulatorio es muy diferente, por lo que aunque no planeamos sacar ningún tratamiento completamente nuevo, estamos trabajando para que fármacos como Yescarta o Biktarvy lleguen cada vez a más países.

P. ¿Qué objetivos tiene la compañía a corto, medio y largo plazo?

En el corto plazo nos centramos en el VIH y Biktarvy, hay que hacer que esté disponible. En oncología, tenemos que trabajar para que Yescarta se integre cada vez en más sistemas sanitarios, y ampliar el número de indicaciones. En VHC realmente hemos logrado un avance, por lo que tenemos que seguir centrados en conseguir su eliminación. También queremos ampliar el negocio en áreas terapéuticas ya existentes o en otras donde encontremos oportunidades, pero si no seguimos innovando, no mantendremos el éxito. Si miramos más adelante, queremos curar el VIH creando programas para lograrlo, pero es muy complejo; también nos gustaría conseguir la cura para la Hepatitis B, pero esto lo vemos como un objetivo a largo plazo.

“Estamos centrados en que los avances que hemos logrado se puedan integrar en los sistemas”
“En acceso, ha sido muy importante el liderazgo político para fijar precios razonables”