A pesar de que la pandemia de COVID-19 ha comenzado a remitir, todavía está presente y supone un factor de riesgo añadido para las personas con enfermedades respiratorias, lo que las convierte en uno de los colectivos más vulnerables y expuestos. Por ello, conviene recordar la importancia de prevenir estas infecciones respiratorias, como puede ser el neumococo o la gripe.

En concreto, diversos estudios que evalúan el efecto de los factores sobre la incidencia y el riesgo de la enfermedad neumocócica han mostrado cómo las personas con dos o más factores de riesgo pueden presentar incidencias similares a los grupos considerados de alto riesgo.

Ante esta situación, el Consejo General de Enfermería (CGE) y la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (ANENVAC) han publicado dos infografías –una de ellas destinada a la población general y otra específica para enfermeras– con informaciones y pautas de actuación para pacientes que han padecido COVID-19 grave para que se protejan frente al neumococo con la vacuna conjugada 13 valente (VNC13), conocida como Prevenar 13, de la compañía farmacéutica Pfizer.

Aumento del riesgo

“Procesos infecciosos como la gripe y la COVID-19 pueden incrementar de forma exponencial el riesgo –ya elevado de por sí– de padecer enfermedad neumocócica”, ha señalado José Antonio Forcada, presidente de ANENVAC.

Por ello, Florentino Pérez Raya, presidente del CGE recuerda que las vacunas previenen un problema de salud muy importante, como son las infecciones bacterianas y “lo que ello supone posteriormente al aparecer resistencias a los antibióticos“.

Por su parte, María Enríquez, enfermera del instituto de investigación del CGE, explica que los estudios demuestran que “existe evidencia de síntomas respiratorios persistentes y lesión pulmonar estructural en personas adultas que han padecido COVID-19 grave”. De hecho, Enríquez apunta que, entre las personas que han padecido COVID-19 grave, “se estima que el 50 por ciento podría presentar alteraciones pulmonares persistentes posteriores a la fase aguda“. Además, transcurridos al menos cuatro meses del alta hospitalaria, más de la mitad de los pacientes con COVID-19 presentaron una reducción significativa de la capacidad de difusión pulmonar, según explica la enfermera.

Vacunación con Prevenar 13

Tanto el CGE como ANENVAC establecen que se debe administrar únicamente una dosis de la vacuna VCN13 a quienes no la hayan recibido con anterioridad y hayan superado la COVID-19. Según explican ambas instituciones en un comunicado, esta inmunización deberá efectuarse una vez superada la enfermedad. “En aplicación del principio de precaución, debe realizarse entre 15 y 30 días aproximadamente tras esta, pero sin demorarse más tiempo con el fin de protegerlos lo más precozmente posible”, apuntan.

La infografía destinada a los profesionales explica todas las casuísticas posibles en el caso de pacientes que han sido vacunados frente a esta patología, pero con otras vacunas distintas a la VNC13.

Algunas comunidades autónomas, como Andalucía o Murcia, ya han incluido a los pacientes que han padecido COVID-19 como grupos objetivos para la vacunación frente al neumococo con Prevenar 13, ya que protege frente a 13 serotipos de neumococo que son responsables de, al menos, el 50-70 por ciento de los casos de enfermedad neumocócica invasiva en adultos de 50 o más años.