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M. R. Madrid | viernes, 01 de febrero de 2019 h |

La progresiva incorporación de la inmunoterapia CAR y más concretamente de la terapia CAR-T (Chimeric Antigen Receptor-Modified T-Cells) al arsenal terapéutico del cáncer de la sangre constituye una de las grandes esperanzas de los hematólogos de todo el mundo, tal y como aseguran desde la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH). De hecho, ha sido la gran estrella de la 60ª Reunión Anual de la Asociación Americana de Hematología (ASH). Este innovador tratamiento modifica genéticamente los linfocitos T del propio paciente para que expresen receptores que se unan a las células tumorales, proliferen y las destruyan.

La leucemia linfoblástica aguda (LAL), los linfomas agresivos de células B y el mieloma múltiple son las primeras patologías donde estas terapias están llamadas a revolucionar su abordaje. De hecho, en esta última patología los ensayos clínicos están demostrando una tasa de respuesta cercana al 80 por ciento y, de ellos, el 50 por ciento presenta remisiones completas. Con todos estos datos sobre la mesa, se prevé que, en un futuro no muy lejano, la terapia CAR-T se convierta en un tratamiento ampliamente indicado en el cáncer hematológico.

España está siendo un referente europeo en el desarrollo de CARs académicos para su posterior introducción en el SNS. Es el caso del CAR-T ARI001, que en este 2019 inicia un ensayo clínico fase II en el que el Hospital Clínic hará de coordinador y en el que participarán 11 hospitales españoles. De hecho, desde el Ministerio de Sanidad buscan potenciar estas investigaciones con el fin de que estas terapias académicas puedan llegar al mercado y, así, hacerlas más accesibles para los pacientes.

Hasta el momento son dos las terapias aprobadas en Europa: Kymriah (tisagenlecleucel), de Novartis, y Yescarta (axicabtagene ciloleucel), de Gilead. Esta última está pendiente de financiación.