El conocimiento de la epidemiología y la progresión de la COVID-19 ha sido un factor fundamental para mejorar el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. La jornada ‘Covid-19: Epidemiología y tratamiento’ impulsada por Fundamed y GSK y celebrada en la Sala de Gestión de Crisis del Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal, reunió a expertos que abordaron el manejo de este virus desde sus inicios.

Presente y pasado

Jesús Vázquez Castro, director general de Asistencia Sanitaria y Aseguramiento de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, ponía en contexto la situación actual definiéndola como “de meseta, aunque nunca podemos hablar de meseta; con este virus vamos a estar hablando de olas continuamente, algunas más grandes y otras más pequeñas.” aunque manteniendo la prudencia. Recordaba el trabajo realizado por todos los agentes del ecosistema sanitario y la capacidad de adaptación mostrada por todos ellos, destacando “los planes de contingencia que se llevaron a cabo desde la irrupción de la pandemia, no solo en el ámbito de los hospitales si no también desde la Atención Primaria o el SUMMA para adaptar todas las infraestructuras disponibles, hacer una señalética adecuada y distinguir unas rutas adecuadas para pacientes COVID y no COVID”.

“La situación actual la definiría como meseta aunque nunca podemos hablar de meseta; con este virus vamos a estar hablando de olas continuamente, algunas más grandes y otras más pequeñas”

Jesús Vázquez Castro, director general de Asistencia Sanitaria y Aseguramiento de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid

Poniendo en valor el papel de los profesionales, Vázquez Castro no se olvidaba del “papel que han jugado las oficinas de farmacia, llegando incluso a aquellos sitios donde era más difícil la asistencia”.

Jesús Vázquez Castro.

Aquí, el representante de la consejería también ensalzaba el trabajo realizado desde el Hospital Isabel Zendal. “Por este pasaron más de 1.200 profesionales, dentro de un paradigma en el que la colaboración entre administraciones ayudó a llegar conceptualmente hasta donde estamos ahora”. También apuntaba a todos los esfuerzos llevados a cabo para adaptarse a la situación de la pandemia “desde el punto de vista de la tecnología, con la telemedicina o la videoconsulta”. Todo esto, apuntaba, son en la actualidad “palancas, motores de cambio, que nos han hecho aprender a trabajar de otra forma”.

Otro de los puntos al que aludía Vázquez Castro era a la patología oculta, por ejemplo, “el infradiagnóstico en patologías como pueden ser las oncológicas; lo mismo sucede con la adherencia a tratamientos que se perdió durante los meses más duros de la pandemia, por las dificultades en el seguimiento”.

Manejo hospitalario

Pedro Landete, coordinador de la Unidad de Cuidados Intermedios Respiratorios en el Hospital Isabel Zendal, detallaba el trabajo realizado en este centro hospitalario. Empezaba destacando el trabajo derivado de “crear un hospital de la nada como fue IFEMA y que cambió adaptándose a la actividad; de aquí partió la idea de crear este hospital de emergencias, que salió adelante consiguiendo atender a más de 8.000 pacientes”.

Este centro fue diseñado con algunas características específicas diseñadas para la COVID-19. Landete puntualizaba que hay elementos “como los techos, muy altos, que tienen sentido porque gracias a IFEMA descubrimos que estos podían contribuir a evitar contagios entre profesionales, puesto que el peso molecular del virus aunque es irregular suele ser bajo y por tanto tiene a quedarse en suspensión en las zonas más altas”. Esto, sumado “a un sistema de ventilación bastante innovador con el que se puede renovar el aire completo de los pabellones cada cinco minutos”.

Por otra parte, Landete resaltaba el crecimiento del hospital con el aumento de camas o la creación de unidades en función de las necesidades detectadas en los pacientes; de esta manera y, sumando a los profesionales de las distintas especialidades que trabajaron en el centro en los momentos más críticos se llegaron a cubrir todas las necesidades “desde la vacunación hasta aspectos posteriores a la enfermedad como la recuperación funcional”.

“El crecimiento del hospital y la integración de profesionales favoreció que se cubriesen todas las necesidades, desde la vacunación hasta aspectos posteriores a la enfermedad como la recuperación funcional”

Pedro Landete, coordinador de la Unidad de Cuidados Intermedios Respiratorios en el Hospital Isabel Zendal

Adaptación del trabajo

Rafael Cuervo.

“Para poder ayudar a vencer esta pandemia no solo hay que poner el foco en el desarrollo de vacunas o tratamientos, también en el diagnóstico; percibiendo esta importancia, quiero destacar en este marco de adaptabilidad que el 50 por ciento de nuestro equipo investigador se ofreció para aportar su conocimiento en este aspecto”, afirmaba Rafael Cuervo, responsable médico de COVID-19 en GSK España incidiendo en la importancia del trabajo conjunto para hacer frente a esta crisis sanitaria.

Todas estas buenas prácticas, subrayaba Cuervo, han sido muy relevantes “en el manejo de la COVID-19, implicando a todo el personal sanitario que se ha volcado en este objetivo dando lo mejor de sí para vencer a esta pandemia”.

Por su parte, Javier Candel, especialista en enfermedades infecciosas y Microbiología del Hospital Universitario San Carlos, insistía en la adaptación realizada por los profesionales sanitarios desde el momento que identificaron que “la situación era diferente a lo que se suele identificar con un brote epidémico o estacional, con el fin de atender toda la demanda”. En términos de diagnóstico explicaba los avances logrados y las variables que se han introducido dentro del mismo, aprendiendo a “estratificar los pacientes, lo cual era capital en momentos de alta carga asistencial”. Este factor ha sido determinante en el manejo farmacológico de los pacientes, al igual que el conocimiento “de los factores de riesgo para determinar el pronóstico”.

Con unas técnicas de diagnóstico mejoradas y las vacunas como herramienta consolidada en la prevención de las infecciones, para Candel “era necesario un complemento, sobre todo en las poblaciones más frágiles”. En la búsqueda actual de este complemento, se refería “a las soluciones con anticuerpos neutralizantes, que están mostrando datos positivos”, instando a profundizar sobre el uso de esta y otras alternativas.

“Con unas técnicas de diagnóstico mejoradas y las vacunas era necesario un complemento, sobre todo en las poblaciones más frágiles; aquí entran las soluciones con anticuerpos neutralizantes, que están mostrando datos positivos”

Javier Candel, especialista en enfermedades infecciosas y Microbiología del Hospital Universitario San Carlos

Juan González del Castillo, jefe de la unidad de Urgencias del Hospital Clínico San Carlos, se refería a la labor realizada desde urgencias incidiendo en la idea aportada por Candel de que “la estratificación del riesgo del paciente ha sido fundamental, para decidir si tiene que ingresar o puede ser tratado de manera ambulatoria e iniciar cuanto antes el tratamiento específico”.

La no estratificación de los pacientes también desembocó en una mayor carga asistencial. “Al no contar con tratamientos definidos y con muchas incertidumbres, uno de los primeros objetivos fue recoger toda la información posible para establecer una escala de riesgo, midiendo cada variable por separado y personalizando mucho el diagnóstico”.

De izda. a Dcha: Juan González del Castillo, Pedro Landete y Santiago de Quiroga (atril).

Para ello, el centro creó una herramienta que ayudase a realizar esta estratificación introduciendo todas las variables que se habían fijado. Dentro de estos, González del Castillo puntualizaba que para establecer el riesgo “en Urgencias se establecieron cinco quintiles para facilitar la toma de decisiones”. Siguiendo este hilo detallaba que “con esta estratificación de riesgo que empezamos en septiembre de 2020 en pacientes con neumonía, mientras que en marzo y mayo de ese año el 90 por ciento de los pacientes ingresaban en el hospital, utilizando está herramienta se consiguió dar de alta al 40 por ciento de los pacientes”.

Con todo este trabajo como base, González del Castillo ponía la vista en el futuro. “Existen y vienen tratamientos para administrar en estadios iniciales de la enfermedad y evitar que progrese; hay antivirales que pronto estarán disponibles, anticuerpos monoclonales que podemos usar en los servicios de urgencias y evitar que, en un 80 por ciento de los casos la enfermedad empeore y requiera hospitalización”. “Aquí falta una pata del banco que es la profilaxis pre y post exposición, que puede ser interesante sumada a los anticuerpos en entornos como las residencias para evitar que los pacientes de riesgo enfermen”, señalaba.

“Existen y vienen tratamientos para administrar en estadios iniciales y evitar que progrese; hay antivirales que pronto estarán disponibles, anticuerpos monoclonales que podemos usar en los servicios de urgencias y evitar que, en un 80 por ciento de los casos la enfermedad empeore y requiera hospitalización; esto, sumado a la profilaxis pre y post exposición”

Juan González del Castillo, jefe de la unidad de Urgencias del Hospital Clínico San Carlos

Fármacos y disponibilidad

De Izda. a Dcha: Eva Delgado, Francisco López Medrano y Rocío Aguilar (GSK).

Francisco López Medrano, médico adjunto de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario 12 de Octubre, comenzaba su intervención concretando que esta se podría denominar “del tocilizumab al sotrovimab”, realizando un repaso de la situación farmacológica desde la irrupción de la COVID-19 hasta ahora. En esta línea, señalaba que al principio “había una cantidad ingente de información sobre tratamientos que impedía discernir lo importante de lo anecdótico”. López Medrano añadía que el tocilizumab y su uso fue lo que motivó “la creación de un comité para tomar decisiones y tratar de que todos los pacientes que llegaran al hospital recibieran el mejor tratamiento disponible en cada momento”.

En estos momentos, no había disponibilidad de fármacos como tocilizumab para todos los pacientes que lo necesitaban. “El comité sabía de ello y el objetivo del mismo fue que hubiera equidad en el reparto”, aseveraba. Y es que la transmisión de información fue imprescindible para que la situación mejorase paulatinamente a nivel global. López Medrano explica que se celebraron reuniones, se crearon guías y se abrieron distintos canales de comunicación “para que todos los profesionales directamente implicados en la atención a los pacientes tuviesen información actualizada y evitar el posible ruido”.

Refiriéndose a sotrovimab, anticuerpo monoclonal contra la COVID, planteaba que el hospital ha conseguido “mantener vivo el comité durante todo este tiempo, y con la llegada de tratamientos como este, introducirlo con agilidad en nuestro protocolo primero en pacientes inmunodeprimidos, con los especialistas correspondientes integrados en el equipo para introducir los criterios más adecuados”. En este marco, López Medrano se refería a la disponibilidad de medicamentos, destacando “la conexión con la farmacia para poder disponer de los mismos”. “El contacto continuo con la farmacia y todos sus integrantes permite una monitorización de los fármacos muy interesante, en la que no hay que olvidar introducir las actualizaciones pertinentes”, concluía.

“ha sido importante mantener vivo el comité para que, con la llegada de tratamientos como sotrovimab, se puedan introducir con agilidad en el protocolo primero en pacientes inmunodeprimidos, con los especialistas integrados en el equipo para introducir los criterios más adecuados”

Francisco López Medrano, médico adjunto de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario 12 de Octubre

Este era precisamente uno de los retos de la farmacia hospitalaria. “Cuando empezó la pandemia nos planteamos como afrontar el incremento exponencial de la demanda de recursos”, detallaba Eva Delgado, jefa de Sección de Farmacia Hospitalaria en el Hospital Universitario Ramón y Cajal. Esta agregaba que “en pocos días cambiaron los pacientes que teníamos y el perfil requería unos medicamentos diferentes”. “Además, había cambios constantes en los protocolos y decisiones terapéuticas, el bombardeo de bibliografía era muy grande, no se sabía del todo bien cómo abordar los tratamientos y desde el departamento de farmacia tratábamos de adquirir los fármacos que se demandaban, en un contexto de cambios importantes en el ámbito regulatorio”.

Así, Delgado expresaba que “hubo que rediseñar de manera muy rápida y eficiente todos los procesos y los recursos, garantizando su uso seguro y eficiente con la prioridad de no desabastecer al hospital de ningún fármaco”. Desde este hospital se estableció un plan de actuación COVID para repartir las tareas, reforzar la comunicación interna y ver de qué manera proceder. “Desde el servicio colaboramos en aspectos como la prescripción electrónica, incorporando alertas de seguridad y haciendo un gran esfuerzo en la validación farmacéutica”, apuntaba la experta. Todo ello, sin olvidar a los pacientes no COVID, “manteniendo la atención sobre todo en aquellos que venían a recoger la medicación a servicios de farmacia o los que se trataban de manera ambulatoria”.

Delgado destacaba como lecciones a incorporar “el abordaje de los nuevos tratamientos, la elaboración de nuevos protocolos, el papel en investigación, la telefarmacia, la entrega informada de medicación, el respaldo a residencias o la elaboración centralizada de medicamentos para las unidades de críticos, ya que todo ello, ha venido para quedarse”.

“El abordaje de los nuevos tratamientos, la elaboración de nuevos protocolos, el papel en investigación, la telefarmacia, la entrega informada de medicación, el respaldo a residencias o la elaboración centralizada de medicamentos para las unidades de críticos, ya que todo ello, ha venido para quedarse”

Eva Delgado, jefa de Sección de Farmacia Hospitalaria en el Hospital Universitario Ramón y Cajal

Cambio de perspectiva

“Lo que más ha transformado esta pandemia es en el haber conseguido mostarnos algunas debilidades y algunas fortalezas de nuestro sistema sanitario”, afirmaba Fernando Prados, director general de Hospitales e Infraestructuras Sanitarias de la Comunidad de Madrid, durante la clausura del encuentro. A este respecto añadía: “no sabíamos que teníamos la flexibilidad que realmente han demostrado cada uno de los centros sanitarios de nuestra comunidad y posiblemente aunque no lo conozcamos tan de cerca, los del resto de regiones”.

Acerca de las especificidades de esta patología indicaba que los pacientes “necesitan un tratamiento transversal de todas las especialidades, lo que ha venido sin ninguna duda para quedarse”. “Los sistemas sanitarios a partir de ahora van a tener que trabajar esos conceptos de una forma mucho más clara porque se ha demostrado que es la manera mejor que tenemos de tratar a nuestros pacientes, que final es el objetivo final de todo sistema sanitario”, consideraba.

Por otra parte, Prados opinaba que esta situación también ha conllevado un cambio de perspectiva en diferentes aspectos. “Ahora los pacientes tienen más presente que también se pueden cuidar a sí mismos, deben de tener conocimiento suficiente para poderse tratar o cuidar, de una forma que esto les permita tener una mejor salud”.


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