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El confinamiento derivado de la crisis de la Covid-19 ha obligado a adaptarse a esta nueva situación a marchas forzadas. Uno de los cambios que se produjo de la noche a la mañana fue pasar de trabajar de manera presencial al teletrabajo sin adaptación. Y dentro de esta ecuación, conciliar el aspecto laboral con la vida familiar y los cuidados ha supuesto una problemática a nivel general.

Para analizar este fenómeno, Mujeres de la Sanidad organizó el evento ‘Conciliación en tiempos de pandemia: la visión de la industria farmacéutica’. Durante este encuentro, mujeres que se encuentran en puestos de responsabilidad dentro del sector han ofrecido su experiencia durante este periodo.

Aprendizaje rápido

Dado que el confinamiento fue una situación sobrevenida, la adaptación al teletrabajo realizado sobre la marcha en aquellos casos en los que no formaba parte de las rutinas de la compañía.

Siguiendo este hilo, Fina Lladós, directora general de Amgen, planteaba que de entrada el teletrabajo se vio como una oportunidad para la conciliación familiar. Sobre todo, al tener en cuenta que ocupar puestos de responsabilidad supone pasar mucho tiempo fuera de casa. Asimismo, Lladós apuntaba que una de las barreras del teletrabajo durante el confinamiento fue la dificultad de desconexión. Por ello, opinaba que, si cuando se vuelva a las oficinas se plantea integrar el teletrabajo de alguna manera, hay que ver cómo gestionarlo.

Otra de las dificultades a la que aludía Ana Argelich, presidenta y directora general en MSD, era alcanzar una conciliación total. Argelich indicaba que en el caso de aquellas madres y padres con niños de muy corta edad en casa, era imposible que la productividad fuera igual que en la oficina. También, remarcaba la necesidad de saber cómo va a evolucionar esta situación en los próximos meses, para poner en marcha medidas de conciliación realistas.

Combinación entre vida laboral y personal

Marta Moreno, directora de Public Affairs & Market Acces en Novartis Oncology, destacaba el contraste. Combinar la parte positiva de tener más tiempo para estar con la familia, pero en una situación excepcional. En esta, había que estar ‘al pie del cañón’ para asegurar el suministro, lograr que los medicamentos estuvieran disponibles a tiempo, gestionar donaciones… En el caso de su compañía, Moreno resaltaba que pronto fueron capaces de delimitar la línea existente entre jornada laboral y vida personal. Lo hicieron incorporando pautas nuevas para garantizar esta conciliación entre ambos planos.

Desde Pfizer, su directora de Corporate Affairs, Health and Value, Concha Serrano, coincidía en que ha habido que adaptarse rápidamente a la nueva situación. También se refería a los momentos gratificantes que han sentido en su compañía durante este período. Así, aseveraba, que cuando se cumplen los objetivos de la empresa, el tiempo se da por bien empleado. No obstante, afirmaba que es importante fijar unas pautas para conciliar como, por ejemplo, limitar los tiempos de reuniones. Esto cobra más importancia si cabe al establecer comunicación con la parte internacional de la empresa, con las diferencias horarias. Aun así, Serrano opinaba que, una vez se normalice la situación, conciliar teletrabajo y vida personal será cada vez más sencillo.

Gestión del tiempo

Mónica Urrutia, directora de Recursos Humanos en Gilead, planteaba que durante este período se ha visto que teletrabajo no es igual a conciliación. Urrutia subrayaba que este punto se ha percibido más en el caso de las mujeres, evidenciando que en aquellos casos en que no están bien distribuidas las cargas familiares, la carga ha caído sobre la mujer en la mayor parte de los casos. En el caso de Gilead, además, la carga de trabajo ha sido sustancial por el ensayo clínico que están desarrollando en el marco de a Covid-19, indicaba, agregando que la actitud de muchos empleados involucrados en este proyecto ha sido increíble, puesto que han trabajado sin descanso por el bien de los pacientes en una situación extrema. En esta misma línea, Urrutia expresaba su orgullo por pertenecer a una compañía que tiene unos empleados con tan alto grado de implicación y compromiso con la sociedad.

Aun así, uno de los aprendizajes que Urrutia extraería tras esta pandemia es que, si en algún caso se podía pensar que con el teletrabajo podía haber cierta dejación de funciones, ha quedado patente que no es así. En este sentido señalaba que se ha puesto de manifiesto una de las fortalezas del teletrabajo para la empresa, teniendo en cuenta lo positivo que puede resultar en el caso de aquellos empleados que lo precisen.

Precisamente a esta intensidad de trabajo se refería Asunción Somoza, directora de Government Affairs & Market Access en Astellas. Sobre todo, detallaba, esta carga de trabajo fue mayor al principio del confinamiento. Esto sucedió porque se empezó con mucha intensidad, llenando muchas horas con actividades como pueden ser las relativas a la formación. Según pasaba el tiempo, precisaba, esta situación se fue ajustando, desarrollando fortalezas como un fomento de la proximidad con los empleados para mejorar aquellos aspectos que se demandaban. Aun así, Somoza indicaba que entre las debilidades se encontraría la falta de comunicación en los inicios debido a la fase de adaptación que incumbía a todos.

Irrupción del teletrabajo

Concha Marzo, directora de Government Affairs de Boehringer Ingelheim España, coincidía en que llegar de repente a esta situación, no ha ayudado para fijar unas bases que regulen la situación. Aun así, señalaba que en su compañía, desde el inicio de la crisis, las decisiones se han basado en tres pilares. Ver cómo se puede ayudar a los empleados en el día a día, garantizar el suministro de medicamentos teniendo en cuenta que no se abastece solo al mercado español y conversar con las autoridades. Con todo esto, Marzo opinaba que ahora es cuando se deben analizar los aspectos positivos y negativos y ver cómo se puede mejorar.

Por su parte, Beatriz Osuna, directora de Public Affairs en Coca-Cola, señalaba que se ha puesto en valor la importancia de las nuevas tecnologías. Destacaba que, más allá del teletrabajo en sí mismo, esta crisis ha puesto de manifiesto las dificultades para conciliar. Sobre todo, una vez se cae una parte de la ecuación tan importante como las escuelas infantiles y colegios. Otro aspecto al que hacía alusión Osuna fue la necesidad de alcanzar equilibrio emocional en este tipo de situaciones. Y es que, al estar sometidos a altos niveles de estrés o carga de trabajo en el entorno laboral, en ocasiones puede resultar difícil.

Asimismo, Mercedes Fernández, directora comercial de Respiratorio, CEP y Operaciones Comerciales en GSK, evidenciaba que ha sido un tiempo en el que no se ha dado un teletrabajo al uso, y que la carga ha sido notable para todas aquellas personas que han tenido que conciliar. Esta carga, especificaba, fue mayor al principio porque a las labores derivadas del desempeño laboral se sumaron las derivadas de la irrupción repentina del teletrabajo, como por ejemplo, la realización de cambios en la planificación.

Aprendizajes de futuro

Algunas de las ideas que destacaron las participantes en el evento fueron que la Covid-19 ha puesto de manifiesto que la realidad es cambiante y no se debe dar nada por hecho. En esta línea, muchas consideraban que la crisis ha sacado lo mejor de cada persona, tanto a nivel de comunicación como de resolución.

Desde un plano menos positivo, las participantes coincidían en que esta situación debe servir de oportunidad para tratar de equilibrar vida laboral y personal, normalizando que el trabajo no siempre ha de ser presencial, lo que también va a repercutir en temas medioambientales. De la misma manera, las intervinientes subrayaban que en este período se ha observado una mayor cercanía entre todos los miembros de los equipos de la empresa, lo que debería tratar de mantenerse en el futuro.

También, esta situación ha puesto de manifiesto en muchas ocasiones que todos los empleados son muy importantes para las compañías, y que sumar fuerzas desencadena buenos resultados en las mismas. Con todo esto, se concluía que, analizando cuáles han sido las ‘best practices’ en las compañías en este período, se puede plantear la manera de integrarlas en la nueva normalidad con el fin de beneficiar a todas las partes.


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