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La vacunación es una de las mayores armas de la salud pública. Enfermedades como la viruela, con una alta mortalidad, lograron erradicarse al obtener una vacuna, lo que refleja el potencial que pueden jugar en otras enfermedades. Consciente de esto, la industria farmacéutica dedica una parte importante de sus esfuerzos al desarrollo de vacunas contra algunas de las enfermedades más importantes. En esta línea, el desarrollo de vacunas y su implementación a través de los programas de vacunación en diferentes países ha eliminado enfermedades como la poliomelitis, la rubeola o el sarampión en los mismos.

En concreto, un informe de America’s Biopharmaceutical Companies, cifra en 258 el total de vacunas que se encuentran en desarrollo en la actualidad. Entre ellas, más de 100 se encuadran en la oncología. Dentro de esta especialidad se incluye una vacuna para el cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC). Esta utiliza ARN mensajero para impulsar el sistema inmunitario de los pacientes para luchar contra la enfermedad. Asimismo, se están desarrollando alrededor de 125 vacunas contra enfermedades infecciosas, incluida una contra el VIH.

También destacan proyectos de 14 vacunas para alergias y dos proyectos de vacunas contra el alzheimer. Una de ellas se dirige a la proteína beta amiloide, relacionada con el desarrollo del trastorno neurológico.

Vacunas contra la Covid-19

La irrupción del brote de Covid-19 ha provocado que una gran parte de los esfuerzos de la industria farmacéutica se dirija a la búsqueda de una vacuna que inmunice contra el SARS-CoV-2. Hasta el momento hay más de 70 vacunas en investigación y seis de ellas han comenzado las pruebas con humanos.

Desde la comunidad científica señalan que en alrededor de un año podría haber una vacuna disponible contra la Covid-19, lo que supone una reducción significativa de los tiempos. Esto es fruto de la experiencia adquirida a lo largo de los años, que permite a los profesionales de este ámbito reaccionar rápidamente para encontrar nuevas soluciones a enfermedades emergentes. Ahora, las compañías se preparan para ampliar su capacidad de producción para hacer llegar la vacuna a gran escala cuando esté disponible.

Además, esta rápida capacidad de reacción también es esperanzadora de cara a la respuesta que puede dar la industria a los nuevos retos sanitarios que puedan surgir.


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