c. r. Madrid | viernes, 29 de noviembre de 2013 h |

Las medidas de austeridad han sometido a los sistemas sanitarios europeos a una gran presión, que ha incrementado las desigualdades y amenaza la propia sostenibilidad de esos sistemas. Ahora, la UE y los Estados miembro deben adoptar medidas inmediatas para prevenir nuevos daños. La ‘Declaración Vilnius’, acordada en un encuentro de alto nivel de la Presidencia de Lituania, ha establecido tres grandes puntos de acción que serán presentados en diciembre, durante la reunión del Consejo de Ministros de Salud de la UE.

La declaración parte de la base del papel que el sector sanitario puede jugar a nivel económico. Por ello, recuerda que el gasto sanitario “es una inversión”, pues aumenta la productividad. “Invertir en Sanidad debería ser reconocido como una contribución al crecimiento y a la cohesión social”, establecen los firmantes de la declaración, una gran alianza que ha reunido a la OMS con la Alianza Europea por la Salud Pública, el Foro Europeo de Pacientes y la Efpia, y cuyo mensaje central fue destacado por el propio comisario de Salud. “La salud es un valor en sí mismo, incluso si no tiene consecuencias económicas positivas. Si las tiene, es aún mejor”, dijo Tonio Borg, comisario europeo de Salud y Política de Consumidores.

El RDL 16/2012 y Vilnius

La declaración no señala con el dedo a ningún país, aunque su llamada para asegurar sistemas “incluyentes, sostenibles y centrados en las personas” ofrece referencias claras a algunas medidas adoptadas en España. Para los firmantes, “la nueva gobernanza económica a nivel europeo está impactando en la gobernanza de los sistemas sanitarios”, por lo que instan a los estados a asegurar una adecuada coordinación y la monitorización y evaluación europea de las medidas adoptadas.

Dicha reclamación es hoy una constante en relación a la reforma sanitaria de Ana Mato. A pesar de que la Ley de Salud Pública contempla la evaluación de las intervenciones en salud pública en el ámbito de la Administración General del Estado, el RDL 16/2012 todavía no ha sido evaluado. Esta petición de la Declaración entronca, además, con la revisión “en profundidad” anunciada por Bruselas sobre el copago farmacéutico hospitalario.

Para conseguir su objetivo, la Declaración Vilnius cree necesario aumentar la inversión en promoción de la salud y prevención de la enfermedad; asegurar el “acceso universal” a los servicios sanitarios y garantizar que las reformas llevadas a cabo por los estados miembro están basadas en la evidencia y centradas en el coste-efectividad. De ellas, al menos las dos primeras también pueden tener una lectura de cara al SNS, que acumula varios años de recortes en los presupuestos y ha pasado de ser un sistema universal a uno de aseguramiento.

Dentro de estas áreas, algunas de las medidas concretas impulsadas desde Lituania también tienen un referente en el SNS. En un momento en el que el debate sobre el acceso a las innovaciones está más vivo que nunca, los firmantes solicitan a los sistemas sanitarios europeos que desarrollen servicios sanitarios públicos de alta calidad y accesibles para todos, “incluyendo un acceso equitativo, entre y dentro de los estados miembro, a medicamentos modernos y coste-efectivos”. A este respecto, recuerdan que “las inversiones coste-efectivas en innovaciones accesibles para todos beneficiará a la I+D, al conocimiento y al empleo a la vez que mejorará la salud y la productividad de los sistemas sanitarios y reducirá la carga de enfermedad”.

Esta solicitud supone un apoyo para un sector industrial que ha sufrido como pocos las medidas de austeridad en Europa. “Hemos llegado al límite. Necesitamos actuar ahora para construir sistemas sanitarios sostenibles con el acceso correcto, con las correctas políticas y centrados en el bienestar y la prevención, más que en la enfermedad. Si no lo hacemos, nos arriesgamos a perder las mejoras en salud ganadas en los últimos 30 años”, aseguró Richard Bergström, director general de Efpia.

Sin abandonar el terreno farmacéutico, la llamada a la acción realizada desde Vilnius solicita a los estados la implementación de sistemas de precios y reembolsos “eficaz, coste-efectivo y justo”, así como una mejora de la cooperación entre las agencias regulatorias en materia de medicamentos.