alberto cornejo Madrid | viernes, 24 de enero de 2014 h |

Cuando patronales y sindicatos integrantes de la mesa negociadora del XXIV convenio colectivo de oficinas de farmacia parecían anclados en el “no” sistemático por respuesta (“no” a las propuestas salariales de cada bando, “no” a las sugerencias provenientes del otro lado de la mesa sobre la jornada laboral, “no” a las demandas de duración del nuevo texto…), un hombre ha propiciado lo que ya parecía un imposible tras meses de desencuentros: que ambas partes pronunciaran un “sí, quiero”.

Ese hombre responde a un nombre y un apellido: Tomás Sala. ¿Su ocupación? Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la facultad de Derecho en la Universidad de Valencia desde 1975 y director de formación del despacho de abogados Abdón Pedrajas & Molero. ¿Su papel? Decidir el contenido final del XXIV convenio colectivo de boticas, toda vez que la mesa negociadora ha agotado el plazo que tenía para llegar a un acuerdo y el Sistema Interprovincial de Mediación y Arbitraje (SIMA) ha entrado en escena.

Hasta ahí todo normal. No será la primera ni la última vez que un mediador toma partido en una negociación colectiva. Sin embargo, no es usual que dicho árbitro sea designado por total consenso de las partes. Más todavía en el caso que nos ocupa y si atendemos a los antecedentes, en los que si patronales decían blanco y los sindicatos decían negro. O viceversa. Pero cuando a ambos bandos se les instó a indicar sus propuestas de mediadores, surgió el ‘gris’ y este ex presidente de la Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos (2004-2008) fue señalado por ambas partes como el hombre de confianza para solucionar el divorcio. Sala correspondió a estas apuestas y aceptó el ‘honor’ de ser elegido para desbloquear un texto que acumula años de retraso en ver la luz.

Sala tuvo la primera oportunidad de responder a esta confianza el 20 de enero, cuando reunió por primera vez a las partes para conocer sus propuestas, en las que basará su decisión. Una cita que refrendó su buen cartel. “Es muy competente”, “se nota que tiene la información muy estudiada” o “sabe escuchar, pero corta de raíz toda desviación del tema que nos ocupa” son algunas valoraciones que representantes empresariales y sindicales han hecho de su primera toma de contacto con Sala.

Si lo llevásemos a un símil futbolero, se trata de un árbitro que “deja jugar” y al que le gusta el ‘juego’. Él mismo suele repetir en sus más de ochocientas intervenciones en congresos profesionales que es un “apasionado” de la negociación colectiva. Ahora, como todo buen árbitro, le toca impartir justicia.